La sanidad pública sigue siendo un terreno vedado para el aborto

Apenas un 3% de las asturianas que demandan una interrupción voluntaria del embarazo acude al SESPA


Redacción

Desde hace años ya, se pueden practicar interrupciones voluntarias del embarazo en Asturias en el sistema público de salud, después de muchas décadas en las que las mujeres que lo demandaban se encontraban con que la práctica totalidad de los profesionales de la sanidad pública se acogían (por convicción o por no meterse en problemas) a la objección de conciencia. Asturias ha contado con conciertos con clínicas privadas para garantizar este derecho y, aún hoy, acogen a la práctica totalidad de los casos. Según las cifras del año pasado, de las 2.083 interrupciones voluntarias del embarazo que se practicaron en la comunidad, sólo 68 (un 3,2%) tuvieron lugar en el sistema público.

Así lo explica la propia Consejería en su respuesta a una pregunta parlamentaria planteada por el diputado de Podemos Asturies, Andrés Fernández Vilanova. En ella se explica el número de abortos que se han dado en el Principado a lo largo de la última década, con un predominio abrumador de la asistencia a las clínicas privadas, aunque con un creciente (pero aún diminuto) porcentaje que puede optar al sistema público. De hecho, en la respuesta de la Consejería se explica que «desde hace años el sistema funciona de manera ágil, discreta, gratuita y con total confidencialidad para la mujer y su pareja»; detalla que no hay ningún «impedimento formal» para acudir al SESPA más alla de el derecho de los profesionales a acogerse a la objeción de conciencia de la cual «no existe ningún registro público» e informa que «no es permanente». En 2007, sólo el 1,7% de los abortos realizados en Asturias se llevaron a cabo en el sistema público, a lo largo de la década ese porcentaje ha oscilado entre el 2% y el 3% pero nunca superando esa cifra.

En total, en la última década, hay registrado en Asturias 21.270 abortos, de ellos 20.740 se llevaron a cabo en clínicas privadas y 530 en el SESPA. Las cifras anuales relevan un número relativamente constante, alrededor de los 2.000 casos al año, con un leve crecimiento hacia el año 2011 y un descenso muy leve que se ha registrado en el último lustro. De entre todos ellos, las interrupciones voluntarias del embarazado entre mujeres de 16 y 17 años son una minoría, 690 casos en total a lo largo de toda la década, con una variación anual de entre 50 y 70; si bien en 2011 se registró un pequeño pico que rozó el centenar.

Desde el año 2011 hay registro de los casos que corresponden a mujeres de nacionalidad extranjera. Son en total hasta el año 2016, 3.702, aunque la nacionalidad de las mujeres no consta ni queda recogida en los registros. 

En Suecia la objeción de conciencia no sirve para negarse a practicar un aborto

Soldados suecos de maniobras
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El Supremo dice que no hubo discriminación con la comadrona que alega no ser contratada por no practicarlos

Declararse objetor de conciencia no es razón en Suecia para negarse a practicar un aborto. Eso ya lo había dicho en el 2015 un tribunal del distrito sueco de Joenkoeping al resolver que la comadrona Ellinor Grimmark no sufría ningún tipo de discriminación laboral cuando los hospitales de la zona, como ella había denunciado, se negaban a contratarla porque no quería realizar ese tipo de intervenciones debido a su religión. La mujer, no convencida, recurrió el fallo a la Corte Suprema del país, pero en ese caso demandó a la autoridad sanitaria de la zona. Y no obtuvo una respuesta diferente de la máxima instancia jurídica del país: «No han violado su libertad de opinión ni de expresión», dice ahora este órgano.

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