Las acusaciones por incendio forestal son «muy escasas» ante la dificultad de dar con los autores

Así lo pone de manifiesto la Fiscalía de Asturias en su memoria de este año, que refleja que en 2016 los tribunales dictaron 16 fallos condenatorios y que todas las acusaciones tenían una motivación explícita: regenerar terrenos para pastos

Los incendios forestales de Asturias, desde Ribadeo.
Los incendios forestales de Asturias, desde Ribadeo.

Redacción

El año 2016, al que Asturias recibía tras un diciembre infernal en lo que se refiere a incendios forestales, registró la menor superficie forestal quemada al menos desde los años 90 en territorio asturiano: 1.537 hectáreas. Ese año, 2016, los tribunales asturianos dictaron 17 sentencias relacionados con incendios forestales. Todas condenatorias salvo una. La memoria de la Fiscalía de Asturias de este año, que analiza lo ocurrido en 2016, destaca un leve ascenso del número de diligencias de investigación abiertas como consecuencia de los incendios forestales: de las 41 de 2015 se pasó a 47 en 2016. Y también que fueron cuantitativamente la causa del mayor número de diligencias tramitadas en la Fiscalía de Medio Ambiente (34,3% del total) y las que en mayor medida concluyeron con denuncia ante el juzgado. 

Sin embargo, como en las memorias de otros años, se pone de manifiesto que las 18 acusaciones que habían sido formuladas por el delito de incendio forestal resultan «muy escasas» si se tiene en cuenta que las Brigadas de Investigación de Incendios Forestales del Principado de Asturias (BRIPAS) elaboran muchos más informes de los que finalmente remiten a la Fiscalía, a donde únicamente llegan los de causas y los de riesgo de incendio. En esos 18 que sí llegaron también se destaca que todos se debieron al delito de incendio forestal por imprudencia grave, que están «relacionados con una motivación unívoca: la regeneración de terrenos para pastos». 

«Los incendios se encuentran muy condicionados por el clima de los meses de enero a abril»

Es más, también se hace hincapié en que, «como en años anteriores, hay que recordar que, principalmente, los incendios forestales en esta comunidad autónoma se encuentran relacionados con actividades de regeneración del pasto, lo que hace que se encuentren muy condicionados por las condiciones climáticas de los meses de enero a abril, de forma que si no se dan condiciones climatológicas idóneas en tales meses se vea mermada su incidencia». 

De la labor de las BRIPAS, la Fiscalía vuelve a insistir como en años anteriores en que es la que permite que parte de los casos puedan concluir con la pertinente denuncia al realizar, como policía judicial, «una imprescindible labor de investigación sobre el campo» para dar con los autores de los incendios. En otro de los apartados de la memoria de la Fiscalía, en el que se recuerda que la especialidad de Medio Ambiente en Asturias existe desde 1991, se valoran de forma positiva también las relaciones derivadas de los incendios forestales con la Consejería de Presidencia y el Servicio de Emergencias del Principado de Asturias.

La «tardanza» del Principado al remitir los informes de las BRIPAS a la Fiscalía

No obstante, se realizan dos consideraciones. Por un lado, se menciona expresamente la «tardanza» que se viene acumulando desde hace años en la recepción de los informes de las BRIPAS, «muy posiblemente debido al trámite previo de tener que ser remitidos a través de la Dirección General» y, por ello, se considera que sería más «práctico y deseable» que se les entregaran de forma directa una vez que los investigadores los finalizaran. Y, por otro lado, se menciona una cuestión meramente estadística al insistir en que «es notorio que las BRIPAS realizan muchos más informes que los que finalmente remite a la Fiscalía, debido a que muchos de ellos no concluyen con presunción alguna sobre la autoría». 

También en la memoria del ejercicio anterior, relativa a 2015, año que se cerró con aquella dramática ola de incendios en diciembre que arrasaron con 15.000 hectáreas, la Fiscalía ponía de manifiesto que el Principado de Asturias careciera de un protocolo integral en materia de prevención de incendios, «entendido como acciones tendentes a evitarlos», en vista de que «lo único con lo que se cuenta es con diversas instrucciones y circulares, aisladas y de diferentes fechas (algunas incluso sin fechar), en las que se describen ciertas actuaciones dirigidas a controlar el estado de los montes».  

La Fiscalía destacó en 2016 la «aparente incapacidad» de la Administración para gestionar las quemas controladas

El 91% de aquellos incendios, según los informes que posteriormente emitieron las BRIPAS, fueron intencionados. La Fiscalía, antes de conocer el resultado de estas investigaciones, percibía en su memoria una «aparente incapacidad para la gestión de quemas controladas por parte de la Administración» asturiana y conminaba, en vista de cómo se provocan los incendios en Asturias, a que se llevase a cabo una adecuada coordinación que incluyera «las necesidades de regeneración de pastos que muestran muchos ganaderos» para «evitar muchos de los incendios forestales que se producen, al efectuar las quemas de forma controlada supervisada y con la dotación de medios preventivos que, en todo caso, impidan que la quema se pudiese extender de forma incontrolada a los montes». A este respecto, cabe recordar que este mismo año, en octubre, una nueva oleada que recordaba a la de diciembre de 2015 se llevó por delante más de 12.000 hectáreas, por lo que esta consideración que aparecía en la memoria de la Fiscalía de 2016 quizá tenga que volver a recordarse en la del año que viene.

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Las acusaciones por incendio forestal son «muy escasas» ante la dificultad de dar con los autores