Estas son las enfermedades más típicas del verano (y cómo prevenirlas)

Natasha Martín REDACCIÓN

ASTURIAS

SOL PLAYA Y BUEN TIEMPO
SOL PLAYA Y BUEN TIEMPO MARCOS MÍGUEZ

La época estival concentra la proliferación de una serie de patologías donde la piel se lleva la peor parte

03 jul 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El verano trae consigo el sol y las altas temperaturas (en mayor o menor medida en función de la comunidad), las comidas a deshoras, las bebidas frías, los chapuzones. Nada extraño, por supuesto. Si bien, todas esas nuevas rutinas acarrean una serie de enfermedades que tienen por afición proliferar durante la época estival. Entre ellas, las asociadas a la piel se llevan la peor parte, según el criterio de Manuel Fernández Barrial, presidente de Semergen (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria), muy seguida de las relacionadas con los ojos, como la conjuntivitis. Prevenirlas es más sencillo que descansar frente al mar. Eso sí, será necesario evitar una serie de hábitos que pueden echar por tierra las ansiadas vacaciones.

Las quemaduras

La estrella de todos los males: el sol. Y es que aunque parezca que la temperatura no es en exceso alta, la exposición a sus rayos permanece. En verano parece norma pasarse horas alimentándose de vitamina D sin cesar. Pero las consecuencias no son halagüeñas. Para prevenir las quemaduras en la piel Fernández aconseja evitar largas exposiciones al sol y siempre proteger la piel con crema solar, pero nunca con un factor menor de 50. «No hace falta tampoco comprar la más cara, ya que todas son prácticamente iguales una vez homologadas», asegura. Además, no se pueden olvidar de utilizar gorros para proteger la zona de la cara, el cuello y el cuero cabelludo, «ya que requieren de especial atención», comenta el presidente de Semergen.

Pero si la quemadura ya se ha producido, lo mejor será evitar el sol a toda costa hasta que la piel se regenere, para cual será necesario utilizar ingentes cantidades de crema hidratante y, poco a poco, irá resolviéndose el problema.

Las conjuntivitis

Las conjuntivitis irritativas son las que están relacionadas por la incursión de cuerpos extraños en la membrana que recubre el globo ocular y el interior de los párpados. Aunque pueden aparecer durante cualquier época del año, «en verano se acentúa porque aumenta el contacto con el ambiente exterior», apunta Fernández. Así, el sol, los aires acondicionados y nadar bajo el agua de piscinas con exceso de cloro puede provocar esta gran molestia.

Para prevenir que aparezca, Fernández recomienda utilizar unas gafas sencillas de buceo para proteger las membranas oculares y así evitar el contacto con el agua. Por lo general, la irritación desaparecerá pasados unos días pero, si se complica, se necesitará tratamiento médico.

La gastroenteritis

Comer mucho, mal y a deshoras son los ingredientes esenciales para favorecer que la gastroenteritis alimentaria se asome a saludar. Si a ello se le suman el abuso de salsas o el descuido en cuanto a la refrigeración de ciertos alimentos, la enfermedad está garantizada.

Para evitar este tipo de molestas infecciones Fernández recomienda optar por comidas básicas, evitar las grandes ingestas de grasas, tener mucho cuidado para no romper la cadena del frío de los alimentos y comer productos frescos, del mercado del día y de temporada.

La otitis

Las otitis más frecuentes durante la época estival son, basándose en el historial de consultas del presidente de Semergen, las externas, es decir, las que tienen lugar fuera del tímpano (las internas son más comunes durante el invierno). La enfermedad se produce cuando bacterias y hongos que suelen estar en algunos mares, ríos o piscinas se adentran en el oído. Para evitar esta molestia que produce fiebre, dolor agudo y supuración, «lo mejor es utilizar unos tapones simples», comenta Fernández. Eso sí, si la inflamación se complica, será preciso acudir al médico para recibir un tratamiento antibiótico.

La cistitis

La cistitis o infección de orina suele aparecer con mayor incidencia en las mujeres. Las razones de su existencia durante el verano se suelen deber a permanecer más tiempo del debido con el bañador mojado o por las temperaturas especialmente frías del agua. Sus síntomas son escozor, ganas continuas de orinar e incluso fiebre.

Una vez se produce la infección no hay otra opción que recurrir a un tratamiento antibiótico de prescripción médica. Si bien, puede prevenirse durante esta época con el sencillo gesto de mudar el bañador mojado por uno seco.

Faringitis y bronquitis

Estas dos patologías suelen asociarse más con el invierno. Sin embargo, el verano no es terreno seguro, especialmente en Asturias, ya que los cambios bruscos de temperatura suelen ser los mejores aliados para que la molestia aparezca, unido al abuso de las bebidas frías o a las aguas -también frías- de los mares y piscinas.

Prevenir su aparición es complicado, ya que se tratan de enfermedades víricas. No obstante, protegerse la garganta ante la variación de temperatura, evitar el tabaco o las bebidas muy frías, pueden ayudar.