Redacción

Los alumnos de 9 años que no se consideran buenos lectores y a los que no les gusta leer tienen el doble de probabilidades de fracasar en la escuela y repetir. Así de contundentes son las conclusiones de un informe elaborado por el servicio de Evaluación de la Consejería de Educación y Cultura del Principado. Se trata de primer estudio que ha realizado un seguimiento en el tiempo a un grupo de estudiantes y que, por tanto, ha podido comprobar cómo el gusto por la lectura se va perdiendo a medida que los niños avanzan en el sistema escolar. Esa progresión se ha analizado entre dos cursos clave, cuarto de Primaria y segundo de Secundaria, que es cuando se realizan las evaluaciones de diagnóstico externas. Esto ha permitido contrastar tanto su expediente académico como sus habilidades.

El resultado no es demasiado esperanzador pero puede servir para buscar nuevos cauces motivadores. La repetición no parece ser la alternativa para mejorar, al menos, en el terreno lector. Este trabajo ha detectado que los estudiantes que pierden, al menos, un curso antes de los 14 años pierden más interés por la lectura que el resto. Con carácter general, todos se alejan de los libros pero más aquellos que que sufren retrasos en su escolarización.

Pero no se trata solo del gusto sino también de la percepción. Otra de las hipótesis que baraja este trabajo es la importancia de la percepción que los alumnos tienen de sí mismos como lectores y cómo eso termina condicionando su expediente académico. Es decir, se plantea si considerarse un malos lectores puede empujarles hacia el suspenso. La respuesta es que sí tiene una influencia clara.

Al detalle

Los autores del informe cogieron los resultados de la evaluación de diagnóstico de cuarto de Primaria realizada en el año 2009 y realizó un seguimiento de esos estudiantes. La mayoría volvió a participar en la evaluación de diagnóstico de segundo de Secundaria de 2013. Los que en esos cuatro años de margen habían repetido un curso hicieron la prueba en 2014. A ellos también se les incluyó, por lo que todo el trabajo abarca un periodo de cinco ejercicios. 

La primera cuestión fue ver cómo evolucionaron las opiniones y las actitudes hacia la lectura. Los expertos comprueban que los alumnos que a los 9 años ya tenían dificultades educativas ya tenían menos interés por los libros. Pero, en términos generales, la percepción no es mala. A medida que la escolarización avanza, eso cambia. Todos se alejan de las letras pero, sobre todo, aquellos que repiten. Es especialmente significativo en aquellos con mayores retrasos.

El segundo objetivo consistió en determinar si la actitud hacia la lectura hacia los 9 años puede predecir el progreso escolar y los resultados que un adolescente puede conseguir a los 14 años. Los expertos construyeron un medidor, que llamaron Índice de Lectura a los 9 años y que les sirvió para dividir a los estudiantes en dos grupos. El primero está formado por los desmotivados y poco competentes. Casi la mitad repitió un curso antes de llegar a segundo de Secundaria, es decir, prácticamente el 50%. El segundo está integrado por los que se consideran lectores competentes y motivados. En esta cohorte, la tasa de repetición es inferior al 20%. 

El gusto por la literatura afecta a otras competencias. Así los autores explican que los estudiantes enmarcados en ese segundo grupo de competentes y motivados también tienen mejores competencias en materias científicas y matemáticas. La diferencia es todavía mayor en Inglés. La conclusión puede ser que el gusto por la lectura en Primaria ayuda a que un alumno consiga buenas notas en Inglés en Secundaria. Tanto es así, que esta investigación cogió los datos de la evaluación de diagnóstico de cuarto de Secundaria y comprobó que estaban hasta 40 puntos por encima del promedio.

El grandonismo astur saca buena nota en Matemáticas

Susana D. Machargo

Un estudio revela la polarización que los alumnos que se consideran buenos en la materia consiguen resultados por encima de la media europea

Cada año entre 10.000 y 11.000 alumnos asturianos de Primaria y Secundaria terminan el curso con las Matemáticas suspensas. El problema comienza ya en los dos primeros cursos de Primaria y se acentúa con los años. Las razones de este fracaso son variadas y abarcan desde el contenido de la propia asignatura a la metodología docente y la actitud y motivación. Un estudio auspiciado por la propia Consejería de Educación profundiza precisamente en esa parte, en la percepción y predisposición de los matriculados en Primaria. Toma como base el estudio internacional TIMSS en el que ha comenzado a participar el Principado. Las conclusiones muestran una tremenda polarización. La proporción de estudiantes de 10 años que comienzan a sentir rechazo por la asignatura o a aburrirse en clase es una de las más altas del mundo. En el lado contrario, están los que tienen total confianza en su capacidad y un elevado concepto de su desempeño. Este bloque obtiene en las investigaciones internacionales unos resultados muy por encima de la media española y europea y solo se pueden comparar con los países del bloque asiático que son, en general, los mejores.

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Si no te gusta leer a los 9 años tu riesgo de repetir se duplica