Los «ocalitos» de tercera generación que nadie quiere

Portugal y Galicia toman medidas para controlar e incluso prohibir nuevas plantaciones mientras Asturias permite 7.000 hectáreas más pese a haber sobrepasado las previsiones forestales del año 2060

Eucaliptos talados recientemente en Castrillón
Eucaliptos talados recientemente en Castrillón

Gijón

En octubre de 1988, los entonces 250 habitantes de Tazones (hoy según el INE tiene 226), como un verdadero pueblo soberano, decidieron en asamblea ponerle freno a la plantación de eucaliptos en vista de que sus reiteradas denuncias ante la Administración regional y el Ayuntamiento de Villaviciosa no eran atendidas. El 16 de octubre, arrancaron al menos 50.000 eucaliptos recién plantados en unos montes cercanos al pueblo y, en enero del año siguiente, volvieron a hacer lo mismo con casi otros tantos. 

Eran los tiempos de «Ocalitos non», un lema que se escuchó hasta bien entrada la década de los 90 y que, con el paso de los años, se ha ido diluyendo. Hasta el punto de que el eucalipto no solo forma parte del nuevo paisaje de Asturias, sino que se han plantado tantos que hace años que se superaron las previsiones que el último Plan Forestal de Asturias, aprobado en 2001, contemplaba hasta el año 2060. En la actualidad, buena parte de las plantaciones asturianas de eucaliptos ya han alcanzado su tercera tala y la madera de esos «ocalitos» de tercera generación ya no vale nada. Surge entonces un nuevo problema: un mayor abandono de plantaciones por su baja productividad en tiempos en los que el control de la superficie forestal se hace obligado.  

De hecho, este año, los graves incendios que arrasaron con más de 40.000 hectáreas de superficie arbolada en Portugal, y en los que murieron 64 personas, pusieron en el punto de mira una vez más a los pinos y a los eucaliptos, las dos especies pirófitas (que tienen afinidad con el fuego) que poblaban los bosques lusos quemados. De hecho, Portugal decidía acentuar al extremo el control sobre las nuevas plantaciones de eucaliptos con una medida que se concretaba en el Parlamento el mes pasado y por la que, además de prever una reducción gradual de la presencia de esta especie en los próximos años, los nuevos proyectos deberán tener una autorización del Instituto estatal de Conservación de la Naturaleza y los Bosques. En Galicia, tierra también afectada por grandes incendios, son varios los ayuntamientos que han decidido prohibir directamente las nuevas plantaciones de eucaliptos. 

La moratoria de 2009 se levantó para permitir 7.000 hectáreas más de eucaliptos

En Asturias, en vista de que la realidad va más de 40 años por delante del Plan Forestal, en 2014 se levantaba la moratoria propiciada por la presencia de Los Verdes en el Gobierno regional en 2009 para seguir aumentando la superficie en 7.000 hectáreas más. En Asturias, se deben tener en cuenta además los datos siguientes, que pertenecen al inventario forestal de 2012, el último elaborado por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, que se realiza cada 10 años y que, dada su exhaustividad, en este caso requirió de un trabajo de campo e investigación de dos años. 

Los datos se comparan con los del anterior inventario, presentado en el año 2000. En ese periodo, la superficie arbolada de Asturias había crecido un 1%. En concreto, crecía en 5.340 hectáreas al pasar de las 448.360 del año 2000 a las 453.700 que indica el informe. Como Asturias tiene una superficie total de un millón de hectáreas, una primera conclusión es que el 46% del terreno asturiano está ocupado por árboles. Sin embargo, en ese inventario, destaca la evolución de dos tipos de árboles por ser infinitamente más creciente que la del resto. Así, en esa misma década, los pinos aumentaron su superficie en un 51% y, los eucaliptos, en un 15,3%. 

La distancia de las plantaciones con las viviendas, de entre 20 y 100 metros

En concreto, los eucaliptos habían pasado de tener una superficie de 52.295 hectáreas en el año 2000, según estos datos oficiales del Ministerio de Agricultura, a 60.311 hectáreas del año en el que se realizó el inventario. Solo los eucaliptos habían ganado 8.016 hectáreas más en la década estudiada, con lo que una segunda conclusión es que las especies autóctonas siguen perdiendo terreno. Además, esas 60.311 hectáreas de eucaliptos es una cifra similar a la superficie que se fija como objetivo para el año 2060 en el Plan Forestal de Asturias de 2001: 61.838 hectáreas de eucaliptos. Ese plan forestal supuestamente tendría que revisarse cada 15 años, es decir, que ya tendría que haberse revisado y no ha sido así.

