El HUCA trata 150 casos al mes de infecciones resistentes a los antibióticos

La lucha contra las bacterias resistentes a los fármacos es una de la grandes preocupaciones de la Organización Mundial de la Salud. Un estudio realizado en hospitales españoles muestra que los casos registrados en Asturias son similares a las medias española y europea


Redaccion

El desafío de las bacterias resistentes a los antibióticos es algo más que una pesadilla teórica en las advertencias periódicas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que las considera una amenaza no solo para el bienestar físico de las personas, sino también para la seguridad alimentaria y el desarrollo. La Unidad de Microbiología del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) se enfrenta a él en la práctica como parte habitual de su trabajo cotidiano. Hasta 150 casos al mes pasan por las manos de sus especialistas, según los registros que llevan los propios médicos de la sanidad pública regional. La existencia de esos supermicrobios inmunes a los fármacos más habituales es preocupante por el número anual de afectados: en el 2018 morirán en España por esa causa más de 35.000 personas, una cifra 30 veces superior a la de las víctimas de accidentes de tráfico y las proyecciones de la OMS indica que para el año 2050 las infecciones matarán en todo el mundo a más personas que el cáncer. Pero no hay motivo para la alarma extrema ni para el pesimismo. Los nuevos medicamentos ya han empezado a derrotar a bacterias que hace solo un lustro eran letales, por lo que quizá los peores escenarios pongan demasiado énfasis en lo negativo, y además Asturias no está en una situación particularmente negativa. Sus cifras son similares a las de las tasas española y europea.

Entre las causas de la expansión del problema están el mal uso de los antibióticos por parte de la población (que hace mal tanto cuando se automedica con ese tipo de fármacos sin consultar con un médico como cuando deja los tratamientos al notar una mejoría en una enfermedad, pero antes de haberlos completado), las malas prácticas que llevan a que los pacientes se infecten en los hospitales y el propio uso de los antibióticos por parte del sector ganadero en la cría de animales que luego pasan a la cadena alimentaria. Pero no es fácil definir qué una bacteria multirresistente, advierte el doctor Javier Fernández Domínguez, microbiólogo del HUCA, porque el concepto de resistencia a los antibióticos está en un cambio continuo. «Los patógenos, los antibióticos disponibles y las resistencias a los mismos evolucionan de forma rápida. Por ejemplo, mientras hace unos años una de las mayores preocupaciones era la resistencia en staphylococccus aureus a la meticilina, hoy en día existen distintas alternativas terapéuticas frente a él y preocupan más otros patógenos, como, por ejemplo, las enterobacterias multirresistentes», explica.

Aunque 150 casos mensuales en Asturias, es decir, cinco al día, parezcan muchos, no son tantos. En el conjunto de España se esperan más de 180.000 este año y las infecciones por bacterias multirresistentes representan solo el 5% de todas las infecciones. El HUCA ha participado recientemente en un estudio realizado en varios centros hospitalarios de todo el país por la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), la organización médica que agrupa a los especialistas en la materia, y sus resultados son similares a la media. De ese trabajo procede el cálculo sobre las 35.000 personas que morirán este año a causa de infecciones, aunque establecer la mortalidad causada por las bacterias no siempre resulta fácil. En muchos casos, señala el doctor Fernández Domínguez, los médicos se encuentran con comorbilidad (presencia de enfermedades simultáneas) y no es sencillo delimitar la razón última del fallecimiento. Lo que los datos sí dejan claro, sin embargo, es que son peores los pronósticos para los pacientes que se infectan en el hospital que para los que ya llegan enfermos, según las cifras de mortalidad a 30 días de la infección o del ingreso.

Nueva generación de medicamentos

Aunque la OMS hace bien en activar las alarmas para alertar de las dimensiones del problema, los especialistas confían en que las próximas décadas desmientan los escenarios más negativos sobre la evolución de ese tipo de enfermedades. «Confiamos en que la sensibilización de la gente de a pie, del personal sanitario y las autoridades políticas con el problema lleve a una disminución de esta amenaza en los próximos años. También la industria farmacéutica tendrá un importante papel, invirtiendo en investigación para el desarrollo de nuevos antibióticos», opina el especialista asturiano. En los últimos años, para hacer frente a la nueva amenaza, se han recuperado fármacos descartados previamente por su toxicidad. Ahora, tras nuevas investigaciones, está a punto de salir al mercado una nueva generación de medicamentos en los que hay depositadas grandes esperanzas.

Sin embargo, no serán en ningún caso una solución definitiva porque está en la naturaleza de las bacterias desarrollar defensas contra todo lo que intenta matarlas, de manera que nunca se podrá bajar la guardia. Hacer un buen uso desde el principio de esa nueva generación de fármacos para alargar su vida útil y no descuidar la investigación y el desarrollo de nuevas soluciones son las reglas básicas para la nueva situación. El HUCA ya ha introducido nuevos protocolos para su personal con la intención de reducir al mínimo las infecciones dentro de sus instalaciones y aplica técnicas de detección precoz para evitar la dispersión de las bacterias por el hospital y darles un tratamiento adecuado desde el primer momento. La Consejería de Sanidad y el Ministerio del ramo trabajan también en programas para el buen uso de los antibióticos, una iniciativa conocida como PROA, y otro plan sobre la resistencia a los antibióticos (PRAN).

 Remedios en las algas y el agua de lluvia

En Asturias, además, se investiga para hallar nuevas soluciones al desafío de las bacterias mas mortíferas. El HUCA y el Área de Microbiología del Departamento de Biología Funcional de la Universidad de Oviedo colaboran en la búsqueda de nuevas bacterias que no solo no causen infecciones, sino que ayuden a combatirlas. Dirigido por la profesora Gloria Blanco, ese equipo ha centrado su atención en el mar Cantábrico como fuente de remedios antibióticos y antitumorales. Una de sus líneas de trabajo es el envío de buzos a las aguas profundas del cañón de Avilés para buscar entre sus ecosistemas de algas y corales unos microorganismos conocidos como actinomicetos, que producen moléculas conocidas por actividad contra las infecciones y los tumores. Son esenciales para la vida y lo que ha demostrado la labor de los investigadores asturianos es que, gracias a su capacidad para vivir en simbiosis, no se encuentran solo en el fondo del mar. Se han hallado también en algas depositadas por las mareas en las playas de Gijón y en agua de lluvia, lo que prueba su capacidad de pasar al ciclo hídrico.

 «Los océanos son en la actualidad una fuente alternativa de aislamiento de nuevos géneros de actinomicetos, cuyo estudio se ha hecho muy atractivo debido al creciente número de nuevos y potentes compuestos de interés farmacológico que producen», explicó la profesora Blanco cuando la Universidad dio a conocer los resultados de la investigación, publicados por la revista médica Microbial Ecology. El Hospital de Cabueñes se encarga de investigar la efectividad antibiótica de esos microorganismos.

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