La autenticidad de un hotel con historia

N.M. REDACCIÓN

ASTURIAS

Casona d'Aldevia

La Casona D'Aldevia es un pequeño alojamiento con encanto situado en el escenario natural de los Picos de Europa

10 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

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Casonas

Con una voz llena de recuerdos vividos y por vivir, Gregorio Sánchez cuenta la historia de la Casona D'Aldevia, un hotel acogedor y único situado en el escenario natural de los Picos de Europa. Pero, como él asegura, la mujer que está detrás de todo es María Guadalupe González, su esposa y la cabeza que ingenió la rehabilitación de lo que fue la antigua casona asturiana de sus padres, donde ella nació.

Sánchez, salamantino enamorado de Asturias, se aventuró a montar un negocio junto con su mujer. Después de haber trabajado durante años como Ingeniero y Economista, él, y profesora de Artes Aplicadas, ella, estudiaron nuevas posibilidades y se embarcaron en el mundo del turismo rural. «En esa época esa decisión era irreversible», cuenta. «Mi mujer se encargó de la rehabilitación de este pequeño hotel sabiendo muy bien lo que queríamos: hacer una pequeña casa conservando todo lo inconservable pero sin renunciar a comodidades para que el que huye de su trabajo diario y de la ciudad pueda disfrutar de unos días tranquilos», comenta.

Casona d'Aldevia

Hotel de autor, por el estilo que le han conferido sus propietarios al restaurar el conjunto de edificaciones, alguna de las cuales datan del siglo XV, en un intento -logrado- de conservar toda la memoria que sus muros, estancias y muebles guardan. Para ello han querido mantener la estructura original y los materiales típicos de la zona, como la piedra y el castaño, para potenciar la autenticidad de la arquitectura tradicional sin renunciar a las comodidades y al trato familiar de un hotel enclavado en un entorno privilegiado por la naturaleza.

Casona d'Aldevia

Esa autenticidad es a lo que responde la idea inicial que tenían en la cabeza y los huéspedes lo notan. «La gente viene aquí a cargar pilas en un ambiente agradable, que da más ganas de quedarse que de irse», afirma Sánchez. Porque lo auténtico se respira y se vive bajo esos muros de piedra. «Este no es ni el mejor hotel del mundo ni el peor, ni el más grande ni el más pequeño, pero sí que es un hotel único; como este, no hay otro», mantiene. Una esencia distinta que hace que cada persona que llega a la Casona D'Aldevia sienta experiencias nunca vistas.

Casona d'Aldevia

El cuidado por los detalles se aprecia hasta en los desayunos, siempre copiosos y elaborados con productos naturales y caseros, cuidadosamente seleccionados y servidos a la mesa. De él pueden disfrutar todos esos huéspedes que vienen de madrid, País Vasco y de la costa de Levante, principalmente, a los que se suma un pequeño porcentaje de ingleses. Toda una experiencia que gira en torno de este peculiar alojamiento y de su entorno. Como sostiene su propietario, «el hotel no es el destino en sí mismo, sino que es Asturias, particularmente Picos de Europa. Y respecto de ese destino está, la Casona D'Aldevia», una joya hecha por y para desconectar.