El negocio del surf en Asturias: menos «boom» y más calidad

La federación y las escuelas abogan por profesionalizar la actividad para relanzarla como un reclamo turístico más del «Paraíso Natural»

Surf en Asturias surf en Salinas escuela de surf surfing

Redacción

A día de hoy, parece difícil acudir a una playa de la costa asturiana sin ver a algún surfista tratando de cazar una buena ola, o a jóvenes -y no tan jóvenes- aprendices que tratan de acercarse a este deporte de riesgo durante una jornada intensiva. El negocio del surf en Asturias vive un momento álgido; sin embargo, tanto las escuelas como la Federación de Surf del Principado de Asturias tienen claro cuál es la próxima ola que se ha de domar: la profesionalización y la apuesta por la calidad. «El 'boom' sigue subiendo», asegura Jesús Espina, presidente de la federación. «Si antes había mucho, ahora hay más, tanto a nivel deportivo como de escuelas», cuenta. 

El verano se ha convertido en una invasión de cursillistas en las playas. «Se nos está yendo de las manos», sostiene Espina. El problema no es, sin embargo, la afluencia, sino el posible fraude en detrimento de la calidad. Tal y como explica el presidente de la federación, hay personas que, sin estar cualificadas, están ofreciendo cursos. «Muchos tienen INEF o TAFAD», comenta. Titulaciones que, pese a ofrecer formación deportiva, no son específicas del surf. «Existen cursos de nivel técnico 1 y 2, que son los que que debería tener cada monitor. Aquellos que vayan a practicar el deporte por un día deberían pedirlo, por seguridad», asegura.

En la misma línea, Pedro Méndez, director de Picante Soul Surfing (Tapia de Casariego) y seleccionador asturiano de surf, sostiene que «se están haciendo cosas, vamos por el buen camino, pero si queremos relanzar la actividad, la profesionalización es esencial». En su opinión, la mayor explosión de clientes se vivió hace cinco años, cuando había muchas más escuelas. «Ahora ya no hay tantas, han sobrevivido las buenas, las que cumplen los requisitos y las que tienen una cuidada planificación de la enseñanza». Criterio compartido por Paulino Rodríguez, director de la escuela de surf Las Dunas (Salinas), pionera en la zona. Rodríguez lo tiene claro: el turismo del surf ya tocó techo. «Llevamos ocho años y creemos que hasta aquí llegó. Hay un pequeño parón. El 'boom' ya pasó, ahora lo que necesitamos es la calidad que tienen otros sitios».

En busca de la calidad de Cantabria, Galicia y País Vasco

Asturias tiene los ingredientes para convertirse en un referente para el surf profesional, pero faltan los medios. «En Salinas hay olas todos los días del año, eso es una gran ventaja. Hay pocas playas en las que esto suceda. En Cádiz y en otras zonas del Mediterráneo, durante el verano, el mar se calma así que vienen al norte», cuenta Rodríguez. Si bien, entre las opciones de la costa Cantábrica, Asturias se encuentra donde la ola rompe.

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Cantabria, Galicia y País Vasco son los grandes bastiones de este deporte en el norte. Para Méndez, ponerse a ese nivel es, todavía, complicado. «Allí hay gente que trabaja en exclusiva para la federación», sostiene. «En Asturias, en cambio, los que están en la federación tienen además otros trabajos, así es difícil focalizar todos los esfuerzos».

Y esos esfuerzos requieren promoción. Tal y como detalla Rodríguez, en su día, en el País Vasco también vivieron un boom de clientes, «pero luego decidieron buscar la calidad y ahora son lo que son», una potencia que, en palabras de Espina, «está a años luz» de Asturias. Por su parte, en Cantabria tienen en marcha buenas ideas. El director de Las Dunas señala que, en la zona de Somo y Loreno, tienen actividades y eventos que dan mucha importancia al surf. «En Asturias la ayuda es muy baja», comenta. «El surf que se puede realizar en nuestras playas no aparece en ninguna feria, no es un reclamo turístico. Lo que hacen ahora Cantabria y País Vasco es recoger lo que sembraron. Ahí tendríamos que llegar nosotros».

