Los partidos afrontan el nuevo curso tras los terremotos del verano

La legislatura asturiana afronta su recta final con varios cambios en los grupos parlamentarios y buscando encaje con la renovación de liderazgos

El pleno de la Junta General
El pleno de la Junta General

Redaccion

Con la entrada de la última semana de agosto, el verano entra en la recta final para el inicio del nuevo curso político en la Junta General, los plenos comenzarán en septiembre, el que será el último año de la legislatura antes de las elecciones municipales y autonómicas de mayo, y en un periodo en el que todos los partidos con representación en el parlamento autonómico han sufrido con mayor o menos intensidad algún terremoto interno que les ha obligado a reposicionarse y a afrontar el inicio del curso con menos estabilidad de la esperada.

El PSOE pasó su crisis interna, que no fue pequeña, meses atrás. Estos serán los últimos meses de Javier Fernández como presidente del Principado y los socialistas ya han digerido la elección por amplia mayoría de Adrián Barbón como secretario general y también como candidato a la presidencia asturiana, a pesar de haber prometido en un inicio que no compatibilizaría ambos cargos. Ha resultado crucial también el triunfo de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno central. Incluso algunos de los más críticos con el sanchismo defienden el 'patriotismo de partido' para defender que los socialistas mantengan el Ejecutivo y las perspectivas electorales, al menos en las encuestas, no son malas. Pero también se anuncian problemas en el horizonte. Los planes de descarbonización acelerada anunciados por activa y por pasiva por la ministra Teresa Ribera han dado y seguirán haciéndolo más de un quebradero de cabeza a los socialistas asturianos. Muchos en las cuencas, por el precario futuro del carbón nacional, pero en general en toda la comunidad por el enorme impacto que tendrá en la economía y el empleo regional el cierre anticipado de centrales térmicas. La otra piedra en el zapato de los socialistas asturianos es la reforma de la financiación autonómica. El Gobierno de Fernández ha insistida ya desde el mandato de Rajoy en que no puede haber acuerdos bilaterales entre comunidades y ha manifestado su rotunda oposición al concepto de ordinalidad (un límite a la solidaridad inter regional) en la reforma del modelo vigente. El hecho de que en la última reunión del Consejo de Política Fiscal, el Gobierno haya sido flexible a las reducciones de deuda de Valencia mientras siguen sin resolverse varias demandas asturiana ha levantado muchas ampollas.

El PP asturiano está terminando de encajar sus piezas de cara a los próximos comicios con dos puntos claves. La candidatura a la alcaldía de Oviedo, para la que se ha descartado la posibilidad de que repita Agustín Iglesias Caunedo, aún comprometido por su imputación en la investigación de la trama del agua de Aquagest; y la principal, la candidatura a la presidencia del Principado que, salvo sorpresa mayúscula, debería ser para la presidenta regional Mercedes Fernández. Pero todo dependerá, en un partido tan jerarquizado como el PP, de la decisión última del presidente nacional Pablo Casado. La mayor parte del PP de Asturias, con Fernández a la cabeza, apostó al caballo perdedor en las dos vueltas de las primarias internas de los conservadores a comienzos del verano, primero respaldado a Maria Dolores de Cospedal y en la votación de los compromisarios, con una apuesta por Soraya Sáenz de Santamaría.

Si el PP pensó en algún momento que contaría a su favor en Asturias la decadencia de Foro, los últimos meses podrían apuntar ese diagnóstico. Antes de las vacaciones estivales, el grupo parlamentario saltó por los aires con la ruptura pública del partido con la que hasta entonces era su presidenta y portavoz parlamentaria, Cristina Coto. Sobre el papel se trató de una diferencia que escaló en crisis por desavenencias sobre el horario de trabajo de una asesora del grupo; de fondo está la realidad del control efectivo que se tiene sobre el partido por parte del organigrama o del fundador del grupo, Francisco Álvarez Cascos. Foro celebrará primarias en otoño y mantiene al diputado Pedro Leal como presidente interino. Está fuera de duda que la candidata a la presidencia será la actual alcaldesa de Gijón Carmen Moriyón.

También tuvo su crisis estival Podemos Asturies con la figura del portavoz parlamentario, aunque sin tanto drama. Emlio León abandonó por «decisión personal» sin más explicaciones y ante la inminencia de las vacaciones de verano el puesto que recayó en el diputado Enrique López. Hacía muy pocos meses de que se hubieran cerrado las primarias internas de los morados con la consolidación del liderazgo de Daniel Ripa en la Secretaría General quien manifestó de forma reiterada que no podía considerar un candidato mejor que León para repetir también candidato a la presidencia del Principado. De momento, López ha remarcado de cara a una próxima negociación presupuestaria, su grupo exigirá la centralización de los servicios públicos alrededor de la estructura de la Administración autonómica, «prescindiendo de intermediarios en compras y concesiones».

En Izquierda Unida se llegó al verano con la certeza de que concurrirán por su cuenta a las elecciones, a diferencia de otros territorios, sin la compañía de Podemos. Fue un proceso complicado en el que hubo amago de ruptura con la dirección federal que llegó a amenazar, mediante aviso epistolar de Alberto Garzón, con intervenir la organización si no se respetaba el modelo de consulta planteado desde Madrid para la posible coalición. Finalmente hubo acuerdo para que sólo la votación de la militancia asturiana fuera vinculante y por amplia mayoría se rechazó repetir la experiencia de Unidos Podemos aunque se dejó libertad a las agrupaciones locales para llegar a acuerdos en los concejos, y parecen más que probables en Langreo y Avilés. El actual portavoz de la formación, Gaspar Llamazares (uno de los dirigentes más críticos con Garzón y el modelo de UP) ya ha anunciado su intención, si hay consenso, de volver a repetir como candidato. Sus críticos no han querido esperar a que termine agosto para asegurar de que si da el paso ellos plantearán una alternativa. 

Antes de la moción de censura, Ciudadanos contaba con unas expectativas dulces en las encuestas a nivel nacional que esperaba que tuvieran traslado también a nivel autonómico, pero el panorama ha cambiado con los socialistas de nuevo en el gobierno y las expectativas ya no son tan buenas. Con tres diputados en la Junta General, Ciudadanos espera repetir o mejorar resultado y guarda como una de sus mejores bazas la posibilidad, aunque se reitere desde el partido que 'no toca' hablar de candidatos, que se presente en Asturias el actual vicepresidente de la mesa del Congreso de los Diputado y que lideró la lista de la comunidad en las pasadas elecciones general, Ignacio Prendes.

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