Cinco pueblos para huir de la masificación en Asturias

La región esconde numerosos rincones con encanto en los que mimetizarse con la naturaleza y disfrutar de la tranquilidad

Bandujo
Bandujo

Redacción

Asturias es una buena opción para disfrutar de unas buenas vacaciones. Playa y montaña, ciudad, alboroto, bares y fiesta. Tiene todo lo necesario para vivir unos intensos días de desconexión. Pero Asturias también es historia, naturaleza y tranquilidad. Si lo que uno busca es mimetizarse con la naturaleza y relajarse rodeado de verde, tomando un buen desayuno acompañado del sonido de los pájaros, del mar o de la lluvia que caracteriza en la región, el Principado esconde infinitos rincones en lo que desaparecer o encontrarse a uno mismo.

Ortiguera

El pueblo de Ortiguera, en Coaña, se levanta sobre las laderas que desembocan en el Cantábrico y abre una ventana a la inmensidad del mar. Este recóndito paraje al occidente de la región parece sacado de un cuento. Su puerto, el del Ribeiro, es uno de los más bonitos de Asturias, aunque desconocido por los turistas. El cabo San Agustín, a un extremo del pueblo, es un enclave digno de visitar. Allí se encuentran los impresionantes faros, el antiguo, más pequeño, y el nuevo, rodeado de una preciosa zona ajardinada. Reposa también en la zona el monumento a los marineros fallecidos y la blanca ermita de corte marinero. Además, sus casas, de espectacular arquitectura indiana aportan al lugar un carácter único.. Un lugar, sin duda, en el que perderse en la tranquilidad y en el relajante sonido del mar.

Ortiguera
Ortiguera

Espinaréu

En Piloña, al oriente de Asturias, se encuentra uno de los pueblos con más hórreos de la región.  Con un total de 20 hórreos y seis paneras, constituye uno de los más excepcionales conjuntos patrimoniales tradicionales de Asturias. En la acogedora aldea de Espinaréu, bañada por el río del mismo nombre, los hórreos cobran vida propia. Desde el siglo XV hasta el XIX, todos y cada uno distintos, con sus variadas decoraciones y tallas. 

Espinaréu
Espinaréu

Cerca de Espinaréu se encuentra el área recreativa de La Pesanca, desde donde arranca la Ruta Foces del Río Infierno. El trayecto, de unas cuatro horas y media (ida y vuelta) recorre parajes inmersos en plena naturaleza y lugares insólitos disgnos de visitar como el santuario Virgen de la Cueva, la iglesia de Santa María de Villamayor o la Torre del Omedal.

Bandujo

Bandujo es una pequeña aldea en el concejo de Proaza en la que habitan un total de 43 personas. Apenas ocupa una extensión de 10 kilómetros cuadrados, pero su arquitectura, su historia y sus espectaculares vistas no dejan nada que envidiar a cualquier otra aldea. Consta de seis barrios: La Molina, el Palacio, Entelaiglesia, la Reguera, el Campal y el Toral y pasear por sus caleyas es transportarse al medievo. Su palacio, la Torre de Bandujo, que se remonta a los siglos XI-XIII, y la iglesia de Santa María, del siglo X, harán sentirse a cualquiera lejos de tierras astures. Por no hablar de las vistas. No importa en el punto en el que te encuentres, desde donde sea te encontrarás rodeado de verdes montes, que harán de la visita algo inolvidable.

Bandujo
Bandujo

Bandujo posee una de las tradiciones más vistosas de Asturias. El Día de Difuntos las tumbas de tierra se dibujan y cubren con flores. Además, en este cementerio las lápidas no tienen nombre ni propiedad. Cuando alguien fallece ocupa el lugar de aquella persona que lleva más tiempo enterrada allí.

 Tuña

En Tineo, en el occidente de Asturias, se encuentra Tuña, cuna del noble general Rafael de Riego. Pueblo Ejemplar en el año 2000, esta parroquia vaqueira destaca por sus casonas palaciegas. Tuña posee un gran patrimonio perteneciente a los siglos XIII a XVIII: La Casa-Torre de los Cienfuego; el palacio de los RIego y Tineo de Tuña, del siglo XIII, en el que destaca el escudo de piedra de armas de la familia o la Chamborra, casa natal del general Riego. La iglesia de Santa María; la Torre de Tuña, mayor torre defensiva del pueblo; o el Palacio de Cabo del río, a la vera del río Tuña, enriquecen aún más su carácter.  El Ponte de Carral, puente de piedra levantado sobre uno anterior de época romana, se sitúa en la antigua calzada que unía Lugo con Astorga. Sin duda, un pueblo con mucha historia en el que poder perderse y escapar de la masificación.

Tuña
Tuña

Pimiago

Pimiango es arquitectura, historia y naturaleza. Si hay un lugar de ensueño en el pueblo ese es, sin duda, el monasterio de Santa María de Tina. Sus ruinas, en aceptable estado dado que data del siglo X, muestran los restos de un esqueleto que insinúa lo que fue un gran templo. Al norte, el valle de San Emeterio, lugar de leyendas donde resuena, a lo lejos, el sonido del mar. Allí se encuentra la ermita dedicada a este santo que le da nombre. Otro lugar para despejar, lejos del verde de los valles, es la playa de La Franca, cerca de Pimiango, un lugar lleno de leyendas que descubrir recorriendo sus paisajes.

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