«Sororidad» y vistas espectaculares se atisban desde el Mirador de Moriyón

La casona se erige en lo alto del concejo de Villaviciosa y su principal atractivo son los increíbles paisajes de la ría y la playa de Rodiles

Vistas desde el Mirador de Moriyón
Vistas desde el Mirador de Moriyón

Redacción
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El Mirador de Moriyón es un ejemplo a pequeña escala de lo que ofrece el turismo en Asturias: mar y montaña equidistantes, vistas majestuosas y un fuerte aroma a tradición. La casa, que se encuentra en los alrededores de la localidad de Agüelle, en el concejo de Villaviciosa, es un perfecto balcón hacia el Cantábrico arropado por las primeras cumbres de la Cordillera. El hotel se halla a unos 250 metros de altura coronando la ría de Villaviciosa y la turística playa de Rodiles. De hecho, tal y como cuenta su propietaria, Beatriz Meana, es el paisaje que se puede vislumbrar desde la gran terraza de la casa lo que encandila a los turistas. Además, «al subir y bajar la marea», el entorno muda su apariencia y llama aún más la atención del visitante. Este establecimiento también destaca por su «sororidad», el término acuñado para referirse a la solidaridad entre mujeres.

La historia del Mirador de Moriyón tiene su origen en el año 2000, tras comprar una finca que poseía un edificio con una cuadra. Se restauró en su totalidad y, posteriormente, se levantaron nuevas construcciones para albergar todo tipo de eventos. La casona no solo ofrece una estancia de vocación turística con pernoctación en una de sus 18 habitaciones que albergan a un total de 36 visitantes, sino que también permite a sus clientes celebrar banquetes de bodas, comuniones y otros actos. El comedor y la terraza son sus principales atractivos en verano. En invierno, aunque la casa permanece cerrada al público, existe la posibilidad de realizar peticiones para utilizar la zona de comedor y parrilla para las familias que así lo deseen. Por otro lado, los grupos y eventos también disponen de los servicios del Mirador de Moriyón durante todo el año bajo reserva previa.

Otro de los elementos destacables de este hotel rural es su plantilla, ya que todas las trabajadoras del complejo son mujeres entre las cuales mantienen una relación muy amistosa: «muchos clientes han comentado que el ambiente que existe entre todas las chicas que trabajamos aquí es muy agradable», explica Meana, puesto que «todas nos ayudamos». Otro ingrediente que aporta el Mirador de Moriyón para una estancia perfecta es su apuesta por la tradición y la cultura asturiana: «tenemos un hórreo y un comedor que parece el túnel de una mina». Además, los desayunos que se preparan son todos caseros (tartas, bizcochos, galletas, etc.) y cocinados por las mujeres que sacan adelante el hotel.

Sin embargo, las actividades que ofrece la casona no solo se acotan a la finca en la que se ubica. Beatriz Meana señala que también colaboran «con empresas que preparan rutas a caballo y en quad o un descenso en canoa por el Sella». Por otro lado, destaca que los turistas que suelen visitar el Mirador de Moriyón suele ser nacionales, «sobre todo, madrileños y vascos». No obstante, «vienen algunos extranjeros en julio». De los españoles, Meana apostilla que «vienen escapando del calor y también por la gastronomía». Lo que atrae también a los visitantes es la localización del hotel rural en relación con las grandes ciudades de la región dado que «suelen venir, dormir y pasar el día fuera». La cercanía de Villaviciosa, Gijón, Tazones, Covadonga u Oviedo influye en la elección del cliente a la hora de decantarse por este establecimiento.

Con respecto a las instalaciones del Mirador de Moriyón, el complejo está dividido en varios edificios: el edificio principal, en el que se encuentra la recepción, un salón comedor, las 18 habitaciones en las que pernoctarán los clientes y una sala de lectura en el ático; en el comedor de verano disponen de barra de bar, salón y parrilla; por último, los servicios exteriores los completan otro comedor y un hórreo que hace las delicias de los foráneos: «es un elemento que llama la atención de la gente que viene de otras regiones porque vienen aquí buscando cosas típicas de la zona».

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