El área metropolitana espera un relato político

Los pioneros de la coordinación de municipios destacan que el centro debe funcionar como una ciudad pero sin órganos intermedios ni más burocracia


Redaccion

El objetivo del Área Metropolitana de Asturias (AMA) es hacer funcionar el centro de la comunidad como una gran ciudad, una urbe de 850.000 habitantes, capaz de coordinar sus redes de transporte, la gestión del suelo urbano y los espacios verdes. En España hay varias experiencias de espacios metropolitanos que han avanzado con éxito pero en Asturias hay una particularidad que ha demorado su desarrollo, donde otros se articulan entorno a un único polo, en el Principado se trabaja sobre al menos tres grandes núcleos urbanos (Oviedo, Gijón y Avilés), además de grandes concejos del centro más las cuencas mineras, todos ellos con sus peculiaridades y además muy celosos de guardarlas. Esta es una de las razones que han hecho que el proyecto evolucione y en último término, la propuesta final lanzada por la Consejería de Infraestruturas, resalte términos como el de «voluntariedad» para que los concejos se sumen a ella de buen grado y con un modelo de gobernanza que pase, según se destacó en el último encuentro de ayuntamientos y Principado, por constituir «una conferencia metropolitana que se estructurará en torno a un Consejo Territorial, como ámbito político de debate y decisión, y un órgano técnico de asesoramiento y proposición».

La cuestión no es baladí. Muchos años atrás, Arturo Gutiérrez Terán puso en marcha una de las primeras experiencias de colaboración municipal no sólo de Asturias sino de España para la gestión de los residuos y recogida de basuras que terminó por fraguar en Cogersa. A su juicio, está claro que en Asturias «hay un problema de carácter metropolitano pero eso no quiere decir que la solución sea la creación de un área metropolitana», no al menos si se llega a correr el peligro de «crear un órgano intermedio entre los ayuntamientos y el gobierno autonómico, que sería un disparate mayúsculo que forme un segundo escalón y aumente la burocracia».

Gutiérrez Terán destaca que es preciso coordinar el impacto en la estructura del territorio que muchas decisiones que atañen al ámbito municipal pueden tener sobre el conjunto aunque destaca que «hay instrumentos en la ley» actual para hacerlo «sin tener que crear un órgano intermedio». En este sentido saluda el hecho que el proyecto se haya modificado con Fernado Lastra respecto a los planes iniciales de Belén Fernández al frente de la Consejería «porque lo reduce a un órgano, que denominan consejo territorial, que está bien llamado y estoy de acuerdo con ese Consejo» e insistió en que entre la administración local y la autonómica no debe de existir un ente «con capacidad de decisión política».

El que fuera primer consejero de Ordenación del Territorio, ya en el gobierno preautonómico, destaca cómo el hecho del que se hayan desarrollado las autopistas, más allá de la central «Y», ha acercado tanto a los ayuntamientos que es posible viajar de uno a otro en apenas 20 minutos y es más que habitual residir en un lugar y trabajar en otro, por lo que llamó a tener en cuenta el concepto acuñado por las comunidad europea de «ciudad región» y hacerlo «sin prisa» pero con las ideas claras y debatidas.  Gutiérrez Terán apunta que en el mundo actual «las ciudades tienen cada vez más poder y vestirnos de largo como gran ciudad o ciudad-región tiene mucho sentido», pero apuró a que se detalle «le falte el relato político que justifique su creación y los beneficios para la región» y ello corresponde, en su opinión, al Principado porque «lo que le diremos al mundo es que hemos sido capaces de ponernos de acuerdo para solucionar x problemas y mejorar nuestra calidad de vida».

Señala además que es preciso explicar esos problemas y también las ventajas de índole económica que supone funcionar como «gran ciudad», destacando los que ha señalado el profesor de la Universidad de Oviedo Fernando Rubiera  respecto al empuje en el PIB. Pero además resaltó como esencial la necesidad de que esté presente en el proyecto la administración central del Estado ya que «las grandes infraestructuras sobre las que proyectar el futuro dependen de él y no de la autonomía ni de los ayuntamientos, la autopista 'Y', los trenes de cercanías, el aeropuerto y los dos grandes puertos de Avilés y de Gijón». Y todo ello debiera ser coordinado por el Principado.

Por su parte, Antonio Suárez Marcos, exgerente del Consorcio de Aguas de Asturias (Cadasa), apunta de forma similar que proyectos de este calado necesitan una planificación con perspectiva muy amplia pensando en plazos que van más allá de una o varias legislaturas. Así citó el ejemplo del nacimiento de Cogersa como «planificación a largo plazo, por involucrar a todo el mundo porque todos los ayuntamientos terminaron por entrar en el proyecto, y de cómo el área central pudo hacer una prestación al resto de la región y de forma solidaria porque los costes son iguales para Los Oscos o Gijón».

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