El régimen de Caracas afronta la presión de los miles de damnificados por los seísmos
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Las migraciones en el interior del país complican la grave crisis humanitaria
05 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El Gobierno venezolano se prepara para reiniciar las clases en las zonas no afectadas por los terremotos de hace once días, sin aclarar cuál será el destino de los estudiantes en los seis estados del país que presentan las mayores afectaciones por los sismos y que, combinados, también son los de mayor densidad poblacional.
Además, el Ministerio de Educación ordenó «incorporar la gestión de riesgos como tema transversal en el currículo escolar», sin explicar a partir de cuándo ni cómo. Las clases, en principio, finalizarán el 17 de julio, pero los estudiantes de Distrito Capital, Miranda, Aragua, Carabobo, Falcón y La Guaira (es decir, la zona centro norte costera, la más poblada de Venezuela) aún no saben cómo se desarrollará su situación escolar.
«En estos casos, esperaremos a que culminen las labores de rescate para definir los trámites administrativos necesarios para el cierre del año escolar», señala el comunicado ministerial. El regreso a las aulas es solo uno de los temas que tendrá que dilucidar la presidencia interina de Delcy Rodríguez, que ahora tiene en sus manos la patata caliente de gestionar la gran cantidad de damnificados, especialmente en La Guaira, y tratar de controlar las migraciones interiores que complican la crisis humanitaria.
Gente que duerme en las calles
Este sábado, se produjeron protestas en algunos de los pueblos más golpeados de La Guaira, como Caraballeda, donde un grupo de personas cerró la principal vía de acceso a esta comunidad exigiendo ser reubicados en sitios dignos. «Ya tenemos más de diez días con niños, personas adultas, ahí en la calle», señaló José Guillén a Efe, identificándose como uno de los residentes de los numerosos edificios de la llamada «Misión Vivienda» construidos después de la tragedia vivida en 1999 en la misma región por el deslave, y muchos de los cuales colapsaron con el doble terremoto. En Caracas, mientras tanto, también crece la presión para atender a las miles de personas que, desde el día del desastre, pernoctan en espacios públicos, especialmente plazas y parques; y para que sean llevados a otros sitios, en particular estadios deportivos y el Poliedro, un centro de convenciones que suele servir también de refugio.
Exteriores eleva a 34 los españoles muertos, y los desaparecidos descienden a 140
El último balance oficial publicado ayer elevó a 34 los españoles fallecidos por el doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela a finales de junio, dos muertos más que en la última estimación del viernes, mientras que el total de desaparecidos fue rebajado de 142 a 140, y todavía quedan 11 españoles localizados bajo los escombros provocados por los seísmos.
Acompañando a esta nueva estimación, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación recalcó nuevamente que «están abiertas» todas «las líneas de emergencia consular, que se pueden consultar en las redes sociales del ministerio y de la Embajada en Caracas», y reiteró a los españoles ubicados en Venezuela que «las utilicen».
De momento, no se confirmaron más víctimas de origen gallego. La Hermandad Gallega notificó el viernes, eso sí, el fallecimiento de seis personas: la pareja conformada por Ramón López y María Linares, padres de Ramón López, secretario de Cultura de la Hermandad Gallega de Venezuela; y otra familia de cuatro personas, de las que se sabe que se apellidaban Pereira.