León XIV pide poner «la dignidad humana» en el centro de la vida política y social en el Congreso de los Diputados
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En la primera visita de un papa ante los representantes de la soberanía popular, que reprochó la polarización política, no estuvieron presentes los diputados de Podemos ni el del BNG
08 jun 2026 . Actualizado a las 19:25 h.El papa León XIV protagonizó ayer un hito histórico al convertirse en el primer pontífice en pisar el Congreso de los Diputados y dedicar un discurso a las Cortes Generales. Ante senadores, congresistas y representantes de los tres poderes del Estado, realizó un ejercicio filosófico para aunar derecho, teología y política y se esmeró en dejar claro que la «dignidad humana» debe ser el motor vehicular de las tres para poder ejecutar una «renovación moral» que permita recuperar la paz y la justicia social.
En su intervención, el pontífice agradeció ser el primero en poder hablar para las Cortes y se refirió a los dirigentes políticos para darles la píldora sobre la que giraría su discurso: «toda tarea legislativa acaba encontrándose con una pregunta decisiva: qué concepción de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad construye esas leyes». Dicha afirmación daría paso a una lección de humanismo que invitó a seguir a la hora de construir la vida política. Una para la que pidió más conciliación, puesto que «la pluralidad no debería degenerar en descalificación permanente del adversario».
En una intervención de unos 50 minutos, el sumo pontífice incidió, como en otros discursos, en la convivencia política y social. Y lo hizo ante un hemiciclo dividido que atraviesa uno de sus momentos más difíciles por su parálisis legislativa a raíz del descontento de los socios de Pedro Sánchez con el Ejecutivo por los recientes casos de presunta corrupción, que también ha espoleado la ofensiva política de la oposición. «En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos».
El jefe del Vaticano alabó que «España tiene una memoria rica» en la que «fe, razón, arte, derecho y pensamiento han sabido encontrarse fecundamente» en su cultura y en sus instituciones, una «herencia que ha concebido un modo de vivir la libertad y ordenar la Justicia» únicas para lograr ese orden social. Y quiso alabar y poner en valor la tarea legislativa de los diputados, y señaló que «una ley alcanza su grandeza cuando además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad humana y salir airosa del examen».
El papa no dudó en mojarse en temas polémicos como el aborto, que mencionó de forma velada. «La convivencia social puede verse amenazada por la cultura del descarte. Si la vida deja de ser reconocida como valor fundamental, ¿qué futuro nos espera como sociedad? La defensa de la vida humana es una meta de civilización. Toda vida debe ser protegida desde su concepción al ocaso. La grandeza moral de una nación se consigue cuando un país es capaz de amar y proteger la vida de los más vulnerables», aseveró.
También puso en valor a la familia como «escuela del mundo», como lo son las instituciones educativas, donde se aprende «a buscar y amar la verdad». «Los padres deben poder elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos en consecuencia con sus valores morales», apuntó.
León XIV inició su pontificado con mensajes apelativos a las guerra de Ucrania y al bombardeo masivo que Israel sostenía aún entonces sobre la Franja de Gaza, y se ganó la enemistad del presidente estadounidense Donald Trump por sus llamados a la paz. E invirtió parte de su discurso en el Congreso en reiterar que «el mundo atraviesa una crisis moral y cultural. En este contexto, la paz se presenta como una exigencia política. En el ámbito internacional, necesita valentía diplomática. Los Estados deben resolver sus controversias por los caminos pacíficos».
«La guerra constituye una derrota de la capacidad de negociar y la conciencia común de la humanidad. Las armas pueden imponer un silencio temporal, pero nunca edificar una paz auténtica y duradera», exclamó para criticar que el rearme sea la apuesta europea para la actual coyuntura internacional sin que «la vida de los pueblos se ponga por delante de los intereses de la guerra».
