El seleccionador que condujo a España a su segundo título en un mundial ha desarrollado un éxito imponente desde categorías de formación con jugadores que ha ido mimando y con un estilo muy cercano
20 jul 2026 . Actualizado a las 14:25 h.El trabajo de seleccionador es muy diferente al de un entrenador de un equipo de club. Ves a tus jugadores cada cierto tiempo, tienes un tiempo muy limitado para entrenar y, eso sí, tu plantilla tiene la extensión que tu nacionalidad otorga. La horquilla de jugadores es infinitamente mayor. Luis de la Fuente ingresó en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) en el 2012 después de una breve etapa en Segunda B en el Alavés. Desde entonces, se fue fraguando una imagen de entrenador de la casa, de federación, de familia.
Luis de la Fuente alcanzó el cargo de seleccionador absoluto en un contexto peculiar. Después de una eliminación de España en el Mundial 2022 con un excesivo juego sin profundidad ante Marruecos, pero Luis Enrique dejó un equipo competitivo capaz de alcanzar unas semifinales de la Eurocopa perdiendo en los penaltis ante el, a la postre, campeón y disputando una final de la incipiente Nations League. Y dejando partidos memorables como el 6-0 a Alemania en Sevilla. En paralelo, con todo el ruido de la figura de Luis Rubiales, presidente entonces de la RFEF, y muy diferente al conciliador Rafael Louzán.
A Luis de la Fuente le avalaban sus títulos. Durante estas generaciones, fue moldeando, junto al crucial trabajo de los clubes, a futbolistas como Mikel Merino, Mikel Oyarzábal y Dani Olmo, con los que ya fue campeón europeo y subcampeón olímpico. Y, en el caso de Merino, tanto en la sub-19 como en la sub-21.
La virtud de cambiar
O mismamente con Unai Simón, al que De la Fuente le dio la continuidad que le otorgó Luis Enrique defendiéndolo en el campo pese a la progresión y el nivel sobresaliente de Álex Remiro, David Raya, Robert Sánchez o Joan García. Y demostrando ser capaz de cambiar de opinión con Simón, pues fue Antonio Sivera el titular en los oros sub-21 y sub-19 en unas selecciones donde también estaba convocado Unai Simón. Como ahora ha demostrado ser un entrenador que interviene. Que es capaz de dejar fuera de la convocatoria de este Mundial a Dani Carvajal después de ser capital en la Eurocopa 2024 o el mismo Álvaro Morata, capitán en aquella Eurocopa.
O ahora en el Mundial optando de inicio por Marcos Llorente, Gavi y Ferran Torres para luego cambiar. Y desarrollar un Pedro Porro que es, sin duda, uno de los jugadores del torneo o un Álex Baena que está rindiendo por encima del nivel mostrado en su primera temporada en el Atlético. O dejando fuera de la titularidad a Pedri en la semifinal. Dando confianza, haciéndoles partícipes. Y todo con normalidad, naturalidad y cercanía. Con una RFEF atendiendo a los medios de comunicación antes de cualquier partido, sin limitaciones, sin poner muros, tratando a los periodistas con educación y tacto. Un seleccionador contestando a los periodistas por su nombre. En una sociedad tan polarizada y a veces maligna, eso se le ha criticado. La educación en tiempos convulsos.
Es leyenda por táctica, por modificaciones, por tecnificación, por entender que cualquiera puede ser clave y, sobre todo, convenciendo. Y desde la naturalidad.