«Asturias ya vivió una apuesta anti régimen con Foro»

Xuacu Rodríguez, secretario de Organización de Podemos Asturies repasa la situación del partido ante la negociación presupuestaria y el debate catalán

El responsable de Organización de Podemos Astures, Xuacu Rodríguez.
El responsable de Organización de Podemos Astures, Xuacu Rodríguez.

Redacción

Xuacu Rodríguez fue cocinero antes de fraile. Es la profesión del que ahora ocupa el área de Organización en Podemos Asturias, formación que afrontará el primer congreso desde su fundación en febrero del año próximo. Con nueve escaños se ha convertido en una fuerza decisiva en el parlamento asturiano, muy independiente de las decisiones que se toman en la organización en el ámbito estatal y ajena a las luchas de facciones que la marcaron en el último año. Mantiene también una posición muy distinta y distante respecto a partidos como PSOE e Izquierda Unida. 

--En un tiempo en que las agrupaciones de su partido pasaron por enormes crisis, con fracturas abiertas en territorios como Galicia, País Vasco o Cantabria, Podemos Asturies fue la más estable ¿por qué?

--Yo creo que hay múltiples factores, por un lado cuando se constituye la dirección actual de Podemos Asturies tratamos de ir un paso más allá, dotarnos de una serie de mecanismos que en otros sitios no se los plantearon. No hay una ejecutiva en Podemos Asturies, el resto de Podemos tienen una constituida junto al Consejo Ciudadanos, aquí tenemos varias áreas de trabajo cada una con labores ejecutivas dentro de sus responsabilidades y que eran abiertas hacia fuera. Había mucha gente que participaba en el día a día en las tomas de decisiones de Podemos Asturies que no formaban parte de los órganos de dirección formalmente con capacidad de voto, pero que sí que estaba en el día a día, y eso hacía que el número de gente involucrada fuese mayor. Creo que eso fue un acierto que planteábamos, lo llevamos a Vista Alegre I con aquella candidatura que se llamaba «Podemos participar más», con Dani Ripa y Diego Pacheco. Creíamos que en ese Vista Alegre se cerraba un poco la vía al partido movimiento y en Asturias intentamos alargarlo lo máximo posible, que continuase esa forma de organización un poco «quincemera», un poco flexible; siempre para un responsable de organización como es mi caso son cosas que nos sacan un poco de quicio porque es mucho más flexible y dinámica, porque no son las normas estrictas que hay en otros partidos. Pero eso fue acierto a nivel organizativo; y luego otro acierto sin duda fue la apuesta municipalista. En muchos otros sitios al no tener salida municipalista, te encontraban en los concejos sin tener capacidad de acción política y hacías que la gente sólo pensase en lo interno. En Asturias, la apuesta por las candidaturas de unidad popular (CUP), en veintitantos concejos, con 60 concejales que han participado en esos procesos, hace que la gente haya entendido que el trabajo debe estar volcado hacia fuera y no en cuestiones internas. Y al final eso acaba dando estabilidad a una organización porque tienes que ponerte de acuerdo en avanzar en medidas políticas que hay que trasladar a tu ayuntamiento u otras instituciones, eso es mucho más fácil que si solo tienes que hablar de cuestiones internas que son más desagradables.

--Fueron muy fuertes en los núcleos urbanos pero, como nuevo partido, les costó más entrar en el ámbito rural ¿les preocupa?

