¿A qué se dedican los expresidentes asturianos?

La mayoría ha prolongado su carrera política más allá de la presidencia de la comunidad

Francisco Álvarez Cascos, Vicente Álvarez Areces, Antonio Trevín, Juan Luis Rodríguez Vigil y Pedro de Silva
Francisco Álvarez Cascos, Vicente Álvarez Areces, Antonio Trevín, Juan Luis Rodríguez Vigil y Pedro de Silva

Redaccion

Desde la restauración de la democracia, Asturias ha pasado diez legislaturas como comunidad autónoma y lo ha hecho con siete presidentes, cinco del partido socialista, uno del PP y uno de Foro Asturias. Antes de que se constituyera la administración del Principado hubo un órgano preautonómico presidido por el socialista Rafael Fernández que fue a su vez miembro del Consejo Soberano de Asturias y León durante la Guerra Civil. Rafael Fernández que regresó del exilio en 1977 dirigió el Consejo Regional de Asturias hasta las elecciones autonómicas de mayo de 1983, las primeras tras la aprobación del Estatuto de Autonomía de Asturias en 1982. A diferencia de otras comunidades, los expresidentes asturianos no tienen ningún tipo de pensión o prebenda posterior a haber ejercido el cargo, sí lo tiene Cataluña que cuenta con una ley de expresidentes por la que reciben el 80% del sueldo que corresponde a su cargo durante la mitad del tiempo que lo ejercieron y como mínimo una legislatura. En otras comunidades están regulados complementos a la jubilación (como en el País Vasco), oficinas y coche y chófer oficial (como en Valencia o Castilla La Mancha) aunque muchos exdirigentes han renunciado a ellas. En muchos territorios se reserva a los expresidentes un puesto en el Consejo Consultivo de la comunidad. En Asturias sólo se da este último caso pero no de forma automática, ¿de qué viven los expresidentes asturianos?  

Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos fue el primer presidente electo del Principado en la democracia. Elegido por el partido socialista, renovó su mandato por dos legislatura y abandonó la política en 1991. Formado como abogado, regresó al despacho familiar (su padre fue también letrado, al igual que su hermano), aunque buena parte de su actividad se ha desarrollado también en la literatura. Colabora de manera habitual con medios de comunicación y ha publicado varias novelas, ensayos y también libros de poesía.

Juan Luis Rodríguez-Vigil encabezó la candidatura del PSOE en las elecciones del 91 y obtuvo la presidencia. El suyo fue un mandato marcado por el escándalo del «petromocho», al haber asistido como presidente autonómico en las negociaciones con un falso intermedario francés que pretendía la construcción de una refinería en el puerto gijonés de El Musel, con un enorme inversión que, después de anunciarse,resultó ser totalmente fraudulenta. Aunque Rodríguez Vigil destacó que nunca se había pagado al intermediario, presentó su dimisión por «dignidad política» en 1993. Es abogado y en la actualidad también vocal del Consejo Consultivo de Asturias.

Antonio Trevín. En el tiempo en que Vigil era presidente, Antonio Trevín era alcalde de Llanes aunque compaginaba su cargo con un escaño como diputado en la Junta General. Tras la dimisión del presidente, el grupo socialista le propuso para el puesto y resultó elegido. Con todo, y aunque repitió como cabeza de lista en las siguientes elecciones, en 1995, resultaría derrotado por el PP. Trevín se mantuvo en la cámara autonómica aunque volvería a la alcaldía de Llanes en 1999. La suya es una prolongada carrera política. Fue también delegado del Gobierno en Asturias durante la presidencia de Zapatero y también diputado nacional por Asturias. Maestro de formación, en la última legislatura estatal se decantó por la corriente crítica con Pedro Sánchez y después de las primarias en las que este retornó a la Secretaría General del partido, presentó su renuncia al escaño y fue fichado como directivo de la empresa Asturiana de Laminados, ASLA. Aunque Trevín destacó que no había ninguna incompatibilidad en su paso a la iniciativa privada, este salto provocó polémica entre su detractores --de otros partidos y también dentro del propio grupo socialista-- como un nuevo episodio de «puertas giratorias».  

Antonio Trevín, Sergio Marqués, Juan Luis Rodríguez Vigil, Vicente Álvarez Areces y Javier Fernández en un homenaje a Rafael Fernández
Antonio Trevín, Sergio Marqués, Juan Luis Rodríguez Vigil, Vicente Álvarez Areces y Javier Fernández en un homenaje a Rafael Fernández

Sergio Marqués. Fue el candidato del PP en 1993 y el primero del grupo conservador en lograr la victoria en Asturias. Aunque la suya fue una presidencia marcada por los desencuentros con su propio partido ya desde el mismo día de las elecciones, a la hora de dar la rueda de prensa por ver quién se sentaba en el centro de la mesa, él o el entonces presidente del PP asturiano, Isidro Martínez Rozada. Con todo el mayor encontronazo de la presidencia de Marqués estuvo protagonizado por el choque con Francisco Álvarez Cascos, a la sazón secretario general del partido nacional y también ministro en el gobierno de Aznar. Una ruptura que se volvió escisión al formar Marqués su propio partido de signo regionalista, URAS, con el que se presentó a las siguientes elecciones aunque con escasos resultados. Marqués era abogado y tras dejar la política regresó a su despacho, falleció en 2012 de un infarto.

Vicente Álvarez Areces. La crisis del PP asturiano puso en bandeja la victoria por mayoría absoluta del hasta entonces alcalde de Gijón. Areces sería además presidente del Principado durante tres mandatos, un total de 12 años, desde 1999 a 2011. Matemático de profesión, la suya ha sido en todo caso una trayectoria ligada a la política. Después de dejar la presidencia de la comunidad, se presentó como senador por Asturias y en la actualidad todavía ocupa un escaño en la cámara alta.

Francisco Álvarez-Cascos. Las elecciones de 2011 llegaron en medio de un tormenta política sin precedentes. A la crisis de la gran recesión actual se sumó una lucha sin cuartel por la expectativa de quién dirigiría el PP en Asturias, con el exsecretario general de los conservadores (que había abandonado la política para trabajar en el negocio del arte junto a su tercera esposa, María Porto,  directora de la galería Marlborough) postulándose pero sin apoyos de la nueva dirección del partido de Mariano Rajoy y la abierta hostilidad de parte del grupo en Asturias. Después de una encendida polémica con gruesas declaraciones de partidarios y opositores en los medios de comunicación, Cascos fundó su propio partido, Foro Asturias con el que se presentó a las elecciones y ganó en número de escaños (aunque no voto popular) por lo que fue elegido pero con un mayoría muy exigua, 16 de los 45 diputados que tiene la Junta General. Fue el suyo un mandato accidentado y muy corto en el que la tensión con el PP se mantuvo muy viva y terminó por adelantar las elecciones, que perdió ante el PSOE, en 2012. Tras esa legislatura, en la que mantuvo un escaño en la oposición, anunció que dejaba de nuevo la política aunque mantiene el cargo de secretario general de Foro y participó activamente en las negociaciones de su grupo con el PP para acordar los últimos presupuestos generales del Estado. También cuenta con negocios particulares y se ha ocupado como asesor de grupos empresariales. 

Desde 2012, es presidente de Asturias Javier Fernández, del partido socialista, que ha anunciado que no volverá a presentarse a las elecciones. Los próximos comicios autonómicos se convocarán en 2019. 

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