El trato a la migración ya crispó a Vox cuando lo trató el antecesor del otrora cardenal Prevost, el papa Francisco I, y provocó un rechazo silencioso de la ultraderecha a la Santa Sede. Algunos de sus líderes, políticos y sociales, llegaron a decir que la Cátedra de San Pedro estaba vacante y que el pontífice no era legítimo. Pero León XIV rescató el asunto, con su visita a Canarias pendiente, para asegurar que «numerosos hombres, mujeres y niños se ven obligados a partir de sus comunidades para dejar atrás vínculos e historias». «Donde una persona es discriminada por su origen, se vulnera el principio universal de la dignidad de los seres humanos. La migración necesita un acercamiento que vaya más allá de la vigilancia de los flujos», agregó para pedir rutas seguras para los refugiados y desplazados y el empeño en trabajar para dar seguridad y condiciones viables en los países de origen para asegurar la vida de todos los seres humanos.
«Muchas personas siguen siendo víctimas de traficantes que se aprovechan de su situación», apuntó para mencionar que «ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud», y llamó a dar una solución a la cuestión migratoria basada en la cooperación internacional. Porque «cuando la respuesta institucional se hace cercana, justa y coordinada, las fronteras dejan de ser lugares de abandono y pueden convertirse en espacios de protección responsable de la dignidad humana».
El papa recordó también su encíclica para tratar la tecnología: «El progreso ofrece posibilidades admirables, y lo vemos en el desarrollo de la IA y las nuevas tecnologías. Esta, en sí misma, no es neutral, porque tiene el rostro de quien la financia y la utiliza. Nuestro discernimiento debe orientarse a dónde queda el ser humano en ese escenario. Toda sociedad justa se edifica sobre el reconocimiento inviolable de la dignidad humana», enunció.
«Que esta noble nación nunca pierda la audacia de mirar al futuro», cerró, con un deseo de paz.
Recibimiento de los tres poderes
El papa llegó a la Cámara Baja como protagonista de una sesión conjunta de las Cortes Generales y fue recibido por Francina Armengol, presidenta de esta, y Pedro Rollán, el del Senado. Además, también estuvieron presentes Pedro Sánchez, con quien mantuvo una entrevista en la sede de la Nunciatura Apostólica a primera hora de la mañana para defender «el compromiso de defender el valor de las migraciones y los derechos de todas las personas»; los presidentes del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Isabel Perelló, y del Constitucional, Cándido Conde Pumpido, además de la Fiscal General del Estado, Teresa Peramato.
Estas figuras actuaron en calidad de representantes de tres poderes del Estado, pero dentro, León XIV saludó también a los portavoces de los grupos parlamentarios y al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijoo, además de los miembros de la Mesa del Congreso y la del Senado. No sin antes escuchar el himno del Vaticano junto al de España interpretados por la Banda Sinfónica de Música de la Policía Nacional.
El discurso fue escuchado por la mayoría de grupos parlamentarios del Congreso excepto por los del BNG y los de Podemos, estos últimos por la «complicidad» de la Iglesia Católica en casos de abusos sexuales. El Bloque aseguró por la mañana que su formación, «desde o respecto a todas as crenzas relixiosas, entende que nun Estado aconfesional carece de sentido que un líder relixioso sexa recibido nunha institución como o Congreso». Por parte de Junts y ERC, asistieron sus diputados para, sobre todo, preparar la llegada del santo padre a Barcelona en los próximos días y darle una primera muestra de cortesía en persona.
De hecho, tanto Míriam Nogueras como Eduard Pujol, portavoces de Junts en el Congreso y el Senado respectivamente, fueron los únicos que detuvieron al papa para conversar brevemente en el pasamanos oficial dentro del hemiciclo. La dirigente catalana le ha pedido en inglés hablar en catalán cuando visite la ciudad condal.
En cuanto a expresidentes del Gobierno, tan solo acudieron los populares José María Aznar y Mariano Rajoy, mientras que se ausentaron Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. Además, el grueso de presidentes autonómicos, a excepción del lendakari Imanol Pradales, hicieron acto de presencia.
León XIV fue además obsequiado con presentes de sumo valor cultural en el Congreso. Armengol le entregó un facsímil del Libro de Horas del siglo XV y Rollán el códice de Fernando I y Doña Sancha del Beato de Liébana, uno de los más ilustres copistas de la Edad Media.
En el exterior de la sede parlamentaria, una congregación de católicos le recibió con las habituales consignas con las que otros pontífices han sido alabados en sus viajes a España.