Trump declara un alto el fuego a Irán de dos semanas y para el viernes se anuncia una negociación para un acuerdo de paz
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«Ya hemos cumplido y superado todos los objetivos militares y estamos muy avanzados en un acuerdo definitivo sobre la paz a largo plazo con Irán y la paz en Oriente Medio», señaló el presidente de EE.UU.
08 abr 2026 . Actualizado a las 02:44 h.Trump da otras dos semanas a Irán para reabrir Ormuz gracias a la mediación de Pakistán. El titular lo difundía a las 0.39 minutos de este miércoles la agencia Efe, poniendo así fin a la incertidumbre que generó el ultimátum del presidente de Estados Unidos de destruir Irán. «Toda una civilización morirá», había anunciado. La mediación de Pakistán hizo posible que la amenaza se quedara solo en eso, al menos de momento. El primer ministro de Pakistán, Shebbaz Sharif, pidió a Trump que extendiera su ultimátum dos semanas más para permitir la continuación de los esfuerzos diplomáticos en los que mediaba su país, y el acuerdo llegó a medianoche con la esperanza de que pueda tener un mayor alcance toda vez que el presidente de Estados Unidos apunta que el acuerdo de paz «definitivo» está en «una etapa muy avanzada» y que Irán anuncia negociaciones de paz con EE.UU. en Islamabad a partir del viernes. El Consejo Nacional de Seguridad de Irán aseguró haber propuesto un plan de diez puntos a Estados Unidos que estipula un «protocolo de seguridad» para el paso del estrecho de Ormuz que garantice el «control» iraní de este punto clave y el ministro iraní de Exteriores, Abas Araqchí, dijo que será posible «el paso seguro» por el estrecho de Ormuz durante un periodo de dos semanas.
Trump declaró: «Ya hemos cumplido y superado todos los objetivos militares, y estamos muy avanzados en un acuerdo definitivo sobre la paz a largo plazo con Irán y la paz en Oriente Medio». Sostiene, además, que la contrapropuesta de diez puntos enviada por Teherán en respuesta al plan de quince exigencias planteado por Washington «es una base viable sobre la que negociar». «Casi todos los puntos de discordia del pasado han sido acordados entre EE UU. e Irán, pero un periodo de dos semanas permitirá que el acuerdo se ultime y se consume», asegura, para añadir a continuación que «este problema de larga data esté a punto de resolverse».
Por su parte, las autoridades iraníes han anunciado que durante dos semanas será posible el paso «seguro» por el estratégico estrecho de Ormuz, aunque «mediante la coordinación» con el Ejército del país asiático. «Durante un período de dos semanas, será posible el paso seguro por el estrecho de Ormuz mediante la coordinación con las Fuerzas Armadas de Irán y teniendo debidamente en cuenta las limitaciones técnicas», ha anunciado el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, en un comunicado difundido a través de sus redes sociales, en nombre del Consejo Supremo de Seguridad Nacional del país.
En cuanto a Israel, informa de que respetará el acuerdo alcanzado por Estados Unidos e Irán, según una fuente consultada por el diario israelí Haaretz.
En las últimas horas, el tono de Washington había sido especialmente duro y el vicepresidente, J. D. Vance, llegó a amenazar con armas hasta ahora no usadas contra Teherán. «Tienen que saber que tenemos herramientas en nuestro arsenal que, hasta ahora, hemos decidido no utilizar. El presidente de EE.UU. puede decidir usarlas, y lo hará si los iraníes no cambian su comportamiento». Horas más tarde, la Casa Blanca quiso quitar peso a sus declaraciones y negó que se refiriera a armamento nuclear. «Nada de lo que ha dicho el vicepresidente sugiere eso, ¡idiotas!», tuvo que publicar en redes. Igualmente, Trump también insistió en que el «nuevo régimen» es más razonable.
