Gregorio Hernández, divulgador financiero: «La mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos son acciones»

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Este experto financiero que te explica el éxito de su método: «Si inviertes 5.000 euros al año, al cabo de 40 años, podrás tener un millón de euros o dos»

21 feb 2026 . Actualizado a las 10:10 h.

Gregorio Hernández (Madrid, 1970) aprendió de su padre cómo funcionaba la bolsa. Este experto financiero autodidacta no se cansa de enseñar su método para convencer de la necesidad de invertir los ahorros en acciones. Considera que es la manera más sencilla de obtener rentabilidad y combatir la inflación. Ahora, en su nuevo libro La riqueza empieza por tu cabeza ahonda en la idea de superar la barrera psicológica que todos tenemos a la hora de invertir en un mercado que nos resulta desconocido. Si perdemos el miedo, descubriremos un mundo lleno de oportunidades. Eso sí, nada es inmediato.

—¿Por qué la riqueza empieza en tu cabeza?

—Tienes que aclarar las ideas para empezar a invertir. No es una dificultad técnica, sino más bien psicológica. Lo que hay que hacer es fijarse en las pocas cosas que son importantes. Si tienes mucha información es imposible leerla. Y mucho menos analizarla y sacar una conclusión. Te tienes que fijar en la marcha de las empresas a largo plazo. También en que tienes que diversificar.

—¿Pero cómo sabes si unas acciones están bien o mal de precio?

—Si miras muchos datos te harás un cacao, pero si te centras en unos pocos, lo verás más claro. Y además es importante que no metas todo el dinero de golpe en una empresa. Lo ideal es hacer una compra de 500 o 1.000 euros. Y si dentro de un mes, dos o tres sigue barata, pues haces otra compra. Y, a la vez, vas comprando acciones en otras empresas. No tienes que meter todo de golpe en ninguna empresa, ni siquiera en varias. Lo vas haciendo poco a poco.

—¿Qué tenemos que hacer para ser ricos?

—Invertir, porque la mayoría de la gente nunca empieza a invertir y siempre se está preguntando por qué no se hace rico. Pero tienes que invertir con sentido común. Si lo haces así, verás que es un proceso progresivo en el que cada vez serás más rico.

—¿En qué información te tienes que fijar?

—Yo creo que es mejor invertir a largo plazo por dividendos. Ahí tienes que fijarte en que sean empresas de calidad, que tengan un buen futuro. Y comprarlas lo más barato posible, pero no intentando acertar con el mínimo. Esto te va a funcionar muy bien si vas haciendo compras regulares en el tiempo. Cuanto más barato compres, lógicamente, mejor. Pero no te obsesiones con adivinar los mínimos, porque eso no lo sabe nadie. Ahí tienes que tirar un poco de intuición y lo que te parezca que está bien de precio. Y lo puedes valorar por el PER, el indicador financiero que relaciona el precio de una acción con los beneficios que genera.

—¿Es verdad que llevas invirtiendo desde que eras un niño?

—Sí, mi padre me metió el gusanillo. Pero no te puedo calcular la ganancia que he tenido desde entonces. Es muy difícil. Porque no es como si compras un piso por tanto y ahora vale tanto. En la bolsa, lo vas haciendo poco a poco, y para hacer ese cálculo es muy complicado.

—Pero aproximadamente...

—Lo que tienes que mirar en el caso de las acciones es la rentabilidad inicial que te da. Si haces una cartera equilibrada, la rentabilidad inicial que te da es del 5 %. Entonces, imagínate si tienes 10.000 euros, pues sería 500. Y a partir de ahí va subiendo por los beneficios de las empresas, por los dividendos que reinviertes y por lo que ahorras cada mes.

  

—Entonces, ¿en un plazo de diez años?

—Depende de lo que inviertas, pero se multiplica por unas tres veces lo que inviertas.

—¿Y en 20 años?

—Pues entre unas 7 y 10 veces lo invertido. Y si reinviertes el dividendo y ahorras todos los meses, pues entre unas 15 o 20 veces. Es algo progresivo. El porcentaje medio de la rentabilidad siempre es el mismo, lo que cambia es que cuanto más dinero tienes, ese 10 % de rentabilidad es mucho más. Es decir, si empiezas con 1.000 euros, un 10 % son 100 euros, pero cuando tienes 10.000, pues ya son 1.000 euros. Y eso es mucho más que 100, claro. Pero para llegar a esos 1.000 has tenido que empezar primero por esos 100.

—¿Recomiendas, entonces, pequeñas inversiones diversificadas en empresas solventes y reconocidas?