Y para esa siembra se requieren apenas dos semillas: calidad y promoción. Todos coinciden en que la diferencia con las comunidades vecinas fue el apostar por la calidad. «Si un monitor va al mar con 20 alumnos la calidad es escasa», mantiene Espina. «No se puede permitir que la gente se sienta engañada», añade. En cuanto a la promoción, Rodríguez la califica de esencial para marcar una diferencia real. «Con el emblema de 'Paraíso Natural' se podría conseguir que las playas asturianas no solo fueran un lugar de descanso, sino terreno surfeable para los profesionales. Necesitamos que los gobiernos se comprometan con la promoción, ahora todos los esfuerzos provienen del sector privado y no basta. Solo con una buena promoción atraeremos a un cliente que busque surf de calidad», declara.

La importancia de monitores certificados

Los niveles técnicos de surf garantizan una serie de saberes indispensables para aquel que se responsabiliza de la seguridad de aquellos que aún no conocen los peligros de un deporte que, pese a haberse popularizado, sigue siendo arriesgado. «El saber técnico te da conocimiento de la mar y las corrientes», cuenta Espina. «Un monitor cualificado sabe reaccionar ante las emergencias. Les preparan en el propio mar, conocen a qué se enfrentan». Asimismo, es importante controlar el número de alumnos que cada monitor se lleva al mar. En base al presidente de la federación, si el grupo lo componen personas mayores de 16 años, no pueden ser más de ocho y, según vaya bajando la edad, el número debe ser menor. «Si son niños pequeños no deberían ir más de tres», afirma. Sin embargo, durante el verano es habitual ver a escuelas desbordadas. «Se ven con tanta gente que no cumplen con el número», mantiene.

La amenaza de la contaminación

La contaminación parece contraria a la idea de paraíso que se adhiere a Asturias; sin embargo, los residuos que pueblan algunas zonas de la costa asturiana son una firme amenaza. Así lo considera Paulino Rodríguez, quien afirma que en Salinas la contaminación está llevando a que la gente se esté yendo a otras playas de Asturias o a las de otras comunidades. «Hoy en día, con todas las opciones posibles, no podemos permitir que la contaminación se adueñe de nuestras playas».

Las playas peligrosas para los bañistas, las mejores para los surfistas

El surf es un deporte que lleva a una conexión plena entre el individuo y la naturaleza. Los profesionales del deporte, ya enganchados, lo consideran una actividad saludable, divertida, llena de ejercicio y, a su vez, relajante. Para poder practicar el deporte como se merece, lo ideal es acudir a aquellas playas donde las olas sean constantes, como Salinas y Xagó. Menos constante es Rodiles, pero en sus aguas se surcan la mejores olas de Asturias. También son adecuadas para los profesionales otras como el playón de bayas, Tapia y Peñarronda.

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Pese a ser las más adecuadas para enfrentarse al mar sobre una tabla, suelen ser también las más peligrosas para los bañistas. «En esas playas hay olas con fuerza y con pared que permiten hacer maniobras», sostiene Espina. Sin embargo, también son en las que más corrientes aparecen.

Ante la peligrosidad, Rodríguez aporta una serie de consejos. En primer lugar, es importante saber que la zona menos peligrosa es donde rompen las olas, «porque te sacan para fuera», sostiene. Y, lejos de lo que se pueda pensar, desconfíe de las zonas con la mar en calma «porque es ahí donde se generan las corrientes peligrosas». Para evitar sustos, Rodríguez apuesta por imitar el modelo cántabro de los carteles: «Sería genial que se ofreciera esta información a la gente para evitar problemas. Unos carteles informativos básicos, como los que ya existen en Cantabria, sobre la seguridad y las reglas del surf para que todos disfrutemos».

Para los profesionales más atrevidos, también existen en la costa asturianas olas potencialmente peligrosas que solo se forman durante el invierno. Olas como la «el Mongol», en Gijón; «la Verdad», en Lastres; o «el Carmen», en Luanco, pueden llegar a alcanzar los seis metros de altura. Surcarlas requiere de profesionalidad, valentía y mucha seguridad, ya que hasta los propios surfistas se atavían con cascos cuando se adentran al mar en estas condiciones. Quizás, algún día las jóvenes promesas del surf en Asturias se vean sobre esas olas. Entre la cantera destacan nombres como Kenia López, de Tapia, que con solo 11 años ya sobresale o Kike Suárez, subcampeón junior de España. También Gabio Ortiz (Tapia), Alicia Takahashi (Gijón) y Nerea Donaire (Gijón).

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