Los partidos afrontan el nuevo curso tras los terremotos del verano

Luis Ordóñez
Luis Ordóñez REDACCION

ASTURIAS

El pleno de la Junta General
El pleno de la Junta General J.L.Cereijido

La legislatura asturiana afronta su recta final con varios cambios en los grupos parlamentarios y buscando encaje con la renovación de liderazgos

25 ago 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Con la entrada de la última semana de agosto, el verano entra en la recta final para el inicio del nuevo curso político en la Junta General, los plenos comenzarán en septiembre, el que será el último año de la legislatura antes de las elecciones municipales y autonómicas de mayo, y en un periodo en el que todos los partidos con representación en el parlamento autonómico han sufrido con mayor o menos intensidad algún terremoto interno que les ha obligado a reposicionarse y a afrontar el inicio del curso con menos estabilidad de la esperada.

El PSOE pasó su crisis interna, que no fue pequeña, meses atrás. Estos serán los últimos meses de Javier Fernández como presidente del Principado y los socialistas ya han digerido la elección por amplia mayoría de Adrián Barbón como secretario general y también como candidato a la presidencia asturiana, a pesar de haber prometido en un inicio que no compatibilizaría ambos cargos. Ha resultado crucial también el triunfo de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno central. Incluso algunos de los más críticos con el sanchismo defienden el 'patriotismo de partido' para defender que los socialistas mantengan el Ejecutivo y las perspectivas electorales, al menos en las encuestas, no son malas. Pero también se anuncian problemas en el horizonte. Los planes de descarbonización acelerada anunciados por activa y por pasiva por la ministra Teresa Ribera han dado y seguirán haciéndolo más de un quebradero de cabeza a los socialistas asturianos. Muchos en las cuencas, por el precario futuro del carbón nacional, pero en general en toda la comunidad por el enorme impacto que tendrá en la economía y el empleo regional el cierre anticipado de centrales térmicas. La otra piedra en el zapato de los socialistas asturianos es la reforma de la financiación autonómica. El Gobierno de Fernández ha insistida ya desde el mandato de Rajoy en que no puede haber acuerdos bilaterales entre comunidades y ha manifestado su rotunda oposición al concepto de ordinalidad (un límite a la solidaridad inter regional) en la reforma del modelo vigente. El hecho de que en la última reunión del Consejo de Política Fiscal, el Gobierno haya sido flexible a las reducciones de deuda de Valencia mientras siguen sin resolverse varias demandas asturiana ha levantado muchas ampollas.

El PP asturiano está terminando de encajar sus piezas de cara a los próximos comicios con dos puntos claves. La candidatura a la alcaldía de Oviedo, para la que se ha descartado la posibilidad de que repita Agustín Iglesias Caunedo, aún comprometido por su imputación en la investigación de la trama del agua de Aquagest; y la principal, la candidatura a la presidencia del Principado que, salvo sorpresa mayúscula, debería ser para la presidenta regional Mercedes Fernández. Pero todo dependerá, en un partido tan jerarquizado como el PP, de la decisión última del presidente nacional Pablo Casado. La mayor parte del PP de Asturias, con Fernández a la cabeza, apostó al caballo perdedor en las dos vueltas de las primarias internas de los conservadores a comienzos del verano, primero respaldado a Maria Dolores de Cospedal y en la votación de los compromisarios, con una apuesta por Soraya Sáenz de Santamaría.