¿Dónde están los votantes de IU?

Asturias registra una de las mayores caídas de voto de la coalición Unidos Podemos respecto a los resultados obtenidos por las dos formaciones en solitario el pasado mes de diciembre

Cartel Unidos Podemos
Cartel Unidos Podemos

Redacción

Asturias es unos de los territorios en el que más acusado ha sido el descenso del voto a la coalición Unidos Podemos respecto a los resultados obtenidos por ambas formaciones por separado en los pasados comicios de diciembre. Por comunidades, Asturias registra una caída del 24% en el número de votos, la más alta de la península y sólo superada por el descenso en Canarias y Baleares. En números absolutos, la coalición de izquierdas logró el pasado 26 de junio 140.058 votos en el Principado, un 23,78% del voto emitido. En diciembre Podemos en solitario había conseguido en Asturias 132.984 (el 21,3% de los sufragios) e Izquierda Unida consiguió por su cuenta 52.583 votos, un 8,4% que no le sirvió para lograr un escaño en el Congreso. Pero la nueva alianza, en la que el candidato de IU, su coordinador regional, Manuel González Orviz, tampoco le ha servido para conseguir un asiento en el parlamento nacional. Unidos Podemos consiguió en junio dos de los ocho escaños en disputa en Asturias, los mismos que habían logrado los morados en diciembre. 

A la hora de buscar explicaciones para este desplome de apoyos hay que tener en cuenta varios factores, muchos de ellos específicamente asturianos. En medios nacionales se ha destacado que el portavoz parlamentario de IU en la Junta General es Gaspar Llamazares, el dirigente de la organización que más explícitamente se opuso a la formación de esta alianza electoral. Lo cierto es que en Asturias, una vez firmado el acuerdo y sometido a la valoración de la militancia de ambas organizaciones, en el lado morado recibió un apoyo masivo pero en Izquierda Unida aunque venció la postura favorable al acuerdo con una mayoría holgada, del 65%, se trató del respaldo más bajo en todos los territorios del estado. Llamazares asumió la derrota, hizo suyo el resultado y participó activamente en la campaña electoral pidiendo el voto para Unidos Podemos. Fue uno de los oradores del mitin más multitudinario de la coalición en esta campaña, el celebrado en la plaza del Ayuntamiento de Gijón con Alberto Garzón.

Conocido ya el resultado de las urnas, Llamazares lamentó haber «tenido razón» y explicó sus razones en una entrevista en La Voz de Asturias, pero no mantuvo un tono bajo durante la campaña, al contrario. ¿Por qué los simpatizantes de IU, sus votantes tradicionales no acudieron a las urnas? Basta ver los datos de los principales núcleos urbanos de la región, en el área central donde ambas formaciones concentran el mayor porcentaje de votos, para comprobar que el votante de IU desertó masivamente. En Avilés, Unidos Podemos consiguió en junio 12.252 votos mientras que en diciembre Podemos logró 11.455 e IU 4.362; en Gijón UP obtuvo 40.800 votos mientras que en invierno por separado Podemos logró 39.147 e IU 13.546; en Oviedo fueron para Unidos Podemos 25.227 votos, menos incluso que los obtenidos por sólo Podemos en diciembre (25.329) mientras que IU había logrado 8.408. En Siero también se ha registrado una caída de votos, 6.492 para la coalición unida mientras que en diciembre Podemos logró 6.632 e IU 2.185.

Más allá de las diferencias programáticas, que tampoco son tan amplias, hay que acudir a una larga trayectoria de desencuentros en Asturias que arrancan desde el mismo momento de la constitución de los gobiernos municipales y el Ejecutivo autonómico. La falta de acuerdo en Gijón abrió una herida que nunca terminó de cerrarse, los desencuentros en ayuntamientos gobernados de manera conjunta son más (en Oviedo) o menos (en las cuencas) soterrados pero conocidos. Sin embargo fue el acuerdo de legislatura entre IU y PSOE en el gobierno del Principado lo que abrió la caja de los truenos. En el parlamento asturiano se postuló, sin éxito, como mayoría alternativa buscando un pacto que incluyera a IU pero también a Foro y Ciudadanos. Al no producirse llegó a valorar (aunque no lo hizo) repartir el voto de sus diputados para prolongar el empate entre el bloque de PSOE-IU y el de PP-Foro. La negativa de Podemos a apoyar los presupuestos negociados de forma conjunta por PSOE e IU el 21 de diciembre (a pesar de que los morados habían asegurado que fijarían su posición durante la pasada campaña electoral) ahondo en un enfrentamiento que llegó al roce físico en un debate menor entre el diputado morado Andrés Vilanova y Llamazares, al que sistemáticamente en comparecencias o en las redes sociales, los responsables de Podemos le acusaban de ser una «muleta» del PSOE.

