La Casa Aldea Peñanes II es un emplazamiento idóneo para descansar en un entorno rural bien comunicado
06 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.
En el concejo de Morcín, a pocos kilómetros del centro urbano de Oviedo, se encuentra Peñanes, un precioso y habitualmente soleado pueblo donde María García, influida por una familia de tradición hostelera, decidió iniciar hace doce años su propia aventura de turismo rural con tres Casas de Aldea, una de las cuales, Peñanes II, es reconocida con el certificado de calidad de Aldeas Asturianas desde 2007.
Situada con vistas al Angliru (el puerto de montaña del Principado), el monte Monsacro, y muy cerca de la famosa Ruta de las Xanas, Peñanes II es una preciosa casa de arquitectura tradicional en un entorno rural «muy tranquilo», afirma García. Tal es la naturaleza de la casa que lo único que se ve delante de ella es un paisaje verde de montaña donde la paz llega en cuanto el huésped posa las maletas en la entrada. Este paisaje sin edificación convierte a Peñanes II en el lugar al que acudir cuando se quiere desconectar de la rutina diaria. Además, para aquellos que no quieren estar lejos de la ciudad, «estamos muy bien comunicados y en quince minutos se llega a Oviedo», sostiene García, «lo que es perfecto para aquellos que también vienen a conocer la provincia y lugares turísticos como la Senda del Oso o Cabo Peñas».
Tranquila pero bien comunicada
La casa de Peñanes II mantiene un espíritu de familia. «Fue una herencia de mis abuelos, aprovechamos la piedra y parte de la madera para mantener la estructura de la casa; lo demás se hizo todo nuevo», cuenta García. El proceso de remodelación fue largo pero al final, Peñanes II se ha convertido en una casa típica asturiana, con anchos muros de piedra, corredores en madera de castaño, una galería acristalada y una amplia zona ajardinada con columpios para los más pequeños.
La versatilidad de Peñanes II permite que esas familias, amigos y parejas que van por primera vez, e incluso repiten la experiencia «seis u ocho veces», afirma García, puedan disfrutar del sosiego en un pueblo sin tráfico ni ruido donde lo único que se escucha es la naturaleza, sin tener que renunciar por completo al movimiento del centro urbano. Además, si lo que quieren es sentirse acogidos, la casa cuenta con una chimenea de leña para los inviernos fríos y una barbacoa para aprovechar los soleados días de verano.
A la casa acuden muchos huéspedes de diferentes partes de España que «tienen la oportunidad de estar cerca de animales como caballos, burros, vacas o gallinas rodeados de campo. Eso es algo que a aquel que no suele verlo le llama mucho la atención», argumenta García. Como complemento, en Peñanes II ofrecen un menú típico asturiano «con cordero xaldo y sidra de denominación de origen». Todo ello signos del cuidado que María García pone para que los que llegan a Peñanes II respiren y sientan la tranquilidad natural de Asturias.
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