El sexismo y los micromachismos sientan cátedra en la Universidad

Natasha Martín REDACCION

ASTURIAS

Los comentarios sexistas se diseminan en las aulas. «Hay muchas mujeres en esta clase, con lo difíciles que son las ingenierias». Paz de Andrés:  «Hay que luchar contra esta actitud generalizada que consiste en restarle importancia al comportamiento machista»

18 sep 2018 . Actualizado a las 11:53 h.

El proceso sancionador abierto a un catedrático de la facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo tras varias denuncias de alumnas por comentarios y comportamientos sexistas está abriendo una brecha en la institución académica por la cual se espera que empiece a salir el pus que sane las heridas de unas actitudes que, de tanto repetirse, casi se han convertido en la norma. Los comentarios sexistas y los micromachismos aparecen desde que una alumna empieza sus estudios hasta cuando esta -si así lo decide- emprende una carrera investigadora. Cuestionarse su valía y las decisiones que toma en relación a su vida personal y profesional es habitual, mientras que hacia sus compañeros varones prima el respeto.

En absoluto se trata de actitudes generalizadas entre todo el profesorado y personal universitario. Si bien, cada año, en alguna clase de alguna facultad en la que se imparten estudios con una fuerte presencia masculina, las alumnas tienen que escuchar comentarios como «hay muchas mujeres en esta clase, con lo difíciles que son las ingenierías» y guardar silencio por miedo a represalias. Así lo explica una de las portavoces del Frente Feminista de la Universidad de Oviedo, organización que se ha convertido en punto de apoyo para muchas alumnas. 

«Como muchas acaban de empezar o siguen estudiando, temen que se les relacione con el tema», sostiene la portavoz. Comentarios, que, buscando ser «graciosos», acaban por crear un ambiente enrarecido entre alumna y profesor y menosprecian el potencial de las estudiantes cuando estas escuchan frases que se acaban por convertir en leyendas entre los pasillos. Así sucede en la facultad de Ingenierías Químicas, donde se dice con seguridad que «se ponen los exámenes más fáciles porque es la ingeniería en la que hay más mujeres» o que «las mujeres no valen para las ingenierías». Palabras que, además de crear malestar, añaden presión a las afectadas, que triplican sus esfuerzos para desmentir tales ofensas.