Ucrania y Rusia cierran la cumbre de Suiza sin un acuerdo para la paz

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

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Los equipos negociadores de EE.UU., Rusia y Ucrania en Ginebra.
Los equipos negociadores de EE.UU., Rusia y Ucrania en Ginebra. @SEPeaceMissions | EFE

Pactan los mecanismos de control del fin de la guerra sin que haya acabado

19 feb 2026 . Actualizado a las 01:49 h.

La configuración del nuevo equipo ruso ya pronosticaba que las conversaciones para lograr una paz en Ucrania caerían en saco roto. Kiev y Washington venían de rondas de negociaciones bastante largas en las que se desbloqueaban cuestiones como canjes de prisioneros. Pero tras la tercera cita en Ginebra, se acortan horas y logros. Las partes cerraron una jornada centrada en la cuestión territorial del país invadido por Putin en el 2022 sin progresos reseñables con respecto al destino del Dombás, pieza clave para que Moscú dé el visto bueno a cualquier acuerdo de paz.

Casi la totalidad de las fuentes diplomáticas que estuvieron presentes en Suiza se abstuvieron de hacer comentarios. En el caso de Kiev, fue el presidente Volodímir Zelenski —ausente de la reunión— quien dijo que «las negociaciones no fueron fáciles» por la posición rígida del negociador del Kremlin, Vladimir Medisnki. Algunas fuentes en Ginebra corroboraron la impresión del presidente. El brazo de Putin en Ginebra no movió ni un ápice sus exigencias: quiere que el Dombás, incluida la parte que sigue bajo control de Ucrania, sea la dote para rubricar la paz. Aunque aseguró a los medios rusos que las negociaciones fueron «difíciles pero serias».

En los despachos de Ginebra se logró, por un lado, pactar los mecanismos de supervisión para el futurible alto el fuego que, de momento, sigue muy lejos de alcanzarse. «En principio, los militares entienden cómo supervisar el cese de la guerra, si existe voluntad política para ello. Allí acordaron casi todo. La supervisión definitivamente contará con la participación de la parte estadounidense. Creo que esta es una señal constructiva», dijo Zelenski. Por otro lado, también se acordó retomar las negociaciones, pero sin fecha concreta.

Zelenski también remarcó que la cuestión acerca de quién gestionará la central nuclear de Zaporiyia sigue «en el aire» junto a las reivindicaciones territoriales de Moscú, las cuales el jefe del Estado ucraniano ha rechazado en varias ocasiones. De hecho, esta semana ya escribió en la red social X: «Nuestros amigos estadounidenses están preparando garantías de seguridad. Pero dijeron: primero este intercambio de territorios, o algo similar, y luego garantías de seguridad. Creo que: primero, garantías de seguridad. Segundo, no cederemos nuestros territorios porque estamos dispuestos a un acuerdo. ¿A qué tipo de acuerdo estamos dispuestos? No a un acuerdo que le dé a Rusia la oportunidad de recuperarse rápidamente y volver a ocuparnos».

Si bien por parte de Washington estuvieron en la mesa el enviado especial de la Casa Blanca para procesos de paz, Steve Witkoff; y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, lo cierto es que las negociaciones que tuvieron lugar con su presencia tan solo duraron dos horas. Sin embargo, la agencia de noticias rusa TASS reseñó que, una vez se marcharon del hotel donde tuvieron lugar las citas diplomáticas, Medinski pudo haberse visto con el cuerpo ucraniano.

Independientemente de esta cuestión, la cita se dejó palos por tocar, como los ataques rusos sobre la infraestructura energética ucraniana mientras se desarrollan las conversaciones de paz, así como la retribución por los daños de la guerra o cuestiones de índole administrativa. El tono fue distinto al de las anteriores cumbres celebradas en Abu Dabi, en las que los equipos negociadores hablaban de «progresos» y «productividad». Sin embargo, los encuentros trilaterales encaran ya las discusiones más complicadas. Unas que Trump quiere ver, por otro lado, concluidas para el verano.

Eslovaquia y Hungría entran en emergencia energética por el crudo de Moscú

Los Gobiernos de Hungría y de Eslovaquia anunciaron este miércoles que activan sus reservas de emergencia de petróleo ante la situación creada por la interrupción de crudo ruso desde Ucrania por el oleoducto Druzhba, cuyo funcionamiento está afectado desde finales de enero por ataques de Rusia.

«Ucrania chantajea a Hungría y cerró el oleoducto Druzhba. Tenemos que recurrir a las reservas estratégicas», anunció el primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orbán, en un mensaje en la red social Facebook. Hungría es el mejor aliado de Moscú en la Unión Europea y compra a Rusia al menos el 65 % del petróleo y el 85 % del gas que consume el país. También el Gobierno de Eslovaquia, otro país muy dependiente del petróleo ruso, anunció que declara el estado de emergencia ante la suspensión de los suministros por Druzhba, informa el diario Pravda.

El Ejecutivo ha aprobado liberar aproximadamente la mitad de las reservas estratégicas y ponerlas a disposición de la empresa petroquímica Slovnaft, vinculada a la húngara MOL, al tiempo que se interrumpen las exportaciones a Ucrania y otros países.

Tanto Eslovaquia como Hungría tienen reservas estratégicas para aproximadamente tres meses.