Los testimonios dantescos desde el epicentro de la Asturias que arde

Natasha Martín REDACCIÓN

ASTURIAS

Los efectivos de la UME luchando contra el incendio de Seroiro
Los efectivos de la UME luchando contra el incendio de Seroiro @UMEgob

Vecinos de Gillón y Degaña cuentan cómo se ha vivido con el fuego amenazando su entorno

17 oct 2017 . Actualizado a las 14:27 h.

«Mal, muy mal, estamos muy asustados y la gente está fastidiada porque vemos quemar todo. En la vida lo vimos de esa manera». Así explica Alfredo Santamaría Rosón, alcalde de Gillón, lo que ha vivido desde la Asturias que ha sido víctima de un fuego que se presupone intencionado, como asevera el consejero de la Presidencia y portavoz del Principado, Guillermo Martínez.

Todo empezó en la madrugada del sábado al domingo, cuenta Santamaría, cuando un vecino que venía de la mina empezó a ver las llamas. «Fue sobre la una de la madrugada, llamó al 112 y vinieron hacia las tres». Nada más llegar, los esfuerzos de los bomberos se centraron en que el fuego no bajase al pueblo, para después controlar que no pasase de un reguero a otro. Luego las llamas cambiaron de rumbo. «El pueblo libró pero entonces fue cuando se metió al monte y allí ya arrasó con todo», sostiene Santamaría.

La Guardia Civil tuvo que desalojar, sobre todo, a las personas mayores por el humo irrespirable. «La gente está asustada y como el fuego entre en el hayedo será un desastre total y absoluto», asevera el alcalde de Gillón.

La mayor dificultad radica en el humo, cuya densidad impide la visibilidad y la actuación de los efectivos de emergencia. «Ya no se ve nada en el pueblo, imagínate arriba... es un desastre», comenta Santamaría, «Gillón ya libró pero no se sabe qué puede pasar en la otra parte del valle. Lo único que nos puede librar es que no deje de tirar el aire y que caiga agua. Solo queda rezar y que llueva».

Otro grupo de vecinos ha pasado la noche en el monte, ayudando a recoger el ganado para evitar pérdidas. Es el caso de Juan Antonio Tosar, quien estuvo trabajando para reunir al ganado que en condiciones normales se encuentra suelto por los montes. Al ser reubicados en fincas cercadas al lado del pueblo, los animales están a salvo y no corren peligro.«También había más gente protegiendo las cabañas arriba. Luego los efectivos desalojaron el pueblo por culpa del ambiente que había», comenta.

En los 44 años que Tosar lleva en el pueblo de Gillón nunca había visto un caos como el que se ha producido estos dos días. «Sientes una impotencia y una rabia que no te lo explicas». A ello hay que sumar las pérdidas de plantaciones, de pasto, «aparte de las desgracias que podían haber pasado, tanto humanas como materiales. No quemó el pueblo porque cambió el aire. Podría haber sido un desastre todavía peor», sostiene.

En el futuro las consecuencias económicas para los vecinos dependerán de la Consejería de Medio Rural. «Esta es una zona de pasto y de ganaderos y no sabemos cómo van a actuar pero supongo que serán todo problemas», cuenta Tosar.

Degaña: «Ni en nuestras peores pesadillas»

En Degaña la situación sigue siendo grave. «No hemos tenido que recurrir a desalojos pero sigue siendo preocupante. Lo más peligroso se sitúa en el pueblo de Tablado», mantiene José María Álvarez Rosón, alcalde de Degaña. Al igual que en otras localidades, la principal dificultad se ha presentado con la ausencia de visibilidad. «Los medios aéreos, que son los más eficaces para estos casos, no han podido actuar debido al humo», argumenta.

El incendio que amenaza al concejo no está controlado y, aunque no ha llegado a las poblaciones, sí se encuentra muy próximo. Lo que se traduce en «un ambiente irrespirable. Los coches que están en el exterior están llenos de ceniza, la imagen es dramática, de terror», comenta el alcalde. Por ello, «todos los esfuerzos se concentran en evitar que llegue a las viviendas».

Las recomendaciones que se han tranferido a los habitantes de Degaña son, según Álvarez Rosón, «las que nos ha indicado el SEPA: se suspendieron las clases y evitar salir de las viviendas salvo que fuera estrictamente necesario».

Todavía no hay una valoración oficial de las pérdidas naturales pero el alcalde de Degaña lo estima «dantesco, de catástrofe, se han superado las peores previsiones que pudiera haber en un principio. En ningún caso se llegó a pensar que podríamos llegar a esta situación ni en nuestras peores pesadillas».