El Principado busca una exención de casi el 100% a la norma de los purines

El Gobierno regional se reunirá con el Ministerio de Agricultura el próximo miércoles. UCA convoca una protesta el 2 de febrero


Redacción

Asturias negociará con Agricultura una excepción que libraría a casi el 100% del campo asturiano de tener que inyectar los purines y enterrar con rapidez el estiércol sólido. La idea es mezclar criterios, desde la pendiente a la superficie de las fincas o la composición del suelo, para no tener que cumplir el Real Decreto 980/2017, de 10 de noviembre, que modifica varios puntos relacionados con la Política Agraria Común (PAC). Estos criterios son los que se están consensuando con el resto de comunidades con características productivas similares, como son Galicia y Cantabria. Las tres regiones intentan organizar un frente común en defensa de sus ganaderías, aunque es el Ministerio de Agricultura el que tiene la última palabra. El Estado debe que dar el visto bueno a las excepciones, antes de que cada Administración autonómica elabore su propia resolución y la publique. Los contactos con esas comunidades ya están en marcha pero la fecha clave es el próximo miércoles, 31 de enero. Ese es el día en que tendrán que convencer al ministerio.

No parece una tarea sencilla. La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, reconoció esta misma semana, en una visita a la Central Lechera Asturiana, que la directriz europea hay que cumplirla. Las razones son ambientales. El objetivo es reducir las emisiones de amoniaco, que en una proporción muy elevada proceden del campo. En países como Holanda hubo que sacrificar cabezas de ganado para reducir las emisiones. Tejerina señala que en España la ganadería tiene que seguir creciendo y que para hacerlo es necesario mejorar las condiciones ambientales. Eso pasa por inyectar los purines y enterrar en 24 horas el estiércol sólido. Aunque el ministerio reconoce que el propio real decreto deja la puerta abierta a las excepciones, también indica que no pueden ser absolutas. De hecho, sus movimientos van más en otro sentido. Tejerina ha anunciado la creación de una línea de ayudas para la compra de la maquinaria necesaria para aplicar las nuevas técnicas exigidas por Europa. Los ganaderos ya han reconocido que no se lo pueden permitir.

La reunión del 31 de enero servirá para presentar las excepciones que barajan las comunidades y que en el caso del noroeste son prácticamente idénticas. Terrenos con más de un 10% de pendientes, por ejemplo, quedarían exentos de renovar las prácticas con purines y estiércol. Lo mismo sucedería con minifundios de menos de 5.000 metros cuadrados o terrenos con extremada dureza por su composición. Fuentes del Principado han reconocido que si Agricultura da el visto bueno a estos criterios quedaría exenta la mayor parte del territorio.  

Los ganaderos asturianos están convencidos de que si no se logra frenar la medida supondrá la puntilla para el sector, por la fuerte inversión que tendrán que realizar y porque ralentizará todos los procesos. Exhiben más argumentos en su favor, no solo el económico. Señalan que en Asturias no hay problemas con la contaminación por amoniaco o con los malos olores, como en otras zonas de España y de Europa. Garantizan que en el Principado la emisiones se redujeron ese 80% al cubrir las fosas y que los manantiales están limpios. 

Los sindicatos comienzan a armarse. UCA ya ha anunciado movilizaciones. La primera el próximo viernes, 2 de febrero, a las 12 del mediodía, frente a la Consejería de Medio Rural, en Oviedo. La convocatoria habla de la moratoria para la aplicación de la normativa de purines y la aprobación de las excepciones. No es el único tema de la protesta. Suman también los daños por la fauna salvaje y por la superficie quemada.

Los purines y el «cuchu» amenazan con llevar la ruina al campo asturiano

Susana D. Machargo

Una normativa de la UE obliga a enterrar los desechos animales lo que obliga a hacer una inversión millonaria a los ganaderos. Los profesionales reclaman una excepción para el Principado

Ya no se puede extender el estiércol sobre el campo ni tampoco regarlo con los purines, como siempre se ha hecho en Asturias. Una nueva normativa de la Unión Europea (UE), en vigor desde el 1 de enero de 2018 y de obligado cumplimiento a partir de 2019, obliga a enterrarlos. La medida pretende aminorar la emisión de gases de efecto invernadero y reducir la contaminación que se genera en la agricultura y la ganadería. Esta decisión verde se ha convertido en una nueva amenaza de ruina sobre el campo asturiano. El nuevo mandato europeo exige la compra de maquinaria muy cara. Incluso en algunas zonas del Principado, por su orografía, sería imposible de cumplir. Los profesionales han levantado la voz de alarma mediante los sindicatos. Explican que en Asturias no existe ningún problema de contaminación -ni del agua ni ambiental- que justifique estas políticas. Tampoco el modelo de explotación es agresivo con el entorno. Incluso creen que sería negativo para los pastos permanentes, ya que inyectar líquidos produciría una erosión parecida a la que causan los jabalíes. Así que reclaman que, aprovechando un pequeño resquicio de la ley, el Gobierno regional declare a toda Asturias como zona de excepción, libre de estas exigencias.

Seguir leyendo

Comentarios

El Principado busca una exención de casi el 100% a la norma de los purines