¿Les gusta a los nietos la sidra tanto como a sus abuelos?

Graciela M.Camporro REDACCIÓN

ASTURIAS

PACO RODRÍGUEZ

Los lagareros perciben una falta de relevo generacional en la cultura sidrera, mientras los hosteleros afirman que el consumo está al alza

16 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

¿Les gusta a los nietos la sidra tanto cómo a sus abuelos? ¿Hay relevo generacional para la cultura de la sidra? Estas son las preguntas que se hacen muchos sidreros y lagareros en el Principado. Los tiempos han cambiado y la amplia oferta de bebidas alcohólicas ha puesto en jaque el consumo de sidra entre los más jóvenes. Informar y dar a conocer un producto tan esencial en Asturias es una de las tareas pendientes para los el sector. Campañas como la protagonizada Rodrigo Cueva, artista conocido por su tonada glam o electro cuplé, demuestran el interés por llegar a las nuevas generaciones. Por otro lado, las asociaciones de sidrerías afirman que el consumo de sidra ha subido entre los jóvenes, aunque reconocen que la imagen de esta bebida no se entiende como antes.

Desde hace unos años, el mercado de bebidas alcohólicas se ha ido diversificando en el país, lo que ha ampliado la oferta. La apuesta de las compañías cerveceras por los nuevos formatos ha convertido esta bebida en la favorita de las nuevas generaciones. Esa iniciativa no ha hecho más que incrementar el consumo de cerveza en Asturias, lo que parece que ha relegado a la sidra a un segundo plano. Los lagareros han comenzado a mostrar su preocupación, a pesar de que las cifras de venta parecen decir lo contrario. «Sí que se ha perdido el hábito de beber sidra diariamente. Los jóvenes no consumen como generaciones anteriores. Cada vez es más amplia la oferta de productos, de forma que la gente se diversifica», apunta Carlos González, gerente de sidra Fanjul. En la misma línea, Julián Castañón afirma que, aunque esta bebida asturiana se siguen consumiendo, la tendencia no va en aumento, ya que «hay otras preferencias entre el público más joven».

Los lagareros asturianos se han propuesto dar a conocer la cultura sidrera entre los más jóvenes, con el fin de recuperar una tradición centenaria. «Tenemos que trasladarles que es uno de los elementos más importantes de nuestra cultura», señala Tino Cortina, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen, que asegura, además, que lo más peligroso es que se abandone el consumo de sidra por el de otras bebidas.

Una de las campañas de acercamiento del producto al público juvenil ha sido la protagonizada por Rodrigo Cuevas. El artista asturiano se ha convertido en la cara visible de la sidra de Denominación de Origen. Esta no es la única iniciativa que los lagares llevan a cabo, ya que tienen pensado ir un paso más allá. «La gente joven sigue consumiendo sidra pero no podemos dejar que quede en un segundo plano. Mucha gente demanda catas y cursos, por lo que hay que facilitarles esa información para acercarles a la cultura sidrera», indica Cortina. Lagares como Muñíz inciden en la importancia de dar a conocer el producto y trasladar la relevancia que tiene esta bebida dentro de la cultura asturiana. «La base es que conozcan más el producto. Tenemos que acercarnos a ellos y formarles sobre el producto, darles a conocer todo el entramado que esta bebida tiene detrás: la elaboración, la materia primera, etc». En su misma línea, el director de «Gustatio», afirma que una de las claves del futuro de la sidra es la captación de las nuevas generaciones, por lo que deberían abrirse las puertas de los lagares para mostrarles la cultura que hay detrás de esta bebida. El gerente de Sidra Fanjul también destaca la importancia de dar a conocer la elaboración de este producto. «Todos los lagareros tenemos que hacer un esfuerzo por volver a explicar qué es la sidra y cómo se hace. Cuando la gente joven nos viene a visitar, vemos que tiene un desconocimiento total en la materia. Quizá el problema es que hay una falta de comunicación y conexión entre ellos y nosotros», apunta.

Los jóvenes beben más sidra, según los hosteleros

La percepción de los hosteleros es sensiblemente distinta. Afirman que el consumo de sidra ha subido entre los jóvenes, en gran parte gracias a su bajo coste. Las asociaciones de sidrerías sí que acusan un cambio en cuanto a la imagen del sidrero de antes. «Sí que es cierto que no hay esa tradición sidrera que había hace años. Antes se valoraba mucho más el escanciado, el sabor de la sidra o la temperatura a la que se servía. No se entiende la cultura de esta bebida como se entendía antes», afirma Alberto Rodríguez, miembro de la Asociación El Bulevar de la Sidra de la calle Gascona. Como hostelero, asegura que una de las bebidas que más mercado ha perdido es el vino, en favor a la cerveza.

En la misma línea, el presidente de la Asociación del Barrio de la Sidra de Gijón, Eduardo Juanes, afirma que la cultura en torno a esta bebida ha cambiado, ya que la gente «quiere alternar y pasárselo bien». Esta nueva forma de salir a tomar algo ha hecho que las preferencias vayan cambiando en torno a la sidra. «Antes el sidrero prefería que tuviera un sabor más fuerte, pero ahora se decantan por uno más suave y dulce, que te permite beber más», apunta Juanes. Tras cuarenta años trabajando detrás de la barra, éste no es el único cambio que ve en torno a la figura del sidrero. «Todo el mundo sabe que la sidra se debe tomar acompañada de comida. Antiguamente se pedían más raciones para picar algo mientras tomaban algo. Ahora es distinto porque la gente come pinchos».