La mortalidad en pacientes de Medicina Interna en Asturias preocupa

Un estudio revela la existencia de diferencias significativas en la tasa de fallecimientos entre comunidades. El Principado cuenta con estancias medias hospitalarias más bajas que otras regiones

Un grupo de pacientes consulta la ubicación de los servicios en las consultas externas del HUCA.Un grupo de pacientes consulta la ubicación de los servicios en las consultas externas del HUCA
Un grupo de pacientes consulta la ubicación de los servicios en las consultas externas del HUCA

Redacción

Diabetes, tiroides, colesterol, hipertensión, enfermedad hepática. Estas son las principales patologías que tratan los especialistas en Medicina Interna, los conocidos como internistas. Un estudio aprecia diferencias considerables en la tasa de mortalidad de los pacientes de esta especialidad en función de la comunidad autónoma en la que reside. Asturias está entre los territorios con más fallecimientos sobre el total de pacientes, teniendo en cuenta los diferentes riesgos de cada enfermedad. Esa brecha entre regiones llega a ser sangrante. En Melilla es justo el doble que en Navarra. Así lo revela un prestigioso estudio que analiza la relación entre los recursos y la actividad de las unidades asistenciales con los resultados en salud. Según sus conclusiones, los hospitales del Servicio de Salud del Principado (Sespa) necesitan mejorar en Medicina Interna. No hay diferencias en función del tamaño del hospital o de la organización de recursos. Pero sí por recursos. Ahora hay que averiguar a qué se debe.

Los proyectos RECAL son trabajos de investigación desarrollados por el Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria (Imasa) que ya ha estudiado seis disciplinas médicas diferentes. La primera fue Cardiología. Este proyecto se denominó Recalcar (Recursos y Calidad en Cardiología). Sus conclusiones hicieron saltas las alarmas. En la tasa de mortalidad por infarto del año 2011 se demostraba diferencias de hasta casi el 60% en función de las autonomías. No tenía nada que ver con razones sociodemográficas y sí con la organización de los recursos. La reacción de las administraciones consistió en extender la implantación del programa Código Infarto, que había demostrado su eficiencia. Los resultados fueron evidentes en breve. Un segundo estudio demostró que las diferencias se habían acortado en apenas 12 meses. Tras Cardiología llegaron más. Oncología, Neumología y también Medicina Interna. De hecho, este es la segunda investigación en esta disciplina, que se conoce como Recalmin.

La radiografía por comunidades analiza un amplio abanico de parámetros en numerosos hospitales del país, seis de ellos asturianos. Además de la tasa de mortalidad también se comprueba la tasa de pacientes por cada 1.000 habitanres, la estancia media hospitalaria, el porcentaje de complicaciones, si existe malnutrición o las úlceras diagnosticadas. El Principado destaca en alguno de estos capítulos. Cuenta con una de las estancia medias de ingresos más bajas del país, con solo 8 días. En Canarias, por ejemplo, se dispara a 14 días. El 18% de los enfermos tratados sufren de complicaciones. Aunque el indicador puede parecer elevado está lejos del 23,5% de Madrid o del 22,6%, por poner solos dos ejemplos con una situación peor. 

Los servicios públicos sanitarios también consideran importante conocer la tasa de reingreso, con la que pueden medir el volumen de pacientes que vuelve al hospital por una misma patología de la que ya había sido tratado. Ese porcentaje, ajustado en función del riesgo de cada diagnósticos, es del 17,2%. Otro parámetro importante porque ayuda a racionalizar los recursos es la hospitalización evitable, es decir, todos esos cuadros que no hubieran requerido de un ingreso si hubiésen sido diagnosticados a tiempo o abordados de una manera adecuada. En el Principado alcanza el 21%, lo que supone dos de cada ocho hospitalizaciones registradas. Es la cuarta comunidad autónoma con un porcentaje más elevado. Los casos de malnutrición, en cambio, está entre los más bajos. Y las ulceraciones tampoco son un problema acuciante.

«Son evidentes las diferencias entre comunidades en los ingresos por mil habitantes. Algunas de las diferencias pueden deberse a la diferente estructura de la población. Sin embargo, son más llamativas las diferencias que se encuentran en relación con las tasas de mortalidad ajustadas a riesgo, tanto para la global como para el índice de mortalidad por causas específicas, en donde se aprecian diferencias de casi un 100% entre la comunidad con mayores tasas de mortalidad ajustada y la de menores tasas. Aunque hay una tendencia a la disminución de la mortalidad ajustada cuanto mayor es la frecuentación o los reingresos, los coeficientes de correlación entre estas variables y la tasa ajustada de mortalidad son muy bajos y estadísticamente no significativos», concluye el estudio.

Antonio Zapatero, presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) y coordinador del estudio, ha destacado a Diario Médico la vertiente positiva que tienen este tipo de trabajo, ya que puede ayudar a mejorar. «Es importante comunicar que estas diferencias existen: en el caso de Cardiología, por ejemplo, cuando se comunicaron esas desigualdades se actuó y dos años después las diferencias se redujeron». Sin embargo, en este caso la solución puede ser más compleja porque han visto que hay diferencias entre territorios pero desconocen su origen. Esto supone que tendrán que seguir trabajando. Otro dato a tener en cuenta es el incremento de los ingresos hospitalarios que consumen gran parte de los recursos. Ha subido un 21% en sólo 8 años. Al mismo ritmo parece estar creciendo la edad de los pacientes. Este Recalmin está basado en datos del ejercicio 2015. La edad de los pacientes era de 77 años y había aumentado 3 años en un periodo de solo ocho años. 

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