Venezuela se centra ya en los heridos y la vivienda tras dar por cerrada la emergencia
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El Gobierno estima en 28.000 las personas que han perdido su hogar y decreta siete días de luto
03 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Cerrada la etapa de atención a la emergencia por el doble terremoto de hace ocho días, el Gobierno interino de Venezuela anunció siete días de duelo, en un país que sigue intentando consolidar su cifra de víctimas mortales por la tragedia y de reducir el aún muy alto número de personas desaparecidas bajo los escombros.
En paralelo, se inicia una nueva crisis, según expertos en atención de desastres: la de las personas que potencial o verdaderamente se han quedado sin hogar, y que el Ejecutivo ha estimado en alrededor de 28.000, aunque podrían ser muchas más en la medida en que los fallos estructurales en edificios que quedaron en pie hacen que estos colapsen, como le ocurrió a un inmueble en Guarenas (estado de Miranda, a 50 kilómetros de Caracas) que se derrumbó el miércoles por la tarde, en una zona que no sufrió afectaciones graves durante los sismos.
Mientras tanto, los médicos advierten que la próxima gran prioridad es la atención de las personas heridas, en hospitales y campamentos de damnificados, para evitar infecciones que puedan derivar en una segunda ola de decesos. «El tema que vemos ya en puerta es el de las infecciones que puedan traer consigo los pacientes que más tiempo tienen expuestos al desastre», declaró Eugenio Cova, jefe de la unidad de Traumatología del Hospital del Oeste José Gregorio Hernández, uno de los más grandes de la capital venezolana. «Ya pasamos el período de los traumas complejos, que van a seguir llegando, pero ahora complicados con infecciones», señaló el facultativo.
Para complicar el panorama, en el marco de la emergencia humanitaria compleja que vive Venezuela, los hospitales públicos suelen estar infradotados de medicinas y equipos.
Hasta el miércoles, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez (quien, sin ser parte del Ejecutivo que preside su hermana Delcy, es quien da los informes diarios tras el doble terremoto), elevó a 2.295 el número de fallecidos.
Se espera que esta cifra suba considerablemente en los próximos días, según señaló desde Ginebra el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Ghebreyesus. Según estimaciones de un experto de la organización, incluso antes de los terremotos había «graves carencias» de suministros y en muchos hospitales faltaban hasta el 37 % de los medicamentos esenciales, lo cual complica la atención del desastre una vez culminada la etapa de mayor urgencia.
Los espacios abiertos de Caracas bullen, en tanto, de damnificados, bien personas que perdieron sus hogares o cuyos inmuebles tienen fallos tan graves que impiden residir en ellos, o simplemente, quedaron demasiado afectados tras los terremotos como para considerar la idea de dormir bajo un techo. «Estamos esperando que las autoridades determinen si podemos regresar a nuestras viviendas o no», señalaba, desde una plaza del centro de Caracas, William Correa, quien reside en uno de los edificios de la Misión Vivienda (programa de inmuebles residenciales de interés social impulsado por el Gobierno de Hugo Chávez en el 2010) que proliferan en la zona y que en muchos casos sufrieron graves daños, aunque permanecieron en pie.
Sin cifra oficial de desaparecidos
El número de desaparecidos tras los terremotos sigue sin conocerse oficialmente. Una página web creada por la ciudadanía, venezuelatebusca.com, presentaba este jueves 41.376 personas por localizar, apenas 226 menos que la víspera. Sus creadores dependen de la buena voluntad de las personas que buscan a sus seres queridos para registrarlos y sacarlos de la lista una vez que aparecen, vivos o muertos.
Según una patóloga del estado de La Guaira que habló con CNN, la cifra oficial de muertos puede representar apenas un tercio de la real. «Estamos procesando más de 400 cadáveres cada día», señaló. En el Puerto de La Guaira se improvisó una morgue que intenta entregar los cadáveres encontrados a sus familiares con la máxima velocidad posible.
Mientras, los equipos internacionales de rescate van marchándose poco a poco y siendo sustituidos, como el caso de los rescatistas suizos, que ha dado paso a uno de médicos y expertos en estructuras. También se han marchado ya los rescatistas holandeses y los bomberos italianos.