Dos profesores de la Universidad de Oviedo secundan un manifiesto que alerta contra la persecución del humor en las redes sociales
07 feb 2017 . Actualizado a las 10:41 h.Entre «alarma» y «preplejidad», así han recibido penalistas y expertos en derecho la persecución por parte de los tribunales de chistes y bromas de humor negro en las redes sociales, en particular con los que hacen mofa de la muerte en un atentado de quien fuera presidente del Gobierno durante la dictadura franquista Luis Carrero Blanco. «Resulta difícil explicar a amigos juristas extranjeros, académicos y jueces» señala en texto, que se haya pasado de perseguir a terroristas « a encarcelar (siquiera provisionalmente) a artistas callejeros, músicos, concejales u otros ciudadanos por sus teatrillos, sus canciones o sus chistes». El manifiesto, promovido por el catedrático de la Universidad Carlos III Jacobo Dopico cuenta con más de 200 firmas de apoyo entre ellas las de los asturianos Luis Roca, profesor titular en la Universidad de Oviedo y también la profesora contratada doctora, María Marta González Tascón.
Ya el pasado mes de enero, varios profesores, en esta ocasión de Historia, denunciaron esta situación como un «ataque a la libertad de expresión» por la persecución judicial a una estudiante que hizo chistes en Twitter sobre el expresidente franquista. La propia nieta del almirante calificó de «disparate» que se reclamara una pena de dos años y medio de prisión por bromas en las redes sociales. El nuevo manifiesto de expertos penalistas advierte de que «parece ser la primera vez que se pretende condenar penalmente a alguien única y exclusivamente por hacer humor satírico sobre la muerte de un gobernante de la Dictadura» y recuerda que muchos de los chistes y bromas macabras que se reproducen en la actualidad en las redes sociales son tan antiguos que ya se hacían en los años 70, en la misma época del atentado y algunos están recogidos en libros de humor. El manifiesto llama la atención además sobre el hecho de que «según comentaba recientemente el magistrado Joaquim Bosch, un porcentaje preocupantemente elevado del terrorismo que investiga a día de hoy la Audiencia Nacional son 'tuits' y chistes».
El texto finaliza recordando que tanto en las redes sociales como fuera de ellas se pueden cometer delitos de injurias y calumnias pero que este caso no resulta comparable sino que se trata de «sátiras que bajo ninguna perspectiva razonable contienen una amenaza terrorista para la sociedad; que no constituyen provocaciones a la violencia ni al terrorismo; que no se dirigen al descrédito ni al menosprecio a las víctimas del terrorismo por el hecho de serlo; que no contienen apologías de la subversión violenta de un régimen democrático; y que no entrañan hostigamiento de ningún tipo».