«A raíz de una petición de Ence, se permitirá plantar 7.000 hectáreas más», explica Fructuoso Pontigo, de la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies, desde la que en múltiples ocasiones se ha alertado o exigido que se imponga otra moratoria y una normativa forestal que, al menos, recoja una distancia de seguridad de las nuevas plantaciones de eucaliptos y pinos con las viviendas y las edificaciones de no menos de 200 metros de distancia. En la actualidad, en aquellos concejos en los que se contempla esta medida, las distancias permitidas oscilan entre 20 y 100 metros. 

«Las autorizaciones se han acelerado en estos dos últimos años»

Según el inventario de 2012 del Ministerio de Agricultura, el 13,36% de la superficie forestal de Asturias estaba ocupada por eucaliptos. Los datos actuales no se conocen, pero la lógica dice que la tendencia creciente se habrá mantenido pese a la moratoria. «Las autorizaciones se han acelerado en estos dos últimos años», asegura José Manuel Lago, también miembro de la Coordinadora Ecoloxista, es el representante de las organizaciones ecologistas de Asturias en el Consejo Forestal de Asturias (que se reunía por última vez a finales de 2016) y buen conocedor del eucalipto, del que ha realizado estudios sobre su presencia en la península ibérica. «Siguen autorizándose plantaciones cada año y existe bastante desbarajuste -añade-, no se sabe la superficie exacta». Según un informe del propio consejo forestal, en la década anterior venían a ser unas aproximadamente 200 autorizaciones de nuevas plantaciones de eucaliptos al año. Salvo en 2009 y en los años siguientes.

Concejos en los que los eucaliptos ocupan más del 80% de la superficie arbórea 

En cualquier caso, la rasa costera de oriente a occidente, como vienen recordando desde la Coordinadora Ecoloxista desde hace ya una década, concentra la mayor parte de las plantaciones en Asturias con concejos poblados en los que esta especie ocupa más del 80% del total como Avilés, Carreño, Corvera, Gozón, Pravia, Castropol, Soto del Barco, San Tirso de Abres, Muros del Nalón o Illas. Algunos concejos incluso llegan al 100%. «Villaviciosa tiene la mitad de los eucaliptos de Asturias», dice Postigo, que recuerda que, a raíz de los incendios, «pedimos que se tomara el ejemplo de Portugal». 

Y más, como advierte, teniendo en cuenta que buena parte de los eucaliptales están abandonados. «El problema no es la superficie, sino que los eucaliptos ya son de tercera generación. No tienen interés para la pasa de papel; existe una gran parte que ya nadie quiere y que son un riesgo de incendios. Es un tema complejo», asume Postigo. Los eucaliptos llegaron a Asturias a mediados del siglo pasado. Al ser un árbol que crece rápido, las talas pueden llevarse a cabo cada doce o trece años, volviendo a reproducirse de nuevo. Algunas plantaciones, por lo tanto, ya van por su tercera tala. 

Pura gasolina en el monte

«Y son pura gasolina en el monte. Ya no se paga nada y nadie los quiere, pero siguen colonizando el espacio y, como cuesta más quitarlos, se dejan abandonados. Acabarán siendo una hoguera y más teniendo en cuenta que el 80% de los incendios en Asturias son intencionados. Esos montes son fáciles de prender», lamenta Postigo, que explica que hoy en día sale más barato traer la madera de Sudamérica, portes incluidos. «Además, el mercado es escaso porque no existen tantas papeleras. Y el aprovechamiento para biomasa no compensa. No tiene valor. Toda esa masa de eucaliptos que nadie quiere sigue ocupando espacio y cifras, y es un riesgo para los montes y para la biodiversidad. En el monte abandonado son fuego puro», insiste. 

«La mayoría de los praos ya están rodeados de eucaliptos y, si en el de al lado hay eucaliptos, se autoriza. No existe ni regulación ni planificación. El plan forestal contemplaba 60 años y las demás especies están lejos de llegar a las hectáreas previstas para 2060. El abandono de los eucaliptos de tercera generación es otro problema», indica Lago que, en todo caso, explica que el nivel de abandono de los eucaliptales es alto por norma general. «Si las plantaciones estuvieran bien cuidadas, se tendría más producción en menos superficie. Pero, como no se miran hasta que pasan 13 o 14 años, se saca la mitad de la producción que podría obtenerse». Es un dato que también han repetido por activa y por pasiva: por hectárea de terreno y año, la producción debería ser de unos 20 metros cúbicos y, sin embargo, se obtiene la mitad. «No estamos en contra de lo eucaliptos, pero no queremos que haya el descontrol que existe ahora porque ese abandono repercute en los incendios», insiste. Y también en la biodiversidad, como justificaba en 2012 el Comité Científico del Ministerio del Agricultura, en un informe realizado expresamente para apoyar la prohibición de plantar eucaliptos en un terreno de dominio público marítimo terrestre de Asturias, al considerar que la especie Eucalypto nitens, que aguanta las heladas, tiene «alto riesgo de invasión y es muy peligrosa para el mantenimiento de la biodiversidad y la funcionalidad de los ecosistemas». 

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