--Es una cuestión casi sociológica que la capacidad de entrada en el medio rural siempre es más complicada, las tendencias de voto se mueven mucho más despacio en las zonas rurales pero creo que en Podemos Asturies se está haciendo un buen trabajo, hay medidas como la ley de montes en la que se vio que la postura defendida por el resto de grupos en el parlamento era ineficaz, que abra un problema tremendo, y es muestra de que Podemos Asturies tiene recetas para el mundo rural, y se está viendo. Una CUP ganó en Ibias y eso es significativo, son territorios donde es complicado llegar pero hay cierta penetración y es fundamental seguir ampliándola y de hecho en Vista Alegre II presentamos un documento con propuestas en este sentido; para nosotros es un eje fundamental. Conseguir representación por las dos alas en las elecciones autonómicas fue un hecho histórico, hasta ahora sólo lo habían conseguido PP, PSOE y Foro y que lo lograramos la primera vez que nos presentamos tanto en oriente como en occidente quiere decir que queda mucho por hacer pero que allí hay gente activa y que está buscando soluciones.

--Hablando de los municipios; uno el de Gijón tomó una decisión, un desencuentro con el PSOE, que terminó por marcar toda la legislatura de la política asturiana, también en el ámbito autonómico. ¿Cómo lo ven en perspectiva? 

--En aquel momento planteábamos una cosa bastante sencilla y es que había indicios para pensar que el candidato José María Pérez podía terminar imputado por el caso del Musel, era una cosa que podía suceder y nosotros sólo pedíamos un compromiso de que en caso de que llegara a suceder dimitiría. En ese momento el partido socialista prefirió asegurar el puesto de José María Pérez a adquirir ese compromiso; aún así hicimos una consulta ciudadana a la gente de Gijón para que avalase esa condición y la respuesta respaldó nuestra propuesta de que no podemos darle la alcaldía a alguien que no se compromete a dimitir en caso de que se imputado. Y luego con el paso del tiempo hemos visto que el partido socialista en las grandes decisiones que afectan a Xixón se pone de lado, lo ha hecho con las propuestas de remunicipalización o en frente incluso, con el servicio de ayuda a domicilio, se pone de lado con la renta social municipal; es decir que ya no es sólo que no quisiese dimitir en aquel momento es que en el día a día las políticas que nosotros defendemos y las que defiende el PSOE de Gijón son casi antagónicas y así es muy difícil llegar a acuerdos. Y lo mismo que pasa en el Ayuntamiento de Gijón viene pasando en el parlamento asturiano, por ejemplo con el dictamen de la comisión de las listas de espera en sanidad. No es una cuestión sólo de lo que pasó en la investidura  sino que el día a día nos ha dado la razón en que era muy difícil trabajar con ese partido socialista. No sabemos si ahora, con los cambios que pueda haber en el PSOE sea más fácil llegar a acuerdos, tenemos dudas. Por ejemplo las CUP están presentando en los ayuntamientos mociones para que se condene el Caso Marea y el PSOE se pone de lado la mayoría de las veces. Salen muy deprisa a pedir la aplicación del artículo 155 pero no para que se reponga el dinero que se robó con el caso Marea.

--La idea de que podría llegar a ser imputado, ¿no es una suerte de presunción de culpabilidad? No fue imputado.

--Nosotros lo dejamos claro, que es una cuestión de ética política, cualquier cargo de Podemos que sea imputado por delitos de corrupción dimitiría, instantáneamente. Siempre que sea por delitos de corrupción en el ejercicio de su cargo. Es un compromiso que hay que tener con la ciudadanía, de hecho el PSOE lo tiene recogido en sus documentos.

--Si se abre juicio oral.

--Antes era cuando se imputaba y ahora lo cambiaron a si se abre juicio oral. El nuestro es más duro porque es en el momento de la imputación.

--Ha dicho que se podría llegar un entendimiento con el nuevo PSOE ¿eso sirve también para los presupuestos?

