Cuatro de las térmicas más contaminantes de España están en Asturias

Ecologistas en Acción señala la industria como principal fuente de polución en la comunidad y destaca un episodio de benzeno cancerígeno en Trubia

Vista del parque de carbones y de la central térmica de Aboño
Vista del parque de carbones y de la central térmica de Aboño

Redaccion

Si hay un factor diferencial en Asturias respecto al conjunto del estado a la hora de medir la calidad del aire es el impacto de la industria frente a otras fuentes de contaminación, como el tráfico, que predominan en las grandes aglomeraciones urbanas.El informe de Ecologistas en Acción correspondiente a 2017 destaca que en el Principado los principales episodios de polución tienen una relación directa con factorías, pero aún hay más. El estudio destaca que cuatro de las 15 centrales térmicas más contaminantes del Estado se sitúan en Asturias; las de la Narcea (de GN Fenosa), soto (EDP), Aboño (EDP) y Lada (Iberdrola). Si además se suman las centrales de León y Galicia, el noroeste peninsular asumen una carga desproporcionada de la contaminación procedente de la quema de carbón, lo que explica también el impacto que tendría en el empleo y la economía de la macrorregión el cierre acelerado de las plantas y por esto que esta decisión ha despertado una enorme controversia política.

En términos generales, el informe del colectivo ecologista señala que en Asturias hay «determinados puntos de contaminación importantes, como son los polígonos industriales que se reparten por todo el territorio asturiano, los puertos marítimos de Avilés y Gijón (que además del tráfico marítimo albergan una gran cantidad de actividades industriales básicas) y el tráfico rodado de las áreas metropolitanas de y entre Oviedo y Gijón, además de las grandes centrales térmicas de carbón, que en el año 2017 han incrementado su actividad. Las zonas centrales de Asturias (Oviedo, Avilés, Cuencas y Gijón) son las que presentan unos peores niveles de contaminación».

También destaca que «como consecuencia, la totalidad de la población asturiana respira un aire perjudicial para la salud según las recomendaciones de la OMS» aunque añade que «como resultado de la movilización social» el Gobierno autonómico aprobó en agosto del año pasado «la revisión de los planes de mejora de la calidad del aire de Avilés y de Gijón».

El informe sobre calidad del aire destaca que en «Asturias los contaminantes que más incidencia tuvieron en 2017 fueron las partículas PM10 y PM2,5 y el dióxido de azufre»; PM10 y PM2,5 son medidas de tamaño y se trata de partículas de muy diverso origen, algunos naturales pero también procedentes de combustiones industriales y del tráficos. En el caso de las emisiones de dióxido de azufre, la mayoría relacionados con los automóviles, Asturias presenta tasas superiores a las del resto de comunidades. 

En sus conclusiones para la comunidad, Ecologistas en Acción requieren al Principado a que modifique sus sistema para dar información sobre la estaciones de medición de partículas de forma más actualizada y apunta a que los peores registros se dieron en las estaciones de Matadero, Faro San Juan y Báscula, todas ellas en Avilés. Las estaciones cercanas a los puertos y a áreas industriales también ofrecieron un balance negativo, ya sea en la medición de partículas o de dióxido de azufre.

En el informe se destaca como un episodio singular el de la emisión de hidrocarburos tóxico en Trubia. Allí se rebasó «el límite legal del cancerígeno benceno, la única producida en el Estado español en 2017, al alcanzar una concentración media anual de 5,1 ?g/m3, por encima de los 5 ?g/m3 permitidos. La responsabilidad del incumplimiento se atribuye a las emisiones difusas de la fábrica de destilación de alquitrán de Industrial Química del Nalón, S.A., y en menor medida a las de Industrias Doy Manuel Morate,S.L.»

Balance nacional

En el ámbito nacional, el informe concluye que el 97% de los españoles y el 88% del territorio del Estado estuvieron expuestos a niveles de contaminación superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ecologistas en Acción señala a 17 provincias de Andalucía, Asturias, Cataluña, Galicia, Comunidad de Madrid, Murcia, Castilla-La Mancha y Canarias como las más contaminadas, así como los puertos de A Coruña, Alicante, Almería, Avilés, Barcelona, Cartagena, Gijón, Santander y Tarragona.

