¿A qué se dedican los expresidentes asturianos?

Luis Ordóñez
Luis Ordóñez REDACCION

ASTURIAS

Francisco Álvarez Cascos, Vicente Álvarez Areces, Antonio Trevín, Juan Luis Rodríguez Vigil y Pedro de Silva
Francisco Álvarez Cascos, Vicente Álvarez Areces, Antonio Trevín, Juan Luis Rodríguez Vigil y Pedro de Silva

La mayoría ha prolongado su carrera política más allá de la presidencia de la comunidad

04 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde la restauración de la democracia, Asturias ha pasado diez legislaturas como comunidad autónoma y lo ha hecho con siete presidentes, cinco del partido socialista, uno del PP y uno de Foro Asturias. Antes de que se constituyera la administración del Principado hubo un órgano preautonómico presidido por el socialista Rafael Fernández que fue a su vez miembro del Consejo Soberano de Asturias y León durante la Guerra Civil. Rafael Fernández que regresó del exilio en 1977 dirigió el Consejo Regional de Asturias hasta las elecciones autonómicas de mayo de 1983, las primeras tras la aprobación del Estatuto de Autonomía de Asturias en 1982. A diferencia de otras comunidades, los expresidentes asturianos no tienen ningún tipo de pensión o prebenda posterior a haber ejercido el cargo, sí lo tiene Cataluña que cuenta con una ley de expresidentes por la que reciben el 80% del sueldo que corresponde a su cargo durante la mitad del tiempo que lo ejercieron y como mínimo una legislatura. En otras comunidades están regulados complementos a la jubilación (como en el País Vasco), oficinas y coche y chófer oficial (como en Valencia o Castilla La Mancha) aunque muchos exdirigentes han renunciado a ellas. En muchos territorios se reserva a los expresidentes un puesto en el Consejo Consultivo de la comunidad. En Asturias sólo se da este último caso pero no de forma automática, ¿de qué viven los expresidentes asturianos?  

Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos fue el primer presidente electo del Principado en la democracia. Elegido por el partido socialista, renovó su mandato por dos legislatura y abandonó la política en 1991. Formado como abogado, regresó al despacho familiar (su padre fue también letrado, al igual que su hermano), aunque buena parte de su actividad se ha desarrollado también en la literatura. Colabora de manera habitual con medios de comunicación y ha publicado varias novelas, ensayos y también libros de poesía.

Juan Luis Rodríguez-Vigil encabezó la candidatura del PSOE en las elecciones del 91 y obtuvo la presidencia. El suyo fue un mandato marcado por el escándalo del «petromocho», al haber asistido como presidente autonómico en las negociaciones con un falso intermedario francés que pretendía la construcción de una refinería en el puerto gijonés de El Musel, con un enorme inversión que, después de anunciarse,resultó ser totalmente fraudulenta. Aunque Rodríguez Vigil destacó que nunca se había pagado al intermediario, presentó su dimisión por «dignidad política» en 1993. Es abogado y en la actualidad también vocal del Consejo Consultivo de Asturias.