--Los desencuentros que ha habido en anteriores negociaciones presupuestarias fueron porue poníamos encima de la mesa una batería de propuestas sobre la mesa, el PSOE no las aceptaba y en un caso prefirió declarar una prórroga y en el otro se fue directamente con el PP. No ha sido porque nosotros no hayamos querido sentarnos a negociar, hemos intentado negociar hasta el último momento con una serie de propuestas pero claro, tenemos que ver que hay receptividad por la otra parte. Esta vez parece que hay mayor receptividad que otras veces ante las medidas que se están planteando pero habrá que ver cómo se concreta sobre el papel. A nosotros no nos valen declaraciones de intenciones; porque vemos que las promesas terminan incumpliéndose. Queremos compromisos firmes y hay cuestiones que ponemos sobre la mesa como la oficina anticorrupción, que se podría desbloquear mañana mismo, que se podría tramitar. Pero necesitamos que haya gestos de verdad de cambio en el partido socialista. Nos hubiese gustado que el PSOE fuese más contundente con la sentencia del caso marea, cuando nosotros pedíamos la entrada en prisión de los condenados y el PSOE se puso de lado. No nos vale con que cambien las caras, que nos digan que ahora van a pactar. Las recetas que plateamos son sencillas, el gobierno ya las conoce, y el tendrá que decidir si las acepta o no.

--¿Y qué papel debe jugar IU en todo esto? Ha pasado el verano con una oferta de negociación en la que ambas formaciones hablaban de cosas diferentes, ellos de un pacto en esta legislatura y ustedes planteando una alternativa para el futuro. En los presupuestos han dicho que no son determinantes, pero al fin y al cabo es cierto que fueron juntos en las últimas elecciones.

--Queremos llegar a acuerdos concretos con ellos, se hizo con la ley de procedimiento de emergencia ciudadana. Las relaciones no estaban en su mejor momento, porque hay diferencias políticas de fondo, como la ley de montes que comentaba antes, pero el camino para dar pasos y construir una alternativa de cambio en Asturias tenía que ser con acuerdos concretos con políticas concretas. Si no podemos hacer eso no se puede avanzar a un acuerdo global, sería engañar a la gente. Se podría avanzar en una ley anticorrupción, en una ley de transparencia, la oficialidad del asturiano, son cuestiones en las que se puede llegar a acuerdo en el ámbito parlamentario y tendrá sus frutos para que la relación orgánica sea mejor y que cuando lleguen las elecciones hay otros escenarios. Pero hay que tener en cuenta que IU tuvo una consulta en la que sus propios militantes daban por finalizada la fórmula de Unidos Podemos en Asturias, consideraban que esa fórmula no era válida y nosotros lo respetamos como no puede ser de otra manera. En parlamento, no tendremos problema en hablar siempre y cuando sea para que el hecho de que seamos 28 diputados sea para que seamos más exigentes que si solo somos 23, si vamos a ser menos exigentes con 28 no hace falta, llegar a acuerdo con IU en los presupuestos debe tiene que ser para ser más exigentes con el partido socialista, no para rebajar esas exigencia.

--Las encuestas dicen que su posición sobre el problema de Cataluña les está castigando ¿lo cree así?

--Respecto a las encuestas siempre somos muy prudentes, no nos las creíamos cuando nos ponían muy arriba y tampoco cuando nos da malos resultados. En un proceso como el de esta inestabilidad política, las encuestas caducan de un día para otro y las miramos con escepticismo. En Cataluña, la cuestión es la posición que adoptes frente al problema, si lo miras de forma partidista con la calculadora electoral probablemente nuestra postura no sea la más inteligente, pero si piensas en solucionar un problema político que lleva creciendo desde que el PP decidió recurrir el Estatut de Cataluña y que no tiene mucha pinta de que se pueda solucionar, creemos que es la postura que debemos mantener por responsabilidad. Todo lo que está sucediendo es muy grave, las detenciones nos parecen totalmente injustificadas, las cargas policiales del 1o fueron desproporcionadas, nuestra postura respecto a la situación de Cataluña es de sobra conocida. Pero a mí personalmente lo que más me preocupa es ¿y el día 22 de diciembre, qué? Si gana una mayoría independentista en el parlamento catalán ¿seguimos aplicando el 155? ¿si sigue habiendo dos millones de catalanes que quieren la independencia qué hacemos con ellos? Ahí ningún partido está planteando soluciones, todos están con la calculadora electoral intentado sacar el mayor rédito de diputados. Pero hay un problema político y la única solución pasa por una consulta pactada y por sentarse a dialogar. No hay otra solución en Cataluña. No se puede meter a dos millones de personas en la cárcel. Igual que no se puede declarar la independencia de forma unilateral dejando al 50% de los catalanes fuera de esa decisión, eso está claro. No queremos que Cataluña se independice, pero hay que abrir el debate territorial, buscar otras formas de relaciones entre territorios y por supuesto hay que someter eso a una consulta pactada. Tenemos dudas de que Rajoy con el independentismo porque cada paso que da sólo sirve para cohesionarlo más.