Trump insistió, no obstante, en la opción diplomática como preferencia. «Tenemos que llegar a un acuerdo que sea aceptable para mí y parte de ese acuerdo incluirá la libre circulación del petróleo (por el estrecho de Ormuz)», dijo en rueda de prensa. Aunque sobre el terreno, la cosa fue distinta. Tanto Estados Unidos como Israel ejecutaron una ola de 90 ataques que dejaron más de una decena de muertos sobre la isla Jark —el principal centro petrolero del régimen, aunque solo resultaron dañados elementos militares—, el Instituto de Investigación Aeroespacial, varios puentes, vías ferroviarias, un mercado y la sinagoga de Rafi Niya. Los judíos son la minoría más grande del país persa.

En respuesta, la Guardia Revolucionaria amenazó con «privar a Estados Unidos y sus aliados» de «gas y petróleo» durante «años» y atacó el mayor complejo petroquímico de la región, situado en la localidad saudí de Al Jubail. «Propiedad de las empresas estadounidenses Sadara, ExxonMobil y Dark Chemical, sufrió graves daños a causa de ataques precisos con misiles y drones», informó la agencia Fars en un comunicado. Además, un funcionario reiteró que, de continuar las hostilidades, los ayatolás «también cerrarán el canal de Bab el Mandeb».
Oportunidad de paz
Sin embargo, en el plano internacional, los ataques de Tel Aviv y Washington no se vieron como legítimos. Al contrario, se catalogaron de ilegales. El secretario general de la ONU, António Guterres, tuvo que aclarar que «incluso si infraestructuras civiles específicas se consideraran un objetivo militar, el derecho internacional humanitario prohibiría los ataques contra ellas si se prevé que causen daños civiles colaterales excesivos», dijo en referencia a los ataques sobre puentes y mercados.
En el Golfo, la paciencia se comenzó a agotar. En los Emiratos Árabes recibieron un ataque iraní contra la empresa de telecomunicaciones de Thuraya. La propuesta de la ONU por parte de Baréin para poder escoltar petroleros en el estrecho de Ormuz se saldó en fracaso con el veto de Rusia y China. Washington prometió una guerra rápida que se ha estancado y ha puesto el mercado energético patas arriba. El portavoz del Ministerio de Exteriores catarí, Mayed al Ansari, analizó que «estamos cerca del punto en el que la situación en la región se salga de control» mientras reiteró que los países de la zona deben de ser parte de la soberanía del estrecho de Ormuz.
Pakistán se propuso pisar el acelerador diplomático. El embajador de Irán en Pakistán, Reza Amiri Moghaddam, avisó de que «los esfuerzos positivos y productivos con buena voluntad y buenos oficios para detener la guerra se acercan a una etapa crítica y sensible», pero no especificó qué puntos se estaban negociando. El embajador de Irán ante Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, dijo que el alto el fuego debe «garantizar el fin permanente de la agresión» con «mecanismos creíbles y verificables», pero varios medios norteamericanos reportaron, sin embargo, que Irán se retiró de las conversaciones diplomáticas. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, pidió alargar dos semanas el plazo de las negociaciones «para que la diplomacia siga su curso» debido a los «avances» logrados.
Mientras se trata de resolver la guerra en Islamabad, en el Líbano la guerra azotó de nuevo a la población civil Los bombardeos israelíes acabaron con la vida de 33 personas y dejaron un saldo total de 1.500 asesinados. Los choques entre Tel Aviv y Hezbolá —ayer el primero voló el séptimo puente sobre el río Litani—, provocaron la alerta del Gobierno del país árabe y el presidente del país, Joseph Aoun, aclaró que «la situación de seguridad actual está bajo control y no hay temor a conflictos internos ni a un colapso de la seguridad. Los problemas que surgen son limitados y se están resolviendo con la mayor celeridad posible». La crisis humanitaria en el país de los cedros, no obstante, sigue siendo grave. Más de medio millón de libaneses siguen desplazados y ACNUR informó de que hasta 200.000 personas han huido hacia Siria.