Una terapia de pulsos electromagnéticos frena los tumores en ratones

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La infiltración de células del sistema inmunológico (marrón) en los tumores de ratones.
La infiltración de células del sistema inmunológico (marrón) en los tumores de ratones. Konstantinos Stamatakis, CBM

El tratamiento experimental no invasivo probado por investigadores del CSIC estimula la respuesta inmunitaria y aumenta la supervivencia sin efectos adversos detectables en los roedores

16 jun 2026 . Actualizado a las 19:57 h.

Un equipo de investigación del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM), centro mixto del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), ha demostrado que la aplicación de pulsos electromagnéticos multifrecuencia puede ralentizar de forma significativa el crecimiento tumoral y estimular la respuesta inmunitaria frente al cáncer en modelos preclínicos. Los resultados abren una nueva línea de investigación para el desarrollo de tratamientos oncológicos no invasivos basados en principios físicos, en lugar de químicos o farmacológicos.

La tecnología analizada, desarrollada por Paso Alto Biotechnology Inc. tras más de quince años de investigación en biofísica aplicada y bioingeniería médica, emplea campos electromagnéticos de muy baja frecuencia y alta intensidad aplicados externamente al organismo. A diferencia de muchas terapias convencionales, no requiere cirugía ni administración de fármacos.

«Los resultados muestran que es posible actuar sobre el tumor mediante una aproximación completamente diferente a las estrategias convencionales y hacerlo, además, sin detectar efectos adversos en los animales tratados», explica Yolanda Revilla, investigadora del CBM y autora principal del estudio.

Para evaluar la eficacia de la tecnología, los investigadores utilizaron un modelo de cáncer colorrectal en ratón con un sistema inmunitario funcional. Los animales tratados con los pulsos electromagnéticos presentaron una reducción consistente del crecimiento tumoral y una supervivencia significativamente superior respecto a los grupos de control.

El estudio también identificó cambios relevantes en el microambiente tumoral, el ecosistema formado por células inmunitarias, vasos sanguíneos y otros componentes que rodean al tumor y condicionan su desarrollo.

Los investigadores comprobaron que la eficacia del tratamiento dependía de parámetros como la intensidad y la frecuencia de aplicación. Los protocolos más tempranos e intensivos obtuvieron los mejores resultados, alcanzando niveles de control tumoral notablemente superiores.

«Este trabajo representa un paso importante porque demuestra por primera vez en un organismo completo que esta tecnología puede ejercer una actividad antitumoral relevante», destaca José María Almendral, investigador del CBM y coautor del estudio.

Necrosis, estrés oxidativo y daños en el ADN

Los análisis realizados revelaron que los tumores tratados presentaban extensas áreas de necrosis, una forma de muerte celular asociada a daños irreversibles. Además, los científicos detectaron señales de estrés oxidativo y daños en el ADN de las células tumorales.

Según los autores, estos resultados apuntan a que los pulsos electromagnéticos activan varios mecanismos biológicos de forma simultánea que dificultan la supervivencia de las células cancerosas.

El equipo observó también un incremento significativo de macrófagos en los tumores tratados. Estas células forman parte de la primera línea de defensa del sistema inmunitario y desempeñan un papel clave en la eliminación de células dañadas o anómalas.

«Los datos indican que no estamos observando únicamente un efecto directo sobre las células cancerosas. También parece producirse una reprogramación del entorno tumoral que favorece la respuesta inmunitaria», señala Konstantinos Stamatakis, investigador del CBM y autor principal del trabajo.

Posibles evidencias de memoria inmunitaria

Uno de los hallazgos más llamativos fue la desaparición completa del tumor en algunos animales tratados. Además, estos mismos individuos mostraron resistencia cuando fueron expuestos nuevamente a células tumorales, un fenómeno que podría indicar la generación de memoria inmunitaria antitumoral.

Aunque los investigadores advierten de que esta observación se registró en un número reducido de animales y requiere confirmación mediante estudios más amplios, consideran que abre una vía prometedora para explorar tratamientos capaces no solo de eliminar tumores existentes, sino también de prevenir su reaparición.

Próximos pasos

Los autores subrayan que se trata de una investigación preclínica y que todavía será necesario optimizar numerosos parámetros antes de considerar su aplicación en pacientes. Entre los retos pendientes figuran la comprensión detallada de los mecanismos biológicos implicados y la validación de los resultados en nuevos modelos experimentales.

A pesar de ello, el estudio sitúa los pulsos electromagnéticos multifrecuencia como una plataforma terapéutica emergente con potencial para complementar futuras estrategias contra el cáncer. De hecho, los investigadores ya están explorando su posible combinación con inmunoterapias actuales para potenciar la respuesta antitumoral y superar mecanismos de resistencia presentes en algunos tratamientos.