Leticia Rey no siente atracción sexual por nadie: «Soy asexual y llevo 20 años con mi pareja»
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Nunca ha sentido ese tipo de deseo. «Antes pensaba que no me podía enamorar de una persona si no me atraía sexualmente. Pero me metí en foros y vi que había mucha gente en mi misma situación», dice esta activista
14 oct 2026 . Actualizado a las 17:57 h.La frase que dice Leticia Rey (Madrid, 1986) y con la que se identifica —«soy asexual y llevo 20 años con mi pareja»— puede resultar llamativa, aunque solo basta escucharla para entender su realidad y la de muchas personas como ella. Desde muy joven tuvo claro que no sentía ningún tipo de atracción sexual por nadie. En ese momento consideraba que no pasaba nada por ello. Lo aceptó de la mejor manera, aunque ello no significaba que no pudiera querer a una persona y vivir en pareja. Eso lo descubrió más tarde. «Con 15 años y sin saber que existían personas asexuales, yo ya lo tenía claro. Para que la gente lo entienda, ser asexual significa que no sientes atracción por nadie. Y tu atracción no va orientada a ningún género», aclara. «La orientación heterosexual está dirigida hacia el género contrario al tuyo, la homosexual va hacia tu mismo género, la bisexual va hacia varios géneros, pero la asexual no está orientada hacia ninguno», indica. «Con lo cual, yo percibo a todo el mundo como se siente una persona heterosexual con las personas de su mismo género. Puedo apreciar la belleza, la simpatía, pero no me atraen sexualmente. La asexualidad es un espectro dentro de la sexualidad. Aunque hay personas que alguna rara vez han sentido atracción sexual por alguien y que siguen siendo asexuales, porque son excepciones, a lo mejor les pasa cinco veces en toda su vida», continúa explicando.
No es una patología
Uno de los aspectos que quiere dejar muy claro Leticia es que las personas asexuales como ella, «no tienen ningún problema físico ni de sensibilidad, tampoco es ninguna patología. No tiene nada que ver con que el sexo nos haga daño o que no sientas nada. De hecho, no hay ningún problema con el sexo, ni ningún trauma». «No tenemos nada, simplemente no sentimos atracción sexual. Es como si a una mujer hetero le presentan a una chica, pues no te va a atraer en ese sentido. Pues esto es lo mismo, pero con todo el mundo. Aunque eso no significa que no nos podamos enamorar», dice. «Nos enseñan que las dos cosas tienen que ir juntas, pero para nosotros no. Puedes no tener una relación sexual, pero sí romántica. Y hay muchas personas que se dan cuenta de que son asexuales de mayores. Se han enamorado de una persona, o de varias, han tenido relaciones con esa persona, porque es lo que hay que hacer cuando te enamoras de alguien, y cuando pasa el tiempo se dan cuenta de que la quieren mucho, pero no tienen ganas de tener sexo con él o con ella», indica.
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No es el caso de Leticia que, como ya ha comentado, desde la adolescencia se dio cuenta de que no había nadie que le atrajera. «Con 15 años me empecé a preguntar que qué me pasaba. Pero me lo tomé bien, igual que yo tenía una amiga que era lesbiana y le gustaban las chicas, o tenía otra que le gustaban los chicos, pues a mí no me gustaba nadie. Un poco antes, con 13 años, pensaba que me acabaría gustando alguien, pero ya con 15 decidí que era mejor no preocuparme y entendí que igual no me iba a gustar nadie nunca. Lo tenía asumidísimo. Entonces, ya me declaraba abiertamente asexual sin saber que existía», reconoce.
Poco a poco fue investigando y encontró información en inglés sobre el tema. «Toda la seguridad que tenía con 15 años, la fui perdiendo. Sobre todo a partir de que una persona que me atrajo románticamente. Ahí me surgieron dudas sobre si me pasaba algo», cuenta. «Pensaba que no me podía enamorar de alguien si no me atraía sexualmente. Entonces, me planteé ir al psicólogo. También fui al ginecólogo y pedí una analítica completa para ver mis niveles hormonales. Estaba deprimida y me pasaba el día en la cama. Entonces, me metí en foros y empecé a leer historias de otras personas para ver si era la única a la que le sucedía esto o si no quería lo suficiente a mi pareja. Y me di cuenta de que había muchísima gente en mi misma situación. También supe de otros casos. Y cuando lo entendí, me liberé», confiesa esta toledana que es activista y miembro de la ejecutiva de la Federación Estatal LGTBI+
«Una vez que ya me acepté, lo hablé con mi pareja. Porque al principio de iniciar la relación le dije que era asexual, pero como estábamos empezando, pues era como que no se lo tomaba en serio. Hasta que se dio cuenta de que era verdad. Al principio no lo asumía, pero por suerte luego lo fue entendiendo y aún sigo con él. Ha sido mi primera pareja. Llevamos más de 20 años. Y él no es asexual», dice esta mujer, que reconoce que en términos generales no es fácil tener una pareja sienta atracción, cuando tú no lo sientes: «Implica muchísima comunicación y que las dos personas estén de acuerdo en cómo va a funcionar».
Además, aclara que no todo el mundo siente igual: «Hay personas asexuales que no sienten atracción, pero les gusta el sexo, y hay otras que saben que no les gusta. Por eso, aquí el consentimiento es fundamental. Porque hay gente que no quiere mantener sexo y no lo echa de menos. Y hay otras personas que se sienten atraídas puntualmente por alguien y en ese momento, a lo mejor, quieren tener relaciones». «También hay parejas que no llegan a un entendimiento y entonces se acaba, porque no se puede forzar a una persona a tener sexo, pero tampoco a que la otra no lo tenga. De ahí que muchas veces las parejas entre asexuales y las que sí sienten atracción sexual no lleguen a nada. Por eso los asexuales tienden a relacionarse con asexuales, porque les facilita todo mucho», argumenta. Hay otra posibilidad dentro de esta amalgama de situaciones, y es que la persona que sí siente atracción no sea monógama cuando está en pareja con alguien asexual: «Esa es otra opción. Tú tienes a tu pareja, pero la otra persona tiene otras parejas sexuales. Eso también pasa».
Casos tardíos
«No es que haya poca gente asexual, es que igual hay mucha gente que no lo sabe, porque no se conoce mucho. Yo he sabido de personas que se han enterado con 50 años y estando casados. De hecho, uno de los casos que conozco se separó de su pareja con la que tenía hijos en común, pero ahora son superamigos. Han pasado de ser pareja a ser los mejores amigos. En cambio, hay personas que al darse cuenta tardíamente de que son asexuales se sienten mal, al entender que su pareja no ha respetado la cantidad de veces que no le apetecía tener relaciones. Por eso, necesitamos visibilizar la asexualidad, para que todo el mundo entienda que a una persona que no ha sentido nunca atracción sexual y no sabe lo que es, le resulta más difícil reconocer un abuso».
Leticia fue de las primeras dentro del colectivo LGTBI+ que se atrevió a hablar abiertamente. Y descubrió que mucha gente se sintió identificada: «Me di cuenta de que a lo mejor tenía que haber hablado antes del tema. Fue después de la pandemia cuando empecé a decírselo a la gente de fuera de mi entorno, aunque ya hacía activismo por redes sociales desde el 2008. Me siento con la responsabilidad de visibilizar la asexualidad, porque mucha gente no lo entiende. He visto entrevistas de personas asexuales, que los llevaban a la tele solo para reírse de ellos. Hace falta respeto».