Los conservadores insisten en hacer de la supresión del impuesto de sucesiones el «clavo del abanico» para cualquier pacto y el PSOE dice querer «mejorar» el tributo pero en ningún caso eliminarlo
25 oct 2016 . Actualizado a las 16:23 h.Desde que el pasado mes de diciembre el gobierno asturiano prorrogara los presupuestos tras la presentación de una enmienda a la totalidad por parte de Podemos, los morados han argumentado de forma recurrente que el partido socialista desea un acuerdo con el PP sobre las cuentas autonómicas. En diciembre estaba cerrado un anteproyecto pactado entre PSOE e IU pero el rechazo de Podemos abocó a la prórroga del anterior ejercicio, el de 2015, que sí fue acordado (por primera y única vez en la historia de la comunidad) entre socialistas y populares. A lo largo del nuevo año y con una campaña electoral en junio, Podemos deslizó en varias ocasiones que, a su juicio, el PSOE permitiría un gobierno del PP a cambio de apoyar los presupuestos en Asturias. Tras la decisión del pasado domingo del Comité Federal socialista de desbloquear la investidura de Rajoy mediante una abstención fue el aún coordinador regional de IU, Manuel González Orviz, (el nuevo se elegirá por votación este viernes) el que habló de la posibilidad de que la decisión federal del PSOE tuviera una «justa correspondencia» por parte del PP en el parlamento asturiano,
Sin embargo, lo cierto es que la presidenta del PP siempre ha manifestado que la conditio sine qua non para dar paso a unos presupuestos en el Principado sería la eliminación del impuesto de sucesiones. Volvió a reiterarlo este lunes al término de la reunión de la Junta de Portavoces en donde manifestó además que Estado y comunidad autónoma «son dos planos diferentes». Mercedes Fernández recordó que el acuerdo de 2015 fue positivo, aunque sólo «resolvía algunas cosas», añadió que tenía disposición al diálogo con los socialistas pero siempre pasando por la supresión del tributo a las herencias aunque resaltó que en ningún momento el PSOE había accedido a sus demandas. El PP asturiano considera el impuesto de sucesiones como el «clavo del abanico» que podría abrir la posibilidad de un pacto sobre las cuentas. Ese y no otro. Incluso estarían dispuestos a estudiar su supresión paulatina, un porcentaje en un año, y al mínimo al siguiente, mediante un compromiso por escrito. ¿Aceptaría el PSOE un pacto de este tipo?
«No estamos negociando sobre la base de suprimir el impuesto de sucesiones, queremos mejorarlo pero no eliminarlo» indicó el portavoz del grupo parlamentario socialista, Fernando Lastra, quien abundó en que «esta discusión está abierta a quien quiera incorporarse». Abierta a todos los grupos con representación en la cámara pero no para suprimir el tributo en ningún caso, sólo para amortiguar el denominado «error de salto», ya que están exentos de pagar este impuesto las herencias inferiores a 150.000 euros pero se abona una cantidad relevante apenas se supera esa cifra.
Tributos y presupuestos
La negociación sobre la eliminación de ese «error de salto» (esencialmente, según la propuesta del Gobierno asturiano, una reducción de 150.000 euros aplicable a los herederos en línea directa) fue la base del acuerdo con IU el año pasado y también el del inicio de las conversaciones en este nuevo ejercicio. Semana tras semana, el portavoz del Ejecutivo asturiano, Guillermo Martínez, ha insistido al término de cada Consejo de Gobierno que su prioridad en los acuerdos es Podemos e IU por ser, junto a los socialistas, las tres fuerzas con las que habría más afinidad ideológica. Sin embargo, las tres difieren sobre el alcance de los acuerdos. Para los socialistas e IU, un acuerdo en materia fiscal debería ir necesariamente ligado a uno sobre el presupuesto porque en un caso se trata de pactar los ingresos de la administración y en el otro sobre cómo se distribuyen en el gasto. Pero Podemos se niega a establecer esa relación y mantiene que el acuerdo fiscal tiene en sí mismo una «entidad suficiente» que no debe llevar aparejada ningún pacto sobre las cuentas regionales.
A esa base sobre el impuesto de sucesiones, IU propuso además la creación de una tasa sobre las bolsas de plástico de la compra y otra sobre la comida basura. Podemos ha propuesto rebajas en el impuesto de hidrocarburos (el conocido como céntimo sanitario), también rebajas en tramos autonómicos del IRPF para las rentas más bajas que deberían compensarse con subidas a las más altas. Y además rebajar de 700.000 a 500.000 euros el el mínimo exento de tributación en el impuesto de Patrimonio. Los morados insistien en que sus propuestas tendrían un efecto «neutro» en la recaudación, pero desde PSOE y también desde IU no lo tienen tan claro. En varias ocasiones durante estos encuentros, el portavoz de IU, Gaspar Llamazares ha alertado del efecto que estas rebajas podrían tener en el mantenimiento de los servicios públicos, en concreto sobre el salario social que, en último año ya superó los 100 millones de euros.
Fuentes de la Consejería de Hacienda señalaron este lunes que las propuestas que reciben de ambos grupos, tanto de Podemos como de IU, se analizan «por el impacto que tendrían en la recaudación» y que, en todo caso, «los acuerdos efectivos de fiscalidad son los que se pueden llevar al marco del presupuesto». Una cuestión a la que se niega Podemos.
El efecto de la abstención
A las dificultades de la negociación, por saber si van ligadas o separadas las cuestiones fiscales de las presupuestarias, junto a las trabas puestas para un acuerdo entre los tres grupos (que sumarían 28 escaños, una mayoría suficiente en la cámara) y que se arrastran desde el verano, se ha unido ahora la decisión del Comité Federal del PSOE respecto a la abstención y que en ella haya pesado, como presidente de la gestora socialista, el papel del jefe del Ejecutivo asturiano Javier Fernández. Podemos Asturies cargó con dureza contra Javier Fernández pero con una contundencia que apenas se diferencia de la mantenida desde el comienzo de la legislatura, ya que las relaciones entre ambos grupos siempre han sido muy tensas.
Más relevante es la reacción de IU, con quien los socialistas mantienen un pacto de investidura que ahora peligra. Llamazares advirtió que no entrarán en «la bronca y la crispación» pero que, donde hasta ahora había «colaboración» los socialistas se toparán con «una oposición exigente». La coalición debe elegir este viernes a su nuevo coordinador general y todos los candidatos, con distintos matices, apuestan por endurecer o romper este acuerdo. Si se reducen las posibilidades de acuerdo a tres bandas por la izquierda y se mantiene la negativa a un pacto con el PP las posibilidades de una nueva prórroga se incrementan notablemente.