El HUCA trata 150 casos al mes de infecciones resistentes a los antibióticos

Raúl Álvarez REDACCION

ASTURIAS

PACO RODRÍGUEZ

La lucha contra las bacterias resistentes a los fármacos es una de la grandes preocupaciones de la Organización Mundial de la Salud. Un estudio realizado en hospitales españoles muestra que los casos registrados en Asturias son similares a las medias española y europea

24 jun 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El desafío de las bacterias resistentes a los antibióticos es algo más que una pesadilla teórica en las advertencias periódicas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que las considera una amenaza no solo para el bienestar físico de las personas, sino también para la seguridad alimentaria y el desarrollo. La Unidad de Microbiología del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) se enfrenta a él en la práctica como parte habitual de su trabajo cotidiano. Hasta 150 casos al mes pasan por las manos de sus especialistas, según los registros que llevan los propios médicos de la sanidad pública regional. La existencia de esos supermicrobios inmunes a los fármacos más habituales es preocupante por el número anual de afectados: en el 2018 morirán en España por esa causa más de 35.000 personas, una cifra 30 veces superior a la de las víctimas de accidentes de tráfico y las proyecciones de la OMS indica que para el año 2050 las infecciones matarán en todo el mundo a más personas que el cáncer. Pero no hay motivo para la alarma extrema ni para el pesimismo. Los nuevos medicamentos ya han empezado a derrotar a bacterias que hace solo un lustro eran letales, por lo que quizá los peores escenarios pongan demasiado énfasis en lo negativo, y además Asturias no está en una situación particularmente negativa. Sus cifras son similares a las de las tasas española y europea.

Entre las causas de la expansión del problema están el mal uso de los antibióticos por parte de la población (que hace mal tanto cuando se automedica con ese tipo de fármacos sin consultar con un médico como cuando deja los tratamientos al notar una mejoría en una enfermedad, pero antes de haberlos completado), las malas prácticas que llevan a que los pacientes se infecten en los hospitales y el propio uso de los antibióticos por parte del sector ganadero en la cría de animales que luego pasan a la cadena alimentaria. Pero no es fácil definir qué una bacteria multirresistente, advierte el doctor Javier Fernández Domínguez, microbiólogo del HUCA, porque el concepto de resistencia a los antibióticos está en un cambio continuo. «Los patógenos, los antibióticos disponibles y las resistencias a los mismos evolucionan de forma rápida. Por ejemplo, mientras hace unos años una de las mayores preocupaciones era la resistencia en staphylococccus aureus a la meticilina, hoy en día existen distintas alternativas terapéuticas frente a él y preocupan más otros patógenos, como, por ejemplo, las enterobacterias multirresistentes», explica.

Aunque 150 casos mensuales en Asturias, es decir, cinco al día, parezcan muchos, no son tantos. En el conjunto de España se esperan más de 180.000 este año y las infecciones por bacterias multirresistentes representan solo el 5% de todas las infecciones. El HUCA ha participado recientemente en un estudio realizado en varios centros hospitalarios de todo el país por la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), la organización médica que agrupa a los especialistas en la materia, y sus resultados son similares a la media. De ese trabajo procede el cálculo sobre las 35.000 personas que morirán este año a causa de infecciones, aunque establecer la mortalidad causada por las bacterias no siempre resulta fácil. En muchos casos, señala el doctor Fernández Domínguez, los médicos se encuentran con comorbilidad (presencia de enfermedades simultáneas) y no es sencillo delimitar la razón última del fallecimiento. Lo que los datos sí dejan claro, sin embargo, es que son peores los pronósticos para los pacientes que se infectan en el hospital que para los que ya llegan enfermos, según las cifras de mortalidad a 30 días de la infección o del ingreso.