Un paso hacia la inmortalidad de los asturianos

El Principado registra el fallecimiento de un anciano de 111 años. Descienden las muertes por enfermedades respiratorias, cardiovasculares y demencias en mayores de 80 años

Una anciana pasea por un paseo fluvial
Una anciana pasea por un paseo fluvial

Redacción

Que Asturias es tierra de centenarios no supone ninguna novedad. Tampoco lo es decir que el Principado se ha convertido en una de las dos comunidades -junto con Galicia- con la tasa de mortalidad más alta del país y con una población muy envejecida. Pero las estadísticas aportan algunas novedades. Ya hay asturianos que fallecen con más de 110 años. En concreto, en 2016, el más longevo murió con 111 años. Además, se ha detectado un descenso en el número total óbitos, que batieron todos los récords en 2015. Los expertos los atribuyen, fundamentalmente, a la disminución de decesos causados por enfermedades respiratorias, cardiovasculares y demencias en mayores de 80 años.

Así consta en el informe que acaba de publicar el Observatorio de Salud en Asturias y que viaja a través de las comarcas y los concejos analizando las muertes, las edades en las que se producen y las causas. Este concienzudo trabajo, firmado por Marisa Redondo, Esther Mondéjar y el exconsejero de Salud Ramón Quirós, presenta una colección de tablas descriptivas de frecuencias absolutas y relativas de fallecimientos registrados en Asturias durante el 2016, así como una comparación en números absolutos sobre cambios en la frecuencia de algunas causas de muerte. Los datos proceden de los certificados médicos de defunción y de los boletines estadísticos del Instituto Nacional de Estadística (INE) traspados al Registro de Mortalidad.

La investigación

El año 2015 marcó todos los récords de mortalidad. Aunque todo apuntaba a que ese incremento era imparable, 2016 supuso un punto de inflexión en el Principado. El número total de fallecimientos bajó un 2,6%, con 347 muertes menos. La presentación de este trabajo indica que esa curva descendente en las gráficas se debe, fundamentalmente, a la disminución de los óbitos  originados por enfermedades respiratorias, cardiovasculares y demencias en mayores de 80 años. Esta es una de las aportaciones más significativas.

También destaca, como hecho anecdótico el fallecimiento de un anciano de 111 años. No fue el único centenario. 184 personas de más de 100 años (35 varones y 149 mujeres) perdieron la vida en 2016. Sin embargo, la media es 77,2 años para los varones y 84 años para las mujeres.  Un 25% de los varones fallecieron antes de los 68 años y un 25% de las mujeres lo hicieron con más de 91 años.

Las causas

El informe del Observatorio realiza un barrido de las principales causas de fallecimiento por tramos de edad y también por género, ya que existen diferencias sustanciales que quedarían totalmente borradas si solo se realizase una media. Así, entre los varones adultos menores de 44 años, las causas externas ocupan el primer lugar en el ránking. Por causas externas se entienden los accidentes de tráfico, los suicidios, las sobredosis por drogas. Suponen casi cuatro de cada diez. De forma general, el suicidio es la más frecuente, seguida del infarto de miocardio y de los accidentes de tráfico. Los tumores toman el relevo a partir de los 45 años. El más frecuente es el cáncer de pulmón. Al margen de los carcinomas, los infartos se ceban con los hombres. A partir de los 85, en la base de la pirámide están las enfermedades cardiovasculares.

Para las mujeres hay otra estructura de edad. Hasta los 25 años, las causas externas vuelven a ser las más prevalentes, con el suicidio también en cabeza. Sin embargo, para ellas los tumores llegan antes. A partir de los 25 años y hasta los 74 los carcinomas ocasionan más de la mitad de las muertes. El de mama es el más habitual de los 35 a los 54 años. El de pulmón, entre los 55 y los 74 años. Una vez rebasada esta edad, aparecen las patalogías cardiovasculares, especialmente las cerebrovasculares.

La investigación detecta diferencias también en función de la comarca de residencia y analiza la situación tomando como referencia las ocho áreas sanitarias en los que se divide el mapa del Principado. De forma global, sin atender a los tramos de edad, los tumores malignos son la principal causa de muerte de los hombres en todos el territorio, con más del 31%. La mayor incidencia se produce en el área III (Avilés), con un 37%. En el caso de las mujeres, las enfermedades cardiovasculares son las más numerosas cuando no se desagrega en función de la fecha de nacimiento. Donde más incidencia tienen este tipo de patologías es en el área I (Jarrio), donde provocas casi cuatro de cada diez muertes. Los expertos explican, en este caso, que se debe al escaso peso de los tumores más que a la incidencia de estas enfermedades.

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