Una aldea de Llanes en la que te sentirás como en tu propia casa

Claudia Granda REDACCIÓN

ASTURIAS

El Molin de Frieras
El Molin de Frieras

El Molín de Frieras ofrece una experiencia de auténtico turismo rural. Cuidando de cada detalle, su dueña Ana Celorio trata a sus huéspedes como si fueran parte de la familia

05 nov 2017 . Actualizado a las 08:33 h.

Ana Celorio lleva 18 años al frente de El Molín de Frieras. Situada en el barrio de mismo nombre, donde todos los habitantes forman parte de la misma familia, la casa se erigió donde antiguamente había un molino harinero del siglo XVII. Cuando el turismo rural comenzó a estar en auge, Celorio trabajaba en una residencia geriátrica y, al darse cuenta del éxito que estaban teniendo las casas de aldea decidió darle un cambio a su carrera. "Como la cuadra y el pajar de la casa no se utilizaban decidimos crear la casa", cuenta Celorio. Así surge El Molín de Friera.

"La restauré entera dejando solo las paredes de piedra y dio para hacer en el primer piso un salón comedor con una cocina y un cuarto de baño que lleva plato de ducha. Arriba son tres habitaciones, dos dobles y una individual y un baño con bañera", cuenta su dueña, que vive en la casa de al lado pendiente de sus huéspedes las 24 horas del día. Es por eso por lo que El Molín destaca, por el trato familiar y la cercanía con el cliente.Tumbonas para todos, WiFi gratuito y televisión por cable son algunas de las mejoras que Celorio ha introducido poco a poco en la casa para aumentar su comodidad. "Quiero que se sientan como en su propia casa", cuenta su dueña, "este año, después de mucho tiempo, hice un porche con barbacoa, algo de lo que tenía muchas ganas".

Al Molín acude todo tipo de huésped, asegura su dueña, pero sobre todo parejas con niños. "Viene gente procedente de las ciudades, del estrés, a disfrutar del entorno y de la huerta. Que tomen el sol, que les llegue la brisa del mar, que estén descansando pero que se encuentren tan comunicados con otros lugares y actividades es lo que les hace repetir" explica su dueña.

Aparte de regentar la casa, Celorio trabaja en una quesería situada justo al lado. "Vendemos turismo rural de verdad. Tenemos una quesería artesanal que todos los huéspedes visitan de manera gratuita. Les explicamos cómo hacemos los quesos y hacemos una degustación". Algo que, asegura, les encanta a los niños, "vienen a ayudarnos y ordeñan nuestras cabras" asegura.

Atención a cada detalle

Para Ana Celorio lo más importante son los detalles. Cuando los huéspedes llegan, siempre se encuentran con un "quesín de cabra de Bedón para que todo el mundo lo pueda probar", explica, "para ellos es un manjar". Otra de las cosas por las que se preocupa su dueña es por poner a disposición de los huéspedes todos los elementos necesarios para el cuidado de los bebés. "Tengo todos los accesorios para críos pequeños, bañera, trona, batidora para los purés y cuna gratuita", explica.

La intención de El Molín de Friera es continuar creciendo y mejorando. "En la casa tengo una libreta donde invito a los huéspedes a escribirme comentarios y opiniones" cuenta Celorio. Porque para ella, lo primero es el cliente, tanto que, asegura, "hay gente que después de 17 años sigue visitándonos".