El Gobierno venezolano restringe el acceso a La Guaira, la zona más afectada, para facilitar el trabajo de los equipos de emergencias
28 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Sesenta horas después del trágico terremoto doble que sacudió a Venezuela el miércoles, el número de víctimas mortales ya ascendía a 1.430, mientras el número de heridos se mantiene relativamente estable entre 3.000 personas y más de 50.000, según cifras de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU, continúan desaparecidas. La llegada de la ayuda internacional ha traído un rayo de esperanza a los que siguen buscando a sus familiares, especialmente en el devastado estado de La Guaira, vecino a Caracas, pero los expertos en salvamento advierten que ya prácticamente se ha perdido la crucial ventana de 72 horas en la que se producen la mayor parte de los rescates con vida.
Hay espacio también para milagros. En la propia Guaira, un bebé recién nacido fue rescatado junto a su madre de debajo de los escombros en una operación minuciosa y muy cuidadosa por los 18 días de vida del niño. Ya en el terreno se encuentran rescatistas colombianos, alemanes, italianos, los famosos «topos» mexicanos y holandeses, entre otros. Venezuela ha recibido a más de 1.600 rescatistas de 16 países para atender la emergencia sísmica, según informó el viceministro de Exteriores para Europa y América del Norte, Oliver Blanco, a los que se han sumado decenas de miles de venezolanos deseosos de colaborar.
«Somos la misma gente», señaló un joven procedente de Barquisimeto a La Voz para explicar por qué había hecho el viaje junto con un amigo más alejado, que venía de Maracaibo, a 700 kilómetros. «Teníamos que hacer algo», señaló. Se encontraban en San Bernardino, en el centro de Caracas, acompañando labores de rescate en el que ha sido la tumba de al menos una decena de personas.
Las réplicas no se detienen
Las 130 réplicas del sismo que se han producido desde el miércoles, que entorpecen las labores de rescate, también conspiran contra la tranquilidad ciudadana. Tanto en Caracas como en La Guaira, son miles las personas que permanecen durmiendo en sus coches o en tiendas de campaña en plazas y parqueaderos al descampado.
Las probabilidades de que en la próxima semana haya un nuevo sismo de intensidad 6 o superior son de al menos 29,8 %, según el Servicio de Geología de Estados Unidos (USGS), que ha venido monitoreando la actividad telúrica en el país sudamericano.
El panorama en Venezuela es de total incertidumbre; y, según la Oficina Internacional de Migraciones (OIM, también del sistema de la ONU), al menos 6,8 millones de venezolanos (uno de cada cinco) han sido afectados por los terremotos; de ellos, 2 millones al menos en Caracas, que tiene una población aproximada de 5 millones, es decir, 40 % de su población. «Las primeras horas y días tras un desastre son decisivas. Dan forma a todo lo que viene después», destacó la directora general de la OIM, Amy Pope.
«La OIM está intensificando su respuesta con rapidez: los artículos de socorro preposicionados ya están siendo desplegados y estamos trabajando con el Gobierno y los socios para proporcionar alojamiento de emergencia, artículos de socorro básicos y protección», añadió. Pope se ha referido también al desplazamiento de población provocado por el desastre. «Ya es evidente que el desplazamiento aumentará a medida que las personas busquen seguridad. Una respuesta rápida es esencial para proporcionar asistencia humanitaria vital y apoyar al pueblo de Venezuela en los difíciles días y meses que se avecinan», ha indicado.
Por el momento, muchos venezolanos con familiares en la zona del oriente venezolano, que no se vio afectada por los sismos, han buscado alivio temporal en esa región.
Mientras, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimó en 6.800 millones de dólares, preliminarmente, el daño causado por el sismo, cifra que luce pequeña si se estima que son más de 300 solo los edificios derrumbados en el país. En tanto, para acceder a La Guaira, el régimen interino ha habilitado un registro en el Poliedro de Caracas, un espacio de conciertos, en el que, este sábado, centenares de voluntarios se quejaban de la burocracia, a la que consideran innecesaria y entorpecedora de la llegada de la ayuda.
«Mientras pasamos un minuto aquí, mueren dos personas», señalaba un voluntario. «Estamos en el límite de las 72 horas para ayudar a las personas que lo necesitan y están ralentizando todo el proceso».
Candado a la zona
La zona más afectada por los terremotos del miércoles fue, igualmente, militarizada desde el viernes, según el gobierno interino de Delcy Rodríguez, para evitar el «turismo de desastre» y hacer más eficiente la ayuda; pero según los críticos del chavismo, que tiene 27 años en el poder, el objetivo es ocultar del ojo público la destrucción de la infraestructura y la ineficiencia de las autoridades en la atención a la tragedia. El flujo de salvoconductos avanza despacio, pese a que en la fila para registrarse hay médicos, ingenieros y otros profesionales altamente necesarios en el marco de la crisis.
La ONU calcula que al menos 6,8 millones de venezolanos están afectados de alguna manera por los efectos del terremoto del miércoles