Israel agrieta la tregua entre Irán y EE.UU.

Pablo Medina MADRID / LA VOZ

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Equipos de emergencia trabajan en el distrito de Al Mazraa, en Beirut, tras el bombardeo de Israel.
Equipos de emergencia trabajan en el distrito de Al Mazraa, en Beirut, tras el bombardeo de Israel. Yara Nardi | REUTERS

Teherán pide la aplicación del alto el fuego en el Líbano y cierra el estrecho de Ormuz para que cesen los bombardeos

09 abr 2026 . Actualizado a las 10:46 h.

El anuncio del alto el fuego de dos semanas con Irán del presidente Donald Trump tardó pocas horas en agrietarse. La señal de que Washington no haría «morir una civilización», sino que alargaría los plazos para tratar de lograr una paz duradera, dio esperanzas a la comunidad internacional para ver el fin de las hostilidades. Sin embargo, el empeño de Israel en continuar su ofensiva en el Líbano puso en guardia al régimen persa, que volvió a cerrar el estrecho de Ormuz hasta que se detuvieran los bombardeos en el país de los cedros en virtud del acuerdo. Aunque, lejos de una reprimenda, el presidente de EE.UU. dio luz verde al jefe del Gobierno israelí, Benjamin Netanyahu, para proseguir con la guerra contra la república islámica.

Los bombardeos de Israel en el Líbano fueron el detonante que abrió las costuras al alto el fuego, Y sobre todo la cifra de muertos: 254, una cifra muy similar a las que diariamente se anunciaban en la Franja de Gaza durante la guerra tras los ataques del 7 de octubre. El sur del país de los cedros se ha convertido en un polvorín incomunicado con el resto del país y la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu defendió en un comunicado que «el Líbano no forma parte de la tregua» alcanzada entre Washington y Teherán, y que proseguirá con sus ataques contra Hezbolá. Algo que el propio líder del Gobierno israelí alabó: «He dejado claro que el alto el fuego temporal con Irán no incluirá a Hezbolá. Hoy le hemos asestado el golpe más duro que jamás haya sufrido. Hemos atacado 100 objetivos en 10 minutos en lugares que Hezbolá creía que estaban protegidos».

Irán salió a responder inmediatamente a la matanza en el Líbano y la Guardia revolucionaria decretó el cierre del estrecho de Ormuz. El ministro de Exteriores persa, Abás Araqchi, alertó de que «las condiciones del alto el fuego entre Irán y Estados Unidos son claras y explícitas: [Washington] debe elegir entre el alto el fuego o la continuación de la guerra a través de Israel. No puede tener ambas cosas». Y lo hizo recordando que la tregua recoge como compromiso aplicarlo «en todos los territorios, incluido Líbano, con vigencia inmediata».

Durante la mañana, tampoco hubo tranquilidad. Irán recibió un ataque en una refinería de Lavan por parte de Israel. En respuesta, atacó el Golfo. Kuwait reportó un ataque con 28 drones, los Emiratos Árabes Unidos recibieron 35, además de 17 misiles. Y Catar también fue atacado con decenas de proyectiles y naves.

Apostar por la paz

En la Casa Blanca quisieron quitarle hierro al asunto y confiar en la viabilidad del alto el fuego. La jefa de prensa del Gobierno estadounidense, Karoline Leavitt, declaró que la tregua se mantendría porque las informaciones sobre el cierre del estrecho «son falsas», aunque se negó a contestar una pregunta sobre quién controla ahora mismo el punto de circulación del 20 % del crudo mundial. Igualmente, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, trató de encajar en un marco de normalidad las rencillas que hacen peligrar la tregua. «Los cese al fuego a veces tardan en hacerse efectivos. Estamos vigilando la situación y preparados si es necesario, pero esperamos y confiamos en que se mantenga», dijo.

En el marco europeo, la jefa de la diplomacia de la Unión, Kaja Kallas, alegó que «la incertidumbre persiste en la región» y que se debe trabajar por la estabilización de la zona. Pero la generalidad de los jefes de Estado y de gobierno de los Veintisiete sí que condenó las agresiones sobre el Líbano, amén de otros países de la región. La situación es delicada, y hasta los hutíes de Yemen, que celebraron el acuerdo, aseguraron que se reactivarían si EE.UU. e Israel no cumplen con sus compromisos recogidos en el alto el fuego.

El presidente de EE.UU. amenaza con aranceles del 50 % a quien venda armas a Irán

I. ESCUDERO

Madrid / EFE

El presidente de EE.UU., Donald Trump, amenazó ayer con imponer «inmediatamente» aranceles de un 50 % a los países que provean armas a Irán, a la vez que aseguró que ya están negociando con Teherán, donde afirma que se ha efectuado «un cambio de régimen muy productivo», para reducirles aranceles y sanciones.

«El país que suministre armas militares a Irán será inmediatamente gravado con un arancel del 50 % sobre todos y cada uno de los bienes vendidos a EE.UU. con efecto inmediato. ¡No habrá exclusiones ni exenciones», afirmó Trump en su red Truth Social.

El republicano también se pronunció, después de que la noche del martes anunciara la tregua temporal para negociar con Irán, sobre el que aseguró que se «ha experimentado un cambio de régimen muy productivo», sin especificar en qué áreas se produjo dicho cambio.

Paz entre el alivio y la desconfianza

JAIME LEÓN

TEHERÁN / EFE

Los iraníes recibieron este miércoles entre el alivio y la desconfianza la frágil tregua con Estados Unidos que entró en vigor de madrugada y pende de un hilo tras las denuncias de violaciones del alto el fuego. Teherán vivió ayer su primera jornada sin el sonido de explosiones tras 39 días seguidos de ataques estadounidenses e israelíes, que para algunos vecinos de la capital se habían convertido ya en algo casi rutinario. «La gente está más relajada, incluso se nota en las conversaciones, hay algo de alivio, como si por fin pudiéramos respirar un poco», dijo a Efe Mansur, contable de 57 años.

Para este vecino de Teherán «han sido 39 días muy duros», llenos de una preocupación y un miedo que llegaron ayer a su punto máximo con la amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de atacar centrales eléctricas. Mansur no se fía de que la tregua perdure, especialmente tras las denuncias de violaciones de la misma, y considera que hay que estar preparado para cualquier cosa, pero espera aprovechar el alto el fuego. Maziar, diseñador gráfico de 25 años, comparte la opinión de Mansur. Considera la tregua como un alivio, pero cree que en «cuatro o cinco días vendrán los bombardeos de nuevo» porque las negociaciones que se espera que comiencen en Islamabad el viernes no progresarán. «Nos oponemos a este alto el fuego. No hay que negociar con los agresores», comparte también Nilufar, manicurista de 28 años.