Asturias necesita 90 médicos de Familia antes de cuatro años

El gerente del Sespa reconoce que esta especialidad de Primaria es la que tiene un déficit importante. Explica que la bolsa de alta disponibilidad para puestos poco atractivos no está funcionando

José Ramón Riera, gerente del SESPA
José Ramón Riera, gerente del SESPA

Redacción

El Servicio de Salud del Principado (Sespa) quiere incorporar 90 médicos de Familia a la plantilla antes de cuatro años para que los centros de Atención Primaria sigan funcionando con normalidad. Una de las opciones que baraja es incrementar las plazas MIR de esta especialidad. Otra es mejorar la calidad del empleo y sacar más contratos en la oferta pública de empleo. Esta es la necesidad de personal más acuciante que afronta el sistema público asturiano pero no la única. También busca anestesistas, pediatras y especialistas en radiodiagnóstico. Está encontrando serias dificultades para cubrir estas disciplinas sobre todo en las áreas sanitarias más alejadas del centro.

Así lo ha comentado el gerente del Sespa, José Ramón Riera, en una entrevista con la revista online Diario Médico. Riera ha señalado que su departamento trabaja para tratar de corregir este déficit y que están tomando como base las cifras de jubilaciones y la proporción de plazas que pueden ser cubiertas por los residentes. Riera reconoce que se están enfrentando a un fenómeno nuevo. Hace unos años era impensable que quedasen plazas vacantes, que no se encontrasen médicos. Reconoce que la clave está en mejorar la estabilidad de las plantillas, lo que pasa por reducir las tasas de eventualidad. La bolsa de alta disponibilidad, en la que se ofrecen beneficios a aquellos profesionales dispuestos a incorporarse con rapidez en puestos poco atractivos, tampoco está funcionando como esperaban. De ahí las dificultades para encontrar profesionales en Jarrio, Cangas del Narcea o Arriondas.

La situación

El gerente del Sespa explica que quiere actuar con rapidez para salvar el déficit de médicos en Familia pero también en Pediatría. Así que su idea es convocar los exámenes de la oferta pública de empleo (OPE) de estas dos disciplinas en el mes de septiembre, antes de que otras autonomías comiencen con el proceso. No tiene fechas más concretas. Antes tendrá que decidir si convoca un concurso de traslados previo. Es algo que debe sopesar porque retrasaría todo el proceso. Además, argumenta que no parece muy necesario, ya que el último concurso fue en 2016 y sirvió para que se desplazasen un gran número de profesionales, en concreto, 1.500.

Además de la OPE, el incremento de plazas MIR para Familia es otra estrategia. Otra pata puede ser conceder más prórrogas de jubilación de los médicos que así lo soliciten. Esta es una medida que lleva tiempo reclamando el Sindicato Médico (Simpa) y de la que el Sespa no era muy partidaria. Esa política parece estar cambiando. Riera señala que solo este último año ya se han concedido alguna más de 35, lo que supone la cifra más alta desde 2009. Una parte importante han sido, precisamente, en Familia. 

La gestión de personal tiene otros temas candentes. Cuando se publicó la OPE, las organizaciones sindicales calificaron el número de plazas de insuficientes. El gerente se defiende. Señala que está cumpliendo escrupulosamente con la tasa de reposición. Recuerda que en 2016, el 80% de las plazas convocadas fueron para médicos y que en la de 2017 se centran en las especialidades deficitarias y han sacado 43 puestos de promoción interna. También saca un pequeño reproche, al decir que la temporalidad en los médicos es menor que en otras categorías.

La situación de Pediatría también ha estado sujeta a debate, tanto por el déficit de profesionales como por unas declaraciones del consejero, Francisco del Busto, en las que daba a entender que esta disciplina estaba condenada a desaparecer y por las protestas en el oriente por la reordenación de los servicios. Riera indica que el balance en Asturias es mejor que en otras comunidades, ya que casi el 100% de las plazas están ocupadas por los profesionales correspondientes y porque hay más pediatras por población infantil que en el resto. Pero admite que existe una rigidez en la normativa del Sistema Nacional de Salud que impide disponer de pediatras donde se necesitan. Señala que la distribución actual no es la más idónea para las características geográficas del Principado.

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