La ley de la calle

El pleno de la cámara rechaza con el voto de todos los grupos, menos la abstención de Podemos, la enmienda de IU a la reforma del impuesto de sucesiones

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Redacción

El pleno de la cámara rechazó por amplia mayoría --con el voto negativo de PSOE, Ciudadanos, Foro y PP-- la enmienda a la totalidad presentada por IU (Podemos se abstuvo) contra el acuerdo para reformar el impuesto de sucesiones en Asturias para aumentar la exención a las herencias a partir de 300.000 euros. Se trataba de un iniciativa con nulas posibilidades de prosperar, ya que esta reforma sirvió como moneda de cambio para que el PP respaldara los presupuestos del Ejecutivo asturiano para 2017, pero que sirvió como epílogo momentáneo a uno de los debates más prolongados de la legislatura, la de la conveniencia sobre la modificación de este tributo y la de su propia existencia, en el que el balance en la batalla de la opinión pública se saldó con un triunfo de la demagogia y la visceralidad frente a los datos estadísticos.

Asturias contaba hasta diciembre del año pasado con la tasa más elevada del Estado (la exención alcanzaba, para los herederos directos, a los legados de 150.000 euros) y, pese a todo, un porcentaje muy reducido de la población era el que realmente tenía que abonarlo. Sin embargo, una intensa campaña mediática y las movilizaciones (realmente relevantes) de la plataforma opuesta a este tributo, consiguieron llevar al centro del debate político este tributo hasta el punto de hacer girar sobre su eje el respaldo del parlamento a las cuentas de toda la administración autonómica. A la hora de defender su enmienda, el portavoz de IU, Gaspar Llamazares, reiteró los argumentos de su grupo defendiendo Sucesiones como un impuesto que contribuye a aminorar «las desigualdades en la distribución de la renta y la riqueza». La propuesta de la coalición, pasaba por mantener la exención de los 150.000 euros e incrementar aún más la imposición a las fortunas más altas. A jucio de IU, el acuerdo de los socialistas con el PP suponía que habían «abdicado al cambio político» por no tratar de dar reflejo en el acuerdo presupuestario a la mayoría de izquierdas de la cámara. La consejera de Hacienda, Dolores de Carcedo, defendió que la reforma serviría para «mejorar y actualizar» el impuesto, que defendió, y que recordó en todo caso que estaba prevista en el programa electoral socialista. En debates pasados y también en este, no dejó de esgrimirse por parte de los socialistas que si buscaron el acuerdo con el PP fue por la imposibilidad de cerrarlo a tres banda con Podemos e IU.

Las fuerzas conservadoras de la cámara, PP y Foro, defendieron la supresión del impuesto pero en muy distintos grados y en una lucha latente (también desde el inicio de la legislatura) por reivindicar como suya la demanda de la plataforma que exige su supresión en la calle (en esta jornada con una nutrida presencia en la tribuna de invitados). La presidenta de Foro, Cristina Coto, criticó el acuerdo por parecerle insuficiente ya que su grupo aboga por la supresión total del impuesto y afirmó que, en la práctica y en su opinión, no daría los resultados previstos porque hay «demasiados requisitos» para hacer efectiva la exención del impuesto. También reiteró el argumento de que hay una relación directa entra esta carga fiscal y la renuncia a las herencias (una apreciación desmentida por los notarios) o que es origen de la deslocalización de patrimonios y empresas a otras comunidades (otro argumento recurrente pero sobre el que no hay constancia estadística).

La reforma del impuesto es la joya de la corona de la actividad política del PP en esta legislatura y Mercedes Fernández la exhibió con orgullo desde el momento en el que subió al atril. Lo hizo (entre duros dardos dirigidos al presidente asturiano, Javier Fernández, que no estaba en el debate) para reclamar su satisfacción «por haber influido en los presupuestos» especialmente en el apartado de los ingresos, cargó contra las propuestas de IU, que definió como «trasnochadas» y «dignas del museo arqueológico, como el comunismo»; y también aprovechó para reprocharse a Foro las críticas a la insuficiencia de la reforma señalando que en el caso de que ella fuera presidenta de la comunidad «diez meses, me sobrarían nueve para suprimir el impuesto» recordando el breve mandato de Francisco Álvarez Cascos, al frente del Gobierno asturiano. Mercedes Fernández concluyó su intervención con un sonoro aplauso de la bancada de su grupo puesto en pie y también del público presente en la tribuna de invitados. Algo que les valió una advertencia del presidente del parlamento, Pedro Sanjurjo, porque el reglamento no permite a los asistentes jalear o reprobar el debate de los diputados.

Antes, también Sanjurjo había tenido que pedir calma a los escaños del PP, encendidos por la intervención del representante de Podemos, Enrique López, quien cargó contra la reforma pero clamando contra el revés que el Tribunal Constitucional ha dado a la amnistía fiscal aprobada por el Ejecutivo de Rajoy la pasada legislatura y también contra la quiebra del Banco Popular o los problemas en bolsa de Liberbank. Podemos, en la negociación presupuestaria el año pasado, apostó por aumentar la exención de sucesiones hasta los 200.000 euros pero la mayor crítica de López no se dirigió a las propuestas concretas sobre tramos y tasas del tributo sino a la percepción ciudadana de desánimo ante los casos de corrupción y el «¿qué pasa con los impuestos?». El diputado morado distinguió que hay que proteger «las herencias fruto de una vida de esfuerzo» de las que han surgido «al calor de la burbuja inmobiliaria», se mostró comprensivo con «las protestas de quienes ven peligrar sus herencias» y acusó al PP de «instrumentalizar la indignación ciudadana». 

También antes el diputado de Ciudadanos Armando Fernández Bartolomé, había criticado la iniciativa de IU y llamando a luchar contra el fraude fiscal para que las clases medias y trabajadoras no sean las «paganinis» de este impuesto, ya que, aseguró que, los gramdes patrimonios tienen «toda la vida» para buscar artificios contables con los que eludir el impuesto. «Hay que liberar a los que están pagando y no deben pagar y controlar más a las grandes fortunas». La propuesta programática de Ciudadanos pasa por dar exención a las herencias hasta un millón de euros.

La posición del PSOE fue defendida por la diputada Margarita Vega, quien recordó que sucesiones es un impuesto antiguo y que está presente «en la mayoría de economías desarrolladas». Sí apuntó que la tendencia en muchos de ellos era de la aumentar las exenciones a las herencias de familiares directos y también a buscar la armonización territorial, algo que en su opinión no está haciendo el Gobierno Central y que «es la causa de la frustración que se está produciendo». Las diferencias en el pago de este impuesto para los familiares directos son muy amplias entre las distintas comunidades, aunque no así para las colaterales que implican legados de sobrinos o primos. en el caso de recibir una herencia de alguien fallecido en el extranjero el impuesto no se abona a la comunidad autónoma sino a la administracion central, con un baremos de tasas que es igual para el conjunto del Estado. Vega defendió que «mantener el impuesto no es mantenerlo petrificado» a la hora de reprochar a IU sus críticas a la reforma y defendió que había permitido aprobar un presupuesto «que es eminentemente social, que dedica el 70% de sus recursos a sanidad y educación».

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