--Pero para llegar a esa consulta pactada sería necesaria una reforma de la Constitución.

--¿Y cuál es el problema de una reforma de la Constitución?

--Quiero decir que para hacer esa consulta pactada hay que reformarla antes, aunque quisiera el gobierno no tendría un mecanismo legal para plantearla.

--En los años 90 había un movimiento por la insumisión y había gente que iba a la cárcel por no querer hacer el servicio militar. Se iban a la cárcel 14 meses porque la ley decía que era obligatorio, y cuando los partidos vieron que eso era una barbaridad se cambió la ley y no pasa nada.

--Pero no es igual cambiar una ley de ese tipo que una Constitución, es un procedimiento mucho más complejo.

--El 135 se cambió con premeditación y alevosía en una noche de verano. Si hay voluntad política para cambiar el problema, mecanismos de modificación hay. Hay una mayoría social en Cataluña y también en España que quiere una salida dialogada, que pide una consulta pactada. Es una irresponsabilidad que los políticos no den respuesta a eso. Y no lo hacen porque están con la calculadora en la mano. Al PP le viene muy bien esta situación en Cataluña porque sigue ganando votos en otras zonas del estado, aunque en Cataluña se vaya a dar el mayor batacazo de su historia. Lo que nos sorprende es que otros partidos que supuestamente acaban de salir de un proceso de renovación, sigan a pies juntillas el 155 de Rajoy sin ni siquiera consultar a sus militantes. No sé cómo el partido socialista de la renovación que iba a consultar todo a sus militantes, no pregunta algo de tal calado. Podemos no podría adoptar una postura tan drástica sin consultar antes a sus bases.

--Podemos Asturies lleva muy a gala su autonomía respecto a la formación estatal, no ha participado en luchas internas ¿por qué es así?

--Tiene que ver con la propia sociedad asturiana. El bipartidismo asturiano ya se fragmenta con la entrada de Foro, una apuesta anti régimen, que no digo que Cascos sea un ejemplo anti régimen pero sí que la sociedad asturiana ya vivió ese proceso de ruptura con los dos grandes partidos y la aparición de Podemos ahonda en esa brecha. La sociedad asturiana ya era diferente respecto al resto del estado en cuestiones de comprtamiento electoral y de tener un referente anti régimen con todas las comillas del mundo y hay un magma de cultivo. También el 15M auqí tuvo mucha actividad, en las tres grandes ciudades pero también en sitios como en Siero. Y la gente que entramos en Podemos y los que se han ido incorporando viene de esa trayectoria militante, algunos «quincemeros», gente que viene de la insumisión, de movimientos anti globalización, de solidaridad con América Latina, son muchos vectores distintos que te permiten tener una organización más madura que lo que se puede construir en otros sitios. Y además si Podemos es sólo una fuerza estatal, con las caras más visibles, con Pablo Iglesias o Errejón, no tiene sentido, Era necesario declinar eso en lo autonómico y local, no es ninguna estrategia contra Madrid sino que la mejor forma de que haya una cambio en el Congreso de los Diputados es que en cada territorio Podemos sea lo más arraigado posible.

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