El detenido por la muerte de Paz Fernández tenía una orden de alejamiento por malos tratos a otra mujer

Javier Ledo, que se había declarado inocente públicamente en varias ocasiones, pasa a disposición judicial. La Guardia Civil registra su casa en dos ocasiones

Registro en la casa del detenido por la muerte de Paz Fernández Javier Ledo ha sido detenido como presunto autor del asesinato de Paz Fernández. Según la hipótesis de la Guardia Civil, él fue quien la golpeó hasta matarla

Redacción

Puede parecer el guion de una serie americana, pero ocurrió en Navia. Y todavía faltan varios capítulos por escribir hasta que el caso de esclarezca. La Guardia Civil detuvo ayer en Navia a Javier Ledo, vecino de 42 del concejo de Coaña, por la muerte de Paz Fernández Borrego. Ledo, que se había declarado inocente públicamente en varias ocasiones, tenía una orden de alejamiento -que quebrantó en una ocasión- por maltrato a una mujer que no era Paz Fernández.

El cadáver de la víctima fue encontrado el pasado martes flotando a la orilla del embalse de Arbón, en Navia, tras veinte días de búsqueda. Desde ese momento, los agentes reconstruyeron las últimas horas en las que se vio con vida a la víctima. Había estado conversando con un amigo en una cafetería hasta que recibió una llamada y se fue. La Guardia Civil también trabajaba sobre un teléfono móvil que se encontró y con otras posibles pistas que se recuperaron en el embalse de Arbón, entre ellas una bolsa de plástico con piedras que alimenta la tesis de que Paz Fernández, tras ser asesinada, fue sumergida atándole un lastre. La autopsia confirmó que falleció por los golpes sufridos con un objeto romo en la cabeza y en el cuello. Posteriormente, se decretó el secreto de sumario, por lo que los detalles de la investigación se conocen con cuentagotas.

La Guardia Civil comenzó a estrechar el cerco y, tras interrogar a varios amigos de la víctima y recopilar pruebas, la investigación derivó en la detención de Ledo, que había concedido entrevistas a varios medios de comunicación en los que explicaba su versión de los hechos. Sus declaraciones eran contradictorias e incluso mostró los whatsapps que se intercambió con la víctima el día antes de su desaparición para autoexculparse. Sus explicaciones no convencieron a la Guardia Civil, que lo detuvo poco antes de las 9.00 horas.

Ledo pasó a disposición de la Autoridad Judicial de Luarca, donde le tomaron declaración. Previamente, había acudido junto los agentes, esposado, a la casa en la que esporádicamente pernoctaba, que es propiedad de su familia y donde fue detenido. Esa vivienda está situada en una calle cercana de la pensión en la que tendría que haber dormido el pasado 13 de febrero la mujer fallecida. Después volvió al juzgado y, a la salida, volvió a asegurar que es inocente. Por la tarde participó en un segundo registro en el domicilio. En todo momento permaneció con el rostro descubierto y con un semblante serio y confiado.

Según informó la Comandancia de Oviedo, los agentes buscan «pruebas y vestigios de su implicación en el caso» para su inclusión en las diligencias declaradas secretas por el Juzgado competente de Luarca. Los registros fueron llevados a cabo por agentes de la Compañía de la Guardia Civil de Luarca y de Policía Judicial y Laboratorio de Criminalista de la Comandancia de Oviedo, que contaron con el apoyo de perros adiestrados en la búsqueda y detección de restos biológicos. «Las muestras halladas serán remitidas al laboratorio de criminalística de la Guardia Civil para su análisis», apuntaron desde el Instituto Armado.

Durante las casi tres semanas que duró la búsqueda de Paz Fernández, el detenido compartió hasta en doce ocasiones en sus redes sociales las noticias en las que se informaba de la desaparición. Eso sí, no aportó ningún comentario. En las entrevistas concedidas a los medios de comunicación aseguró que mientras que él era investigado, el verdadero asesino seguía libre.

Antecedentes

Javier Ledo tiene antecedentes por maltrato, lesiones y amenazas a una mujer que no es Paz Fernández. Por ello, tiene puesta una orden de alejamiento y la privación de tenencia de armas, dos medidas habituales en estos casos. Además, en su expediente consta el quebrantamiento de condena por esa orden de alejamiento.

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El detenido por la muerte de Paz Fernández tenía una orden de alejamiento por malos tratos a otra mujer