El coordinador del informe, Miguel Ceballos, lamentó, según recogió la agencia EFE, que la Comisión Europea retirara la sanción impuesta a España por superar los niveles de contaminación, ya que tanto Madrid como Barcelona, cuyos planes favorecieron el dictamen favorable, «vienen incumpliendo desde 2010».

En su opinión, con esta decisión «no queda otra que aplicar las medidas contenidas en dichos planes y cumplir cuanto antes», aunque ha recordado que «hay incertidumbre por la falta de consenso político en ambos ayuntamientos».

Ecologistas En Acción recuerda que las elevadas temperaturas y la prolongada sequía del pasado año contribuyeron al incremento de la contaminación, y el fuerte calor primaveral y estival disparó los niveles de ozono en buena parte del territorio, salvo en la cornisa cantábrica y Canarias.

«El efecto del cambio climático es evidente y ya no se refleja cada ciertos años, sino que se repite a menudo y nos tendremos que acostumbrar a que el tiempo no ayude demasiado a partir de ahora a mejorar los índices de contaminación, sobre todo en las ciudades», ha recordado Ceballos.

Pero el año 2017 fue el segundo, después de 2015, en que la contaminación atmosférica aumentó desde el inicio de la crisis económica, lo que indica que «a los condicionantes climáticos se suma el mayor consumo de los combustibles fósiles derivado del cambio de ciclo económico».

Fallecimientos prematuros

El principal contaminante de las áreas urbanas fue de nuevo el dióxido de nitrógeno, que afectó a once millones de personas en Madrid, Barcelona, Bilbao y Granada, mientras que las partículas en suspensión, «el contaminante más grave», afectaron a un millón y medio de personas.

En suma, 45 millones de españoles respiraron en 2017 aire contaminado, la causa, según Ceballos, «de 30.000 fallecimientos prematuros, cientos de miles de ingresos hospitalarios y millones de bajas laborales cada año».

Para Juan Bárcena, responsable de Calidad del Aire de Ecologistas En Acción, «hay cierto optimismo» en relación a la aplicación de medidas para mejorar la calidad del aire en las ciudades, porque «cuando se han hecho planes de movilidad la ciudadanía los ha acogido con razonable aceptación».

En su opinión, «si el problema se explica, la gente responde, pero hace falta voluntad política para reconocer que la adopción de medidas es una prioridad», porque «si no hacemos cosas, la contaminación irá a más, tanto por efecto del cambio climático como por las emisiones».

La ONG ha reclamado además medidas que favorezcan el uso del transporte público y la bicicleta, así como la reducción drástica de la actividad en las centrales térmicas y el apoyo a las energías renovables.

En relación al tráfico marítimo, Ecologistas En Acción ha instado a España a «promover un área de control de emisiones para todo el Mediterráneo occidental que obligue a los buques a transitar con combustibles más limpios».

Miguel Ceballos ha asegurado que «hemos comprobado que el ozono está aumentando en el litoral en los últimos años por el aire contaminado que llega desde el mar a la costa», con la consiguiente repercusión sobre el turismo vacacional. 

El precio en polución que paga Asturias por surtir de energía al centro

Luis Ordóñez
Gráfico con la comparativa de consumo de la energía eléctrica por comunidades
Gráfico con la comparativa de consumo de la energía eléctrica por comunidades

Un informe destaca la desigualdad en los costes medioambientales en la organización territorial del Estado

En los informes del Observatorio de la Sostenibilidad, Asturias aparece como una de las comunidades --en algunas variables la que más-- que padece mayores índices de contaminación. Es así, según destaca el propio estudio por la «especialización de la comunidad en la producción energética» y la concentración de centrales térmicas. En este sentido, a la hora de medir el grado de «carbonificación» de la economía de cada territorio, es decir, el consumo de CO2 de la economía de cada comunidad autónoma para producir una unidad de PIB, Asturias aparece de forma muy destacada respecto a cualquier otro lugar de país. Es el precio que el Principado paga en polución para surtir de energía a los grandes consumidores del Estado que están en el centro, en la capital, Madrid.

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