La idea consiste en dotar a los centros de salud de un nuevo servicio en el que los menores podrán recibir información sexual sin cita previa
07 feb 2017 . Actualizado a las 17:22 h.Frenar los embarazos adolescentes se ha convertido en uno de los principales objetivos para las matronas asturianas. La cifra de menores que se convierten en madres sigue manteniéndose en los últimos años, algo que preocupa especialmente a este colectivo. La educación sexual por parte de las instituciones y las familias está siendo insufiente, por lo que ven necesario que se lleven a cabo nuevas iniciativas. Entre ellas, estaría la creación de unidades destinadas a los más jóvenes en los centros de salud, dónde podrán consultar sus dudas con matronas sin tener que pedir cita. Esta propuesta la ponen sobre la mesa en un reunión entre varios miembros de la Asociación Profesional de Matronas de Asturias (Apromap) y el Centro de Iniciativas Solidaridad Empleo (Cise).
Nuevas iniciativas
«La cifra de embarazos adolescentes se sigue manteniendo con los años, cuando debería estar bajando. Esto significa que estamos fallando», comenta la presidenta de Apromap, Salomé Álvarez. La labor de estos profesionales en la atención de embarazos tempranos o en colectivos en riesgo pisco-social es fundamental, no solo para el desarrollo del mismo, sino también a la hora de evitarlos. Los jóvenes comienzan a tener relaciones sexuales a edades más tempranas, lo que ha hecho bajar la media de los 16 y 17 años a los 14 y 15. Para las matronas, la educación es uno de los pilares fundamentales a la hora de asumir el riesgo que puede provocar mantener relaciones de forma no segura, por lo que ven fundamental que los jóvenes comiencen a recibir toda la información lo antes posible y que cuenten con centros donde obtenerla.
Entre las últimas propuestas de este colectivo está la creación de una consulta joven, un servicio que se está llevando a cabo en provincias como Tenerife o Valencia. Se trata de una unidad destinada a los más jóvenes dentro de los centros de salud o planificación familiar, en los cuales podrán acercarse y consultar cualquier duda con alguna de las matronas. «Pensamos que se puede destinar algunas horas en las consultas de planificación familiar a la gente joven y que puedan acudir sin tener que pedir cita. Si tuviesen que pedirla no lo harían porque les daría vergüenza o miedo. Tenemos que ponerles las cosas fáciles», señala la presidenta.
Para el colectivo, los programas de educación sexual en los centros educativos de la región son más bien escasos, frente a otras comunidades como Castilla y León, dónde se están llevando a cabo numerosas charlas con menores. No solo es importante la educación en los institutos o colegios, sino también dentro del hogar. «Para muchos padres, hablar de sexo con sus hijos sigue siendo un tema tabú, a pesar de que son ellos los que deben sentar las bases», afirma.
Un embarazo diferente
Ser madre a una edad temprana es muy distinto a serlo siendo adulto, sobre todo a la hora de vivir el embarazado. La primera diferencia que detectan las matronas viene a la hora de comenzar a controlarlo. Las menores acuden a las consultas cuando su estado de gestación es bastante avanzado, ya que durante unos meses intentan ocultarlo. Eso supone que en muchos casos no tengan el mismo control y cuidado con su cuerpo al intentar mantener el mismo ritmo vida. Así, muchas de ellas siguen teniendo hábitos tóxicos o no se alimentan de manera correcta.
Las madres adolescentes necesitan además estar mucho más preparadas psicológicamente, por lo que las matronas tienen que estar a su lado. Muchas se enfrentan al miedo de tener que contárselo a sus padres y otras piensan que van a ser estos quienes se hagan cargo del bebé. A pesar de ello, las familias son más tolerantes y parece que asumen de mejor manera estos embarazos trempanos. Aún así, esto supone un choque importante en sus vidas, ya que no solo tienen que encauzar la vida de sus hijos, sino que ahora tienen que hacerse cargo de una persona más.