Lo que te habrías perdido sin La Voz de Asturias

Un resumen de las informaciones en exclusiva publicadas en estos doce meses incluye un paseo por el mapa de la corrupción, por las desigualdades sociales y hasta los debates acalorados sobre la gastronomía asturiana

Santiago Calatrava, en el 2006, en las obras del Palacio de Congresos de Oviedo.
Santiago Calatrava, en el 2006, en las obras del Palacio de Congresos de Oviedo.

Redacción

Con el tiempo, alguna de las noticias recogidas en esta recopilación habría aparecido en otros medios de comunicación. Pero sucede que, en primer lugar y en exclusiva, han aparecido en los últimos meses en La Voz de Asturias, renacida después de cuatro años de silencio. No se trata de reunirlas aquí todas para colgarse medalla alguna o atribuirse méritos especiales. Ninguno de estos titulares es fruto de una capacidad específica que posean los redactores de este diario y que no esté al alcance de otros periodistas. En cambio, todos ellos son la consecuencia de una cierta mirada sobre lo que nos rodea, del enfoque de la atención sobre determinadas zonas de la realidad asturiana antes que sobre otras también posibles y distintas. Porque mientras Asturias estuvo sin Voz se perdieron decenas de trabajos periodísticos, lo que es una gota en el aguacero arrollador de la crisis económica y tal vez no deba revestir una importancia especial para el conjunto de la sociedad, y se perdió también algo que en una sociedad democrática sí es decididamente importante: una forma más de contar, analizar y considerar el relato de lo que sucede día a día en la comunidad autónoma, una fuente de noticias y hechos que ayudan a contextualizar y a intentar comprender su marcha, una aportación a la pluralidad. Los lectores de prensa se habrían perdido todo lo que sigue, o al menos se habrían enterado de ello más tarde, si La Voz de Asturias siguiera callada.

La corrupción y los excesos del pasado que vuelven para condicionar el presente político, social y económico de la región aparecen en no pocos de esos titulares. Ya en las fechas de las recuperación de la cabecera, en mayo del año pasado, las decisiones judiciales acerca de los sobrecostes de Villa Magdalena y el nuevo Palacio de Congresos de Oviedo, llevaron a la publicación de análisis sobre las obras anunciadas y nunca emprendidas o jamás inauguradas por Gabino de Lorenzo. Pero las irregularidades, claro está, nunca se limitaron a la capital asturiana. La investigación de la fortuna oculta del exdirigente sindical José Ángel Fernández Villa, los negocios del exministro de Economía y hoy paria de la política Rodrigo Rato, los nombres asturianos (las familias Cosmen y Fierro, además del empresario Leopoldo Fernández Pujals) con cuentas en el escándalo conocido como Bahamas Leaks, o las 70 facturas cargadas al Centro Niemeyer por su exdirector, Natalio Grueso, para pagar viajes al extranjero con su familia, además de la nueva fase judicial de la trama del agua investigada en Lugo pero con ramificaciones asturianas han ocupado espacios preferentes en la web.

Fue también La Voz de Asturias el primer medio en revelar que el icono elegido por el movimiento favorable a la supresión del Impuesto de Sucesiones tenía fallos. Clavelina Rodríguez, la jubilada de Pola de Siero que se quejaba de la cantidad que tuvo que liquidar para asumir la herencia de su hermano fallecido en Venezuela, no estaba sujeta a la ley autonómica, sino al tipo fijado por el Ministerio de Hacienda para todas las herencias generadas en el extranjero. La información se publicó el 9 de marzo y generó de inmediato reacciones encontradas entre los defensores de la reforma impositiva, que por el momento se han salido con la suya, y los partidarios de dejar el tributo tal como estaba. Del área económica, también se han visto en la web las informaciones sobre la subida del 21% de sueldo al presidente de la patronal, Pedro Luis Fernández, publicada a finales de febrero, y su contraste: las dificultades que afrontan los 100.000 trabajadores pobres de la región, analizadas en un informe de mayo del año pasado.

En el área de las informaciones sobre la sociedad asturiana, el medio ambiente ha tenido mucha relevancia. Los efectos de la contaminación atmosférica, que mató a 3.000 personas en Oviedo en una década, como se publicó el 1 de marzo (antes, en enero, La Voz había difundido el listado de las 22 empresas más contaminantes de Asturias) y la polémica gestión del lobo, con el inquietante goteo de casos en los que los animales sufren muertes deliberadas para llamar la atención sobre ellas, con ahorcamientos y decapitaciones incluidos, fue el objeto de otro análisis detallado el pasado mes de marzo.

Los problemas de la Universidad de Oviedo en los tribunales, a los que acude con frecuencia creciente pero en los que pierde la mitad de sus litigios laborales y civiles, y los planes del rectorado para limitar la contratación temporal y, de esa manera, la conflictividad con sus trabajadores recibieron atención a finales de febrero y principios de marzo. Hablando de la justicia, también en estos meses se ha sabido que los jueces y tribunales asturianos acumulan 47.000 causas pendientes de sentencia. Y aún se digiere la resaca del ladrillo. Un estudio ha revelado que la superficie construida en Asturias creció 6.000 metros cuadrados al día en los últimos 25 años.

La información local ha dejado historias como las dificultades de una familia para el invierno sin calefacción en Gijón, el listado de privilegiados con beneficios a la hora de aparcar gratis en las calles de Oviedo reguladas con zona azul, una herencia del anterior equipo de gobierno, o el esfuerzo de las mujeres de las cuencas mineras para romper su techo de cristal. Y lo anecdótico, que a veces es también lo más enconado, ha hecho vibrar las redes sociales con la elección de la mejor oferta cultural de la comunidad: ¿está en Oviedo, Gijón o Avilés? Por no hablar de la polémica que desató el cocinero Ferrán Adrià el día que definió al cachopo como una croqueta. Ahí temblaron las esencias.

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