Así es el «metro» europeo de mercancías en el que no está Asturias

La ventanilla única del corredor atlántico para atraer a los grandes operadores logísticos está situada en Madrid

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Redacción

Es evidente que se trata de un agravio difícil de digerir para cualquier asturiano. La verdadera España atlántica está ausente en el trazado cardinal del corredor atlántico transeuropeo de mercancías, una red ferroviaria diseñada para hacer interoperables, mediante los fondos Conectar Europa (CEF), los grandes pasillos de mercancías, concebidos para unir los puertos, los grandes centros logísticos y los principales polos económicos de la Unión Europea. El entronque del corredor atlántico con el resto de los itinerarios ferroviarios de mercancías, forma la malla ferroviaria que en los próximos años debe desarrollar unos parámetros comunes de infraestructura, que va desde la medida de los apartaderos para los trenes de mercancías hasta una gestión única para atraer a los grandes operadores logísticos.

Así, la ventanilla única del corredor atlántico se sitúa en Madrid, una ciudad, por otra parte, nada atlántica. Este ente de gestión, habilitado en las oficinas del ADIF donde se administra la red, aclara que su misión «es la gestión de la infraestructura existente, sin inversiones adicionales, a través de la gestión centralizada de la adjudicación de capacidad, gestión del tráfico y relación con los clientes». No obstante, también funciona «como plataforma de coordinación entre Portugal, España, Francia y Alemania con respecto a las inversiones en infraestructura», priorizando la interoperabilidad -es decir, que los trazados ferroviarios tiendan a homogeneizarse- y buscando aumentar la competitividad del transporte de mercancías.

Aunque se dramatiza mucho la ausencia de Asturias -y del cuadrante noroeste español- en este corredor, sí es verdad que las infraestructuras ferroviarias de estas comunidades están incluidas en la red básica, el mallado secundario que alimenta al corredor principal. Estos trazados también pueden recibir financiación europea, aunque hay que presentar un proyecto y debe ser aprobado por la Comisión. Recientemente, el Ejecutivo de la UE aclaró que en el 2018 no habrá revisión de los sistemas ferroviarios, sino de las carreteras, y ello a pesar de que las comunidades del noroeste organizaron una cumbre para demandar su inclusión. La incorporación de nuevos ejes no se empezará a estudiar hasta el 2023 y los fondos no llegarían hasta el 2027. Estos son los ritmos que marca la Comisión, no Fomento.

El ministro Íñigo de la Serna estuvo en Bruselas para analizar la red transeuropea, en la que ya se ha comprometido el 92 % del presupuesto disponible. Pero parece que hay interés en habilitar nuevas herramientas de financiación e impulsar los proyectos transfronterizos.

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