—Eso es. Piensa que lo que hacen los muy ricos no es vender, sino pasar el patrimonio a la siguiente generación. Y esto hace que puedan vivir mejor que los demás. Las acciones que tienen ahora Ana Botín, del Santander, fueron de su padre y antes fueron de su abuelo. Y seguramente el abuelo fundó el banco con el dinero que heredó de su bisabuelo y del tatarabuelo de inmuebles u otras empresas. Entonces, la idea de ahorrar para luego gastarte el dinero es un error. Eso es lo que se hace con los fondos de inversión, los fondos de pensiones o los indexados. Y además te crea angustia porque cuando llega el momento dices: «Voy a vender esto para vivir». Pero el problema es que no sabes ni cuánto vas a vivir ni cuánto debes gastar. Te voy a poner un ejemplo.

—Sí.

—Un señor estaba en una reunión de banca privada y le estaban presentando un producto. Él tenía bastantes hijos y tenía ya ochenta y pico años. Y cuando le preguntaron que qué le parecía la inversión. Él respondió: «No es que me parezca mal, pero yo llevo años diciéndole a mi banquero que yo lo que quiero es gastar el dinero. Entonces, a mí que no me digan más dónde invertirlo, sino que me digan cómo lo saco y cuánto me puedo gastar. Pero nunca me lo dicen». Y esto representa lo que le pasa a la gente que invierte en fondos y en indexados que, cuando llega el momento de usar el dinero, sacan mucho menos de lo que podrían, porque les da angustia vender su dinero y eso les hace vivir peor de lo que podrían. Imagínate que en vez de vivir con diez, quince o veinte mil euros al mes, viven con tres o cuatro mil. Y lo hacen no porque quieran vivir así, sino porque no saben cuánto se pueden gastar.

—¿En las acciones no es así?

—En cambio en las acciones, cuando tú llegas a cierto nivel, ya puedes vivir de los dividendos... Si ese señor tuviese acciones en vez de fondos y le dan veinte mil euros al mes, pues ya sabe qué es lo que se puede gastar.

—¿La mejor herencia que les podemos dejar a nuestros son acciones?

—Para mí, sin duda. Porque además es más fácil de repartir. Imagínate que tienes un patrimonio típico: una casa en la ciudad, otra en la playa y otra en la montaña. Y tienes tres hijos. Pero cada casa vale diferente. Entonces, ¿cómo repartes eso? Sin embargo, con las acciones, si son tres, cuatro o cinco hijos, los que sean, lo divides por el número de hijos. Si son 3.000 acciones y tienes tres hijos, pues mil para cada uno y ya está. Además, si las mantienes, siempre se siguen revalorizando.

—¿Y qué pasa cuando bajan de valor?

—Cuando bajan, tienes que verlo como una oportunidad para comprar. No te tienes que poner nervioso. Lo que tienes que hacer es comprar más. Pero siempre tienen que ser acciones de calidad, no acciones que pilles por ahí en internet o lo que sea. Si cae Iberdrola o Allianz o Mercedes, lo que haces es aprovechar para comprar más, porque así ganarás más dinero en el futuro.

—En cambio, las empresas tecnológicas tienen muchas fluctuaciones...

—Son quizás menos seguras y más difíciles de analizar para esta forma de invertir. Aunque también valen algunas tecnológicas. En general, es más cómodo hacerlo en otros sectores.

—¿Por ejemplo?

—Las empresas que todo el mundo conoce de toda la vida. Las eléctricas, bancos, constructoras, energía, muchas industriales, autopistas, aeropuertos... todo este tipo de cosas. Básicamente, las empresas que usas a diario.

—¿Cuáles son los principales miedos de la gente?

—El principal miedo es perderlo todo. Creen que si metes un dinero en bolsa y llega un crac, se van a quedar a cero. Y eso no ha pasado nunca. Es más, aunque existan empresas malas, es casi imposible que te quedes a cero. Porque si ves las trayectorias históricas de esas empresas, a lo mejor no ganas mucho o pierdes algo, pero quedarte a cero en bolsa es prácticamente imposible. Lo que tienes que saber es que en la bolsa, lo normal es ganar si lo mantienes a largo plazo. En cambio, de un día para otro, de un mes para otro o de un año para otro, ahí puedes ganar o perder.

—¿Cuánto puedes ganar a lo largo de tu vida invirtiendo en bolsa?

—Si empiezas e inviertes unos 5.000 euros al año, al cabo de cuarenta años podrías tener entre un millón de euros o dos, quitando ya la inflación... Y si inviertes 10.000 euros al año, tendrás el doble.

—¿Y sigues invirtiendo esa cantidad hasta que llegue un momento en que ya podrás vivir de los dividendos?

—Claro, eso es lo que hace que te sea mucho más fácil invertir. Porque si empiezas a vender ya es más complicado.