Eran heridas que no podían restañar en un periodo breve de tiempo, pero tampoco se hicieron grandes esfuerzos por sanarlas. Al conocerse la alianza a nivel estatal (un acuerdo que explícitamente señalaba que se fijaría desde las direcciones nacionales sin entrar en cuestiones territoriales), el secretario general de Podemos Asturies saludó la propuesta pero reclamando que el pacto conllevara un cambio de alianzas de IU en Asturias que supusiera su ruptura con el PSOE en el parlamento regional. Desde IU se destacó que no se rompería un acuerdo refrendado por sus militantes.

Zanjado ese debate se abrieron otros nuevos a la hora de negociar las listas. Desde Asturias se vivió con extrañeza que Alberto Garzón aceptara el puesto número 5 de la lista por Madrid, pero con indignación la oferta del puesto número 3 para la lista asturiana. En vano, la dirección asturiana trató de renegociar un puesto mejor, el número dos que garantizara su presencia en el Congreso en esta nueva legislatura. A pesar de hacer valer ante la dirección federal sus buenos resultados en los comicios autonómicos (al ser la única comunidad en la que se habían mejorado resultados) y el peso histórico de la organización en Asturias, los dirigentes de IU se encontraron sin capacidad de presión en Madrid ante un acuerdo consumado y la intransigencia de los morados.

Pero una vez aceptado el tercer puesto de la lista, uno que obligaría a la coalición no sólo a lograr el sorpasso sino a superar a la coalición de PP-Foro para que lograr el asiento en el Congreso, la organización se topó con un nuevo aro por el que había que pasar. Desde Podemos Asturies se señaló que la composición de la candidatura, encabezada por Sofía Castañón (Podemos), Segundo González (Podemos) y Manuel González Orviz (IU) no respetaba la paridad de género, la lista cremallera alternando nombres de hombres y mujeres. Se pidió a IU que cambiaran a su candidato por una candidata, llegando incluso a presentar un manifiesto conjunto firmado por mujeres de ambos partidos pidiendo esa renuncia. Orviz llegó a valorar, en el seno de la dirección regional, ceder en este aspecto aduciendo que su nombre no era relevante pero el resto de la dirección le disuadió ya lo que consideraban una cesión innecesaria e «indignante».

Desde IU se planteó que, para respetar la lista cremallera, Segundo González encabezara la lista y Castañón ocupara el número dos pero tampoco fue aceptada esta propuesta. La tensión se prolongó hasta el último minuto, hasta apenas los últimos momentos para presentar la candidatura ante la Junta Electoral. A lo largo de esa mañana, reinó la confusión. Desde la dirección estatal de Podemos se daba por cerrado el acuerdo mientras que desde Asturias se decía que en modo alguno estaba zanjada la cuestión de los nombres. Llegado el plazo y a contrarreloj, IU de Asturias reclamó a los morados en Asturias a que les entregaran antes de las 14:00 horas los nombres y datos con los que cumplimentar los trámites de la candidatura ante la Junta Electoral. No los remitieron y desde IU se apeló entonces a Podemos estatal para que los enviaran, como así hicieron. No fue hasta las 17:00 de la tarde cuando el secretario general de Podemos Asturies, Daniel Ripa, aceptaba de mala gana a Orviz como número tres de la lista «por responsabilidad». Antes Podemos y Equo habían acordado alterar algunos nombres de sus listas (en puestos sin posibilidad alguna de salir elegidos) para ampliar el número de nombres femeninos, lo que les permitió vender un trueque en la negociación. Desde IU se tildó de «infantil» la actitud de los morados a lo largo de todo el proceso.

Y lo cierto es que, una vez iniciada la campaña, no se produjo el menor roce. Ambas fuerzas compartieron unidas numerosos actos de campaña, unos más que otros (más en la visita de Alberto Garzón a Asturias y menos en la de Cayo Lara). Pero los votantes no han respondido. Los meses de desencuentros en la política autonómica, en especial respecto a asuntos como el acuerdo presupuestario (que son el respaldo de Podemos abocó a una prórroga) y las reticencias de los morados a avanzar en las negociaciones de una reforma electoral que ya cuenta con el apoyo de PSOE, IU y también Ciudadanos, pesan. Desde IU insisten en que, sin unas elecciones nuevas a la vista, sin expectativas inmediatas de otra campaña, debería facilitarse terminar con una situación de bloqueo en la Junta General, la soñada mayoría de 28 diputados de PSOE, Podemos e IU, más que absoluta. Desde Podemos nunca han dejado de insistir en que, en su opinión, el pacto con IU debería acarrear una ruptura con los socialistas. Lo que vaya a pasar ahora es una incógnita.   

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