Un psicólogo examina al asesino confeso del crimen de Navia

Javier Ledo pasa su primera noche en prisión, donde hoy será sometido a nuevas pruebas por el equipo de la Junta de Tratamiento

Javier Ledo, detenido como presunto autor de la muerte de Paz Fernández
Javier Ledo, detenido como presunto autor de la muerte de Paz Fernández

Redaccion

Javier Ledo Ovide pasó ayer su primera noche en el Módulo de Ingresos del Centro Penitenciario de Asturias, tras reconocer su autoría en el crimen de la gijonesa María Paz Fernández Borrego, cuyo cadáver fue recuperado del embalse de Arbón, en Coaña, la semana pasada. A su llegada a prisión se activó el protocolo habitual, con la toma de huellas y la entrega de los objetos personales que portaba y a continuación fue visto por un médico.

El informe del facultativo se adjuntará a los aportados por los profesionales que integran el equipo de la Junta de Tratamiento que en las próximas horas le someterán a nuevos exámenes, entre otros, un psicólogo, un educador y el trabajador social, según confirmaron fuentes penitenciarias.

La relación con la víctima

Aunque inicialmente está acusado de su responsabilidad en un delito de homicidio, la instrucción de la causa podría derivar en un agravamiento de la calificación de los hechos y, por consiguiente, de la pena, ya que se está investigando si su actuación podría encardinarse en la autoría de un delito de asesinato con agravante de género, tal y como han adelantado fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA).

Actualmente se está intentando averiguar cuál era la relación real de Javier Ledo con la víctima, ya que mientras el acusado mantenía que inicialmente sólo eran amigos, algunos testigos aseguran que fueron pareja y que podrían haber reanudado esa relación; una investigación que no ha trascendido, ante el secreto de sumario decretado por la titular del  Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Luarca, Marta Huerta Novoa, que instruye la causa.

Javier Ledo se enfrenta a penas que podrían oscilar entre los 10 y los 25 años de cárcel. No obstante, la investigación policial continúa de forma simultánea a la judicial. Efectivos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (Geas) de la Guardia Civil buscan en el embalse de Arbón, donde fue encontrado el cadáver lastrado con unas piedras, posibles objetos personales de la víctima o del acusado que aporten nuevas pruebas que puedan resultar trascendentes para el total esclarecimiento del crimen.

La búsqueda en el embalse

El Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil está analizando los numerosos efectos personales que fueron intervenidos en los tres registros domiciliarios llevados a cabo en Navia y en Llosorio, una pequeña aldea en Coaña, con tan sólo tres casas habitadas, a escasos nueve kilómetros de la localidad naviega y donde reside su madre. Entre otros, hay unas muletas con las que Javier Ledo era visto de forma intermitente y con las que pretendía mantener su coartada de que, debido a su estado de incapacidad para moverse con agilidad, no podía conducir, ni emplear fuerza alguna contra la víctima; una tesis que también ponen en entredicho algunos vecinos que le veían caminar sin ellas, en las horas previas a la desaparición de la gijonesa. La autopsia reveló que María Paz Fernández había sido golpeada brutalmente con un objeto romo, por lo que no se descarta la posible relación de las muletas.

Igualmente, entre los objetos incautados se encuentra una fregona que estaba en el interior del piso de Navia, en el que vivía Javier Ledo, y que podrían contener restos de sangre. Aunque en todo momento el autor confeso de la muerte de María Paz Fernández negó que ésta hubiera estado en la vivienda el mismo día de su desaparición, los análisis que se están llevando a cabo serán determinantes para esclarecer todos los detalles del crimen que le han llevado hasta el Centro Penitenciario de Asturias. 

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