Rodríguez Villar abandona la cárcel después de cumplir los 6 años de condena por el homicio de su hermano y su escapada de 57 días
26 oct 2017 . Actualizado a las 18:03 h.Con el pelo mucho más corto, casi rapado, afeitado y varios kilos más que cuando fue detenido hace seis años, Tomás Rodríguez Villar, mucho más conocido como Tomasín, salió esta mañana de prisión después de haber cumplido íntegramente su condena por el homicidio de su hermano. Y si se extendió su estancia en la cárcel no fue, ni mucho menos, porque se tratara de un interno problemático, sino porque en todo este tiempo ha rechazado los permisos a los que empezó a tener derecho después de cumplir las tres cuartas partes de su condena.
Las cámaras de la televisión autonómica asturiana, TPA, recogieron la salida de Tomasín de la cárcel, con una bolsa de basura echada al hombro donde guardaba sus pertenencias y marchando a pie, siguiendo el camino del arcén de la carretera con un destino aún incierto. En la localidad de La Llaneza, en Tineo, los vecinos esperan que pudiera regresas a la casa de sus padres, vacía pero rehabilitada (sufrió un incendio hace años en el que falleció su madre), de la que ahora es único heredero.
En noviembre del año pasado, su abogado, Manuel García García-Rendueles, declaraba a La Voz de Asturias que Tomasín mantuvo su «no más rotundo» a abandonar la prisión el 6 de marzo de 2013 cuando tenía la autorización de Instituciones Penitenciarias para acudir al funeral por su padre, Antonio Rodríguez, de 90 años. Ese día, permaneció en la celda y en el módulo como cualquier otra jornada. Allí en la cárcel vivió como un ermitaño.
57 días de huída en el monte
En septiembre de 2011, Tomasín mató a su hermano en Tineo con una carabina de aire comprimido que había alterado para poder disparar cartuchos de mayor tamaño. Le disparó frente a la muy precaria cabaña en el monte donde vivía, lejos de las palizas a las que (según reiteró en su relato de la defensa le sometía sistemáticamente) en unas condiciones de total abandono. Allí en lo alto cuidaba 25 vacas y 6 caballos sin estabular. Tras la muerte de su hermano huyó al monte y consiguió eludir a la Guardia Civil durante 57 días, en una prolongada escapada en la que llegó a bajar a un supermercado para aprovisionarse y regresar de nuevo a la espesura pero en taxi. Todo, la carrera y las provisiones, pagadas en efectivo, con billetes de 50 euros que atesoraba en un bote vacío de cacao.
Durante las semanas en las que consiguió eludir a los agentes, la historia de Tomasín se hizo muy popular en Asturias y buena parte de la opinión pública se mostró comprensiva con la historia de un hombre que parecía arrinconado por el mundo y se creó a su alrededor una cierta leyenda por su frugalidad extrema y la pericia con la que se manejaba por el bosque. Después llegó su detención, juicio y prisión. Tras años de penurias en una cabaña, Tomasín pasó seis años en los que se fue acostumbrando a disponer a diario de cama, comida, horarios. Todo una nuevo estilo de vida al que tratará de adaptarse ahora ya en libertad.