Podemos Asturies y el corralito de Iglesias

Emilio León y Daniel Ripa en el Consejo Ciudadano
Emilio León y Daniel Ripa en el Consejo Ciudadano

Redacción

Se rompió el silencio. Tras un largo fin de semana en la que la noticia ha sido deglutida y analizada hasta el más nimio detalle, los principales dirigentes de Podemos Asturies han empezado a verter sus opiniones sobre la compra del chalet de 600.000 euros de Irene Montero y Pablo Iglesias. Daniel Ripa ha sido muy claro y Emilio León, tan inclinado a las metáforas, lo ha sido a la manera emilioleonista, es decir, dando paso a la interpretación. Mientras Ripa ha sido muy crítico con la compra del chalet («no me gusta y estoy dolido»), León lo ha sido con Javier Fernández, propietario de cuatro viviendas con un valor catastral de cerca de 600.000 euros. León ha defendido la coherencia en sus críticas al presidente con una metáfora («no se puede pedir a la gente que se apriete el cinturón cuando uno lleva tirantes») pero no se ha mojado en la polémica del chalé. «Me da exactamente igual dónde vivan los políticos». Durante el fin de semana, varios dirigentes locales de Podemos han ido comentando en petit comité su indignación con la compra del chaletazo, que ven similar a una zancadilla a la coherencia de la formación morada (y perdonen la metáfora). Se trata de una opinión extendida, aunque expresada en voz baja porque son conscientes de que Iglesias es la clave dovela del partido. A Pablo Iglesias no le ha sentado nada bien la crítica de Ripa y ha respondido con cierta acritud. Pero hay que recordar que Podemos Asturies siempre ha defendido su autonomía con respecto al aparato de Madrid, y que la organización asturiana no es precisamente un corralito de Iglesias, como algunos (de otros partidos) quieren pensar. Así lo ha demostrado Ripa. Las bases asturianas están llamadas a la consulta de un tema espinoso, un casoplón, que puede marcar el futuro de la formación. Al menos su coherencia interna.

El futuro de Cazorla, ¿en Oviedo?

El Mundial de Rusia no contará con jugadores asturianos. Hacía medio siglo que esto no sucedía. Una de las ausencias de la lista de Lopetegui es Santi Cazorla, que ha sufrido un calvario de ocho operaciones en el tobillo (infecciones incluidas) en los últimos años. Cazorla está en conversaciones con el Villarreal para realizar la pretemporada con el equipo castellonense. Su objetivo es conseguir recuperarse de la lesión. El jugador de Llanera es uno de los grandes productos de la cantera oviedista y formó parte de las categorías inferiores hasta 2003. Luego marchó a Villarreal y de ahí un camino que le llevó a Huelva, de nuevo Villarreal, Málaga y Arsenal. El club inglés acaba de hacer oficial la salida de Cazorla, tras seis años, los dos últimos lesionado. El presidente del Villarreal, Francisco Roig ha dicho que su club está dispuesto a ayudarle. ¿Y por qué no el Real Oviedo? Cazorla estuvo recientemente en el club carbayón de visita. Para el Oviedo supondría cerrar un círculo: abrir las puertas a un jugadorazo y un símbolo de la cantera.  Ya se verá lo que sucede en el futuro, aunque parece que Villarreal, un club que jugará en Europa la próxima temporada, lleva las de ganar.

Una bandera de izquierdas

La jura de bandera de Cristina Coto y Mercedes Fernández, ya comentada aquí, sigue en el candelero político. El portavoz del PSOE, Marcelino Marcos, ha reprochado a PP, Foro y Ciudadanos la utilización de la bandera de España «de una manera fría y abstracta» pese a que su uso debería tener «un sentido más amplio». Gaspar Llamazares ha ido más allá y aunque ha considerado «preocupante» que el recurso al patriotismo dé votos, ha puesto el foco en otra reflexión: la postura de los partidos de izquierda respecto a la bandera y los símbolos de España. ¿Una asignatura pendiente? Posiblemente. Las rémoras del franquismo tienen mucho peso, pero el papel de la bandera española está mal abordado por las fuerzas progresistas, un asunto al que apenas han prestado atención. O menos de la que se debería.  

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