El precio en polución que paga Asturias por surtir de energía al centro

Un informe destaca la desigualdad en los costes medioambientales en la organización territorial del Estado

Gráfico con la comparativa de consumo de la energía eléctrica por comunidades
Gráfico con la comparativa de consumo de la energía eléctrica por comunidades

Redaccion

En los informes del Observatorio de la Sostenibilidad, Asturias aparece como una de las comunidades --en algunas variables la que más-- que padece mayores índices de contaminación. Es así, según destaca el propio estudio por la «especialización de la comunidad en la producción energética» y la concentración de centrales térmicas. En este sentido, a la hora de medir el grado de «carbonificación» de la economía de cada territorio, es decir, el consumo de CO2 de la economía de cada comunidad autónoma para producir una unidad de PIB, Asturias aparece de forma muy destacada respecto a cualquier otro lugar de país. Es el precio que el Principado paga en polución para surtir de energía a los grandes consumidores del Estado que están en el centro, en la capital, Madrid.

Uno de los gráfico incluido en el informe es especialmente revelador, se trata de un mapa de España en el que aparece en posiciones más altas los territorios productores de energía y en más bajas los consumidores, el dibujo muestra un pozo en el centro del Estado donde se precipitan los flujos de producción de parte del noroeste del país. En otro de sus apartados, el observatorio destaca las diferencias entre comunidades en función de las emisiones de CO2 fijas (es decir las que tienen su origen en grandes instalaciones industriales) y las difusas (es decir, aquellas que se producen desde el tejido de pequeñas y medianas empresas y del consumo). Según esta variable, Asturias se encuentra a la cabeza de las emisiones fijas con un porcentaje muy pequeño de difusas, en el otro extremo está Madrid, con apenas instalaciones industriales pero con una gran cantidad de emisiones debidas al consumo, singularmente por el transporte.

Generación media de energía por comunidades
Generación media de energía por comunidades

«Lo más llamativo es el fuerte peso de las emisiones de las grandes instalaciones industriales en Asturias, de manera que menos de una cuarta parte de las emisiones se debe al consumo ciudadano y de las pequeñas y medianas empresas no industriales, que es lo que representan las emisiones difusas», señala literalmente el informe para después añadir que «en el otro extremo, Madrid, Extremadura y La Rioja, presentan un máximo de emisiones difusas coincidiendo con la carencia casi total de industrias y por ello un máximo de emisiones debidas las transporte y otros sectores difusos». 

Demanda de energía eléctrica por comunidades
Demanda de energía eléctrica por comunidades

En el peso de las emisiones contaminantes respecto a número de habitantes de cada comunidad, Asturias vuelve a aparecer en mal lugar. El informe detalla que al medir la ratio de emisiones per cápita «se observa que los mayores emisores per cápita son los asturianos, seguidos de los castellano-leoneses los aragoneses y los gallegos, coincidiendo una vez más con las centrales térmicas de carbón y la industria pesada en zonas poco pobladas por lo general. Por contra los menores emisores per cápita son los madrileños, los valencianos y los andaluces».

Pero de nuevo el estudio señala: «aunque es evidente que sobre todo en el caso de Madrid es donde se consume mayoritariamente la energía que se produce en regiones como Aragón, Asturias o Galicia».

De hecho en sus conclusiones, el observatorio destaca que las diferencias territoriales en cuanto a la producción, demanda y consumo de energía eléctrica termina por dibujar un país muy desequilibrado con cuatro grandes ecosistemas. Asturias se encontraría en el denominado «costa» y en el diseño de estas desigualdades ha tenido su influencia la localización de la industria pero también «decisiones geopolíticas y de política empresarial que determinan grandes desigualdades y donde el envejecimiento es menos determinante». Así el informe apunta que el «volcán» de Madrid, que se nutre de la producción de la periferia, responde también a «la capitalidad del sistema político estatal, muy centralizado en toda nuestra historia, localiza en el centro el poder por lo que ha sido el territorio que ha tenido un mayor crecimiento demográfico, económico, de desarrollo urbano y de infraestructuras de toda la península, y la riqueza y ha determinado el sistema radial de comunicaciones de toda la península».

Dado el peso de las térmicas en la economía y el trabajo --tanto en empleos directos como indirectos relacionados con el sector del transporte-- no resulta extraño que haya sido objeto de encendido debate político el anuncio de Iberdrola de cerrar unilateralmente la planta de Lada. Desde el Ejecutivo autonómico, coincidiendo con el posicionamiento planteado tanto desde la patronal como los sindicatos mayoritarios, se ha urgido al Gobierno central a desarrollar una normativa que fije unos criterios ampliados (como la garantía del suministro eléctrico) para impedir la clausura de la central sin una alternativa. La forma en que debe desarrollarse esa normativa --el gobierno planteó un real decreto que recibió un fuerte varapalo de la comisión de la competencia en un informe preceptivo aunque no vinculante-- ha ocasionado también tensiones entre el partido socialista en Asturias y la dirección federal.

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Sobre el anuncio de Iberdrola de cerrar la central térmica de Lada planea un conflicto profundo sobre la preeminencia entre el interés empresarial privado y el común general; y ocurre que el campo de batalla es uno tan oscuro con tan mala prensa (menos en Asturias que en el resto de España) como la muy contaminante quema de carbón. Sin embargo, tanto el Principado como los agentes sociales --desde los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, hasta la Federación Asturiana de Empresarios (FADE)-- coincidieron en apostar por formar un frente común, o al menos compaginar esfuerzos, para defender que «la política energética la hacen los gobiernos y eso está por encima de las empresas», en palabras del consejero de Industria y Empleo, Isaac Pola. Todos coincidieron en el mismo propósito, aunque en diferentes grados.

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