Asturias se rezaga en el control de las emisiones

Susana Machargo
Susana D. Machargo REDACCIÓN

ASTURIAS

Vista del valle del Trubia con emisiones, niebla y una nube de contaminación.Vista del valle del Trubia con emisiones, niebla y una nube de contaminación
Vista del valle del Trubia con emisiones, niebla y una nube de contaminación

El Principado es la segunda comunidad que menos recorta y se mantiene como la primera comunidad con más emisiones de CO2 por habitante

02 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Asturias mejora pero a un ritmo tan lento y con un punto de partida tan malo que las mejores apenas son perceptibles. Esto podría ser el resumen del último informe del Observatorio de la Sostenibilidad, denominado Radiografía de las emisiones de CO2 por comunidades autónomas 1990-2015. Responsabilidad diferencias entre comunidades autónomas para conseguir la #descarbonización de la economía. Esta investigación aporta ya algunos datos de 2016 y analiza la evolución registrada en esos 25 años. El Principado tocó techo en la suelta de contaminantes en el 2006. Desde entonces, las mediciones han mejorado. Pero sus indicadores no son para lanzar las campanas al vuelo. Es la quinta región con más gases de efecto invernadero en los últimos 25 años pese a que ni es la quinta más poblada ni la quinta con mayor superficie. Es la segunda con mayores emisiones fijas, que son aquellas procedentes de las grandes industrias. Solo Andalucía registra más. Lo peor es que se mantiene en cabeza en toneladas de CO2 por habitantes soltadas a la atmósfera, con 28,3 toneladas por asturianos, más del doble de la segunda región (Castilla y León) y casi cuatro veces por encima de la media nacional (7,2 toneladas por español). El propio documento explica la razón. El Principado produce la energía que otros consumen. Ese es el caso de Madrid, sin casi contaminación de fuentes fijas pero con un gran peso de las difusas, que son las que generan los medios de transporte, la calefacción o el comercio.

El Observatorio de la Sostenibilidad lo tiene claro. Cada Administración tiene que asumir la parte que le corresponde en la lucha contra el cambio climáticos. «Las comunidades autónomas tienen una importante responsabilidad en las emisiones de su territorio. Los Gobiernos tienen que desarrollar sus propios planes y políticas de reducción, desarrollar las renovables, incentivar el autoconsumo, la compra pública desde la administración, aumentar las exigencias a empresas en contratos públicos, etcétera, ...», argumenta. Este organismo sabe cómo le pueden rebatir estas afirmaciones y ya responde por adelantado. Sabe que los Ejecutivos regionales puede decir que las políticas energéticas e industriales responden a decisiones del Gobierno central, porque esas decisiones se adoptan desde una óptica centralizada, «pero el importante grado de descentralización del país puede permitir que estas a tengan cada vez mayor poder de decisión para contribuir a la lucha contra el cambio climático», rebate.

Los números del informe

Las dos regiones que más gases de efecto invernadero han lanzado en los 25 años transcurridos entre 1990 y 2015 son Andalucía y Cataluña, cada una con un 14% del total nacional. Asturias ocupa el quinto puesto con un 8%. Los números absolutos permiten hacerse una idea de cuánto se ha contaminado en este tiempo. El Principado fue el responsable de casi 750.000 millones de toneladas de de CO2. La herida es evidente pero también hay una lectura positiva escondida en ese tiempo. Tras el cambio de siglo hubo un punto de inflexión. Asturias tocó techo en el 2006. Desde entonces, comenzó a reducir sus emisiones. El problema es que sus niveles eran muy altos y, encima, su ritmo es más lento que el del resto de España. Con los datos de 2016 en la mano se puede decir que la parábola descendente que traza la gráfica cae de una manera muy tenue. Todavía contamina un 4% más que en 1990 y en la última década solo ha recortado un 3% de las emisiones fijas, que son las que realmente generan un problema en el Principado. Solo la Comunidad Valenciana tiene un dato peor en este último indicador. De hecho, no ha conseguido recortar nada en 10 años.