Javier Fernández reclama una transición energética «paulatina» que no dañe la economía de Asturias

El presidente consideró «excesivo» el porcentaje de 35% de fuentes renovables fijado por Ribera en Bruselas como objetivo del Gobierno

Javier Fernández
Javier Fernández

Redaccion

El presidente asturiano, Javier Fernández consideró «excesivo» el objetivo de un 35% de tasa de energía procedentes de fuentes renovables fijado por la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, en su primera reunión mantenida en Bruselas y en la que planteó ampliar ese porcentaje del 27% actual como un medio de que España pasara a liderar la lucha contra el cambio climático. El presidente reiteró que no hacer una transición energética «en sintonía con las exigencias medioambientales es una necesidad» pero destacó que su opinión no ha cambiado respecto a los plazos, a la manera en la que el cambio debe producirse «a medio plazo» teniendo en cuenta que en Asturias el 20% del PIB está vinculado a la industria.

«Me he manifestado con claridad desde hace mucho tiempo» destacó el presidente señalando que no hacía referencia a las manifestaciones de la nueva ministra. «Tenemos claro cuál es la posición en Asturias, la de que haya un proceso paulatino de paso a una generación eléctrica más limpia; pero paulatino, quiero subrayarlo, porque se pondría en grave riesgo no sólo las térmicas o la logística del Musel, sino el coniunto de la industria española y la asturiana»; destacó el presidente quien añadió que ya le había traslado «con claridad» esta opinión personalmente a la ministra en la jornada de ayer.

Teresa Ribera ha remarcado que su objetivo es iniciar una descarbonización acelerada y, ante la alarma despertada en numerosos sectores de Asturias, desde el ámbito político a los agentes sociales, señaló que el «proceso de caída paulatina» del peso del carbón «no puede dejar a nadie atrás en el camino», por lo que es necesario ver cómo se activa el empleo y se ofrecen alternativas en las comarcas que dependen de las centrales térmicas. Al respecto, el presidente asturiano apuntó que los «incentivos» para comarcas que padecen una reconversión industrial serán bienvenidos pero que, en todo caso, «lo que pedimos es que el necesario tránsito necesita un tiempo; y es el que habíamos considerado de acuerdo con los compromisos de la UE en los que se habla de medio y largo plazo». Javier Fernández insistió en que no va a «abdicar de esa responsabilidad» respecto a los intereses de la economía asturiana, que las propias instituciones europeas apuntan a que porcentaje del peso de la energía en el PIB es más cercano en Asturias a sus recomendaciones que en el conjunto de España, sobre el 20%, y que «supongo que no vamos a plantear una desindustrialización cuando ese el óbjetivo que queremos conseguir».

La crisis del carbón en Asturias no está relacionada tanto con la producción de las explotaciones regionales, que es muy marginal, ni tampoco con el cupo de mineral nacional que se quema en las térmicas sino con la propia pervivencia de las centrales. Iberdrola anunció que quiere anticipar el cierre de Lada y Velilla lo que ha llevado al Gobierno asturiano a alertar del impacto que esa clausura tendría en el empleo, directo e indirecto de las centrales, pero también en el sector del transporte ya que el 25% de los tráficos de graneles del Musel son de carbón de importación y, finalmente, en la garantía de suministro eléctrico y a un precio competitivo para toda la industria asturiana. Todo ello le llevó a señalar meses atrás que, de llevarse a cabo ese cierre, Asturias padecería una «segunda reconversión industrial».

Por otra parte, Javier Fernández indicó que ya había hablado con el presidente Pedro Sánchez para conversar sobre los temas más relevantes para la comunidad que se abordarán en un futuro encuentro entre ambos en una fecha por fijar. 

    

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