Las familias de Kiev esperan una solución esta semana

Cristina Álvarez, la asturiana que tuvo una niña en Ucrania por gestación subrogada cree que «sólo es cuestión de tiempo»

Cristina Álvarez (izq) en Ucrania
Cristina Álvarez (izq) en Ucrania

Redaccion

Cristina Álvarez. la asturiana que se encuentra atrapada en Kiev después de haber tenido una niña por gestación subrogada, cumplirá esta semana las seis de espera en la capital ucraniana a la espera de que la administración española les dé una respuesta, tanto a ellas como a las dos decenas de familias que se encuentran la misma situación, después de que el Gobierno se negara a admitir la afiliación paterna de los niños concebidos mediante un vientre de alquiler. La espera, en todo caso, podría ser ya corta, después del encuentro celebrado este lunes en el que el cónsul les prometió que les ofrecería algún tipo de solución a finales de semana.

«Nos ha recibido que ya es algo pero no hay todavía un procedimiento claro ni unas indicaciones claras. Lo bueno es que se están moviendo y están trabajando en ver qué solución nos van a dar pero no hay nada definitivo», señaló Álvarez. quien apuntó en todo caso que habrá que «esperar a final de semana a ver qué pasa, es lo que ha dicho el cónsul que nos dirá algo no sé si favorable o desfavorable».

La asturiana, que tiene un hijo biólogico de 9 años y que afirma que optó por la gestación subrogada después de haber probado sin éxito las vías de la adopción, el acogimiento y la fecundación in vitro, recalcó que «yo creo que esto se va a solucionar, es solo una cuestión de tiempo porque además estamos presionando para que se solucione rápido, de eso no tenemos ninguna duda. El tema es que no nos haga demasiado daño, ni a la economía ni a la estructura familiar».

Hasta ahora, cuando se producía un nacimiento por gestación subrogada en Ucrania el consulado español tomaba muestras de ADN al padre, las enviaba a España, y una vez reconocida la paternidad aquí, la madre iniciaba el proceso de adopción, ya que la legislación española reconoce como progenitora a la gestante. Sin embargo, desde el pasado mes de julio el consulado se niega a tomar las muestras de esta prueba de ADN por una cuestión de protección de datos. Esto impide que las familias inscriban a los pequeños como españoles y se los traigan, por lo que solo les queda una opción, tramitar la ciudadanía ucraniana del menor en Ucrania y una vez obtenida viajar con el pasaporte a España, un procedimiento que puede durar tres meses.

A punto de cumplir las seis semanas en Kiev, la asturiana afirma que el día a día, por el momento no se le hace pesado aunque el tiempo no corre en vano. «Aquí estamos bien, estamos en un momento estupendo en Kiev, es agosto, hace sol, la ciudad está preciosa, hay mucha vida, estamos bien, cuando llegue el invierno seguramente estaremos más apagados»; señaló Álvarez que apuntó que «estamos más preocupados por nuestra vida en España, por nuestros trabajos, nuestra familia, nosotros aquí no estamos mal, no sería justo decirlo, pero tenemos muchas obligaciones que no estamos cumpliendo, eso es lo que más nos tiene preocupados. Poder volver para incorporarnos a nuestras obligaciones, trabajos, colegios… Es una ciudad maravillosa, que se puede disfrutar a tope, es maravillosa, pero claro, no es la nuestra».

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Cristina Álvarez (izq) en Ucrania
Cristina Álvarez (izq) en Ucrania

La asturiana Cristina Álvarez se encuentra entre las familias atrapadas en Ucrania por iniciar un proceso de gestación subrogada

Son alrededor de dos decenas de familias las que se han quedado atrapadas en un laberinto jurídico y un dilema moral que divide a la opinión pública, pero más allá del debate sobre la legitimidad de los vientres de alquiler, de la gestación subrogada, lo que reclaman por encima de todo es que se tengan en cuenta ante todo los derechos de los menores. Si la administración española no reconoce la filiación paternal de estos bebés, el reconocimiento de la nacionalidad por la del padre, los pequeños se quedarán en un limbo que les obligaría a permanecer en Ucrania. Entre las familias que acudieron a contratar los servicios de una gestante para conseguir un hijo se encuentra la asturiana Cristina Álvarez «mi madre es de Cangas de Onís, mi padre es de Luarca, pero yo en los años que he vivo en Asturias he vivido en Gijón. Tengo allí una casa y tenemos casa también en Cangas de Onís, lo que pasa es que llevo 20 años viviendo